Cortocircuitos familiares
Aunque el 84% de los propietarios de empresas familiares tiene la intención y el deseo de pasar el negocio a sus sucesores, menos de un tercio de este tipo de compañía llega a la tercera generación y menos del 15% logra sobrevivir a esa generación exitosamente, según datos recabados por el IEEM.
Pero las empresas no siempre crecen al mismo ritmo que las familias, al decir de Campiglia; por eso el proceso de sucesión se vuelve complejo, sobre todo cuando hay más de un candidato familiar. En ese sentido, dada la sensibilidad del tema y para no generar inconvenientes intrafamiliares, muchas de las empresas familiares consultadas por Café & Negocios se abstuvieron de dar su testimonio.
Elegir un nuevo líder para que la empresa siga funcionando es imprescindible y las rispideces existen. “Al faltar la generación anterior alguien tiene que mandar sobre los demás. Pero si el resto de los miembros de la empresa no reconocen la autoridad del que asume, las cosas no funcionan bien”, señaló Folle.Por eso algunas empresas optan por buscar un gerente general externo.
Sucesión abrupta
El caso ideal es cuando el fundador se retira “como un general con honores”, como lo caracteriza Folle, es decir que prepara al sucesor, le transmite su conocimiento y luego deja el lugar libre.Los casos de mayor complejidad se dan cuando el fundador fallece de forma inesperada. En 2005, Agostina Ponzoni (33), quien había estudiado Ciencias de la Comunicación para trabajar en la empresa familiar, comenzó a desempeñarse tímidamente en el área de cuentas de EFPZ, agencia de publicidad fundada por su padre, Aldo Ponzoni.
Pero en pleno proceso de aprendizaje, a fines de 2008, Aldo Ponzoni se enfermó y al poco tiempo murió. Agostina tuvo que hacerse cargo de la agencia. “Yo venía haciendo un proceso de aprendizaje pero tuve que asumir el cargo de forma abrupta; no estaba preparada. Traté de apoyarme en el resto del equipo y usar el instinto y la percepción”, contó Agostina.
En su caso, lo más difícil fue aceptar la muerte de su padre y de forma simultánea tener que pasar de ser una empleada más a convertirse en la jefa. El mayor desafío fue transmitir a los clientes la confianza de que las cosas se iban a seguir haciendo de la misma forma.“Aunque los clientes ya me conocían, no es lo mismo una persona de 60 años que tiene más de 20 años en el negocio que una cara nueva. No fue fácil hacer que confiaran después de un cambio drástico tan inesperado”, recordó.
Desde 2011, Agostina cuenta en la agencia con el apoyo de su hermano Bruno (37), quien se incorporó en el sector financiero y comercial. Con sencillez y unos cuantos “aciertos y errores” en su haber, logró ganarse el respeto de sus colaboradores tras tener que pasar hacia “el otro lado del mostrador”.
Mantener los valores
De los seis hijos que tiene el reconocido desarrollador inmobiliario Carlos Alberto Lecueder, Carolina, María José y Carlos Alberto hijo ejercen como contadores en su estudio desde hace varios años. En tanto, Federico decidió dedicarse a la ingeniería civil, y después de trabajar en varias empresas constructoras, resolvió incorporarse el año pasado al negocio familiar.
Se trata de la tercera generación en el Estudio Luis E. Lecueder. “Somos aburridos, todos decidimos estudiar más o menos lo mismo”, contó entre risas Carolina, mientras explicaba que sus dos hermanos menores también son estudiantes de Ciencias Económicas. Hace 12 años que trabaja en el estudio: empezó con tareas simples y hoy está involucrada en el proyecto del Nuevo Centro Shopping. Aunque señaló que no está decidido aún cuál de los hermanos tomará el lugar de su padre el día que este decida retirarse, está convencida de que será un proceso “gradual”.
Los hermanos Lecueder trabajan en distintos proyectos dentro del estudio, y se llevan “muy bien tanto en el trabajo como en la vida familiar”. “No tenemos la receta mágica. Hemos hecho las cosas de esta forma y han funcionado”, contó.
Aunque visualizan a su padre trabajando “hasta el último día”, uno de los desafíos que tendrán que enfrentar será mantener los valores con los que trabaja el estudio desde hace ya tres generaciones.“El día que mi padre no esté vamos a tener que demostrarles a los clientes que se va a seguir trabajando de forma honesta y profesional”, concluyó Carolina.
“Algunos piden para tratar con jóvenes”
Cada generación tiene su “librito” para hacer las cosas. Pero los nuevos actores familiares traen consigo ideas innovadoras y herramientas tecnológicas. Nicole Frider trabaja junto a sus tres hermanos en Punto Luz, la empresa que fundó su padre, Enrique Frider. En 1996 se incorporó en la compañía y pasó por casi todos los departamentos. Aunque su fuerte era el marketing, el puesto estaba ocupado. De todas maneras, comenzó a trabajar en la imagen de marca de la empresa.Actualmente, como encargada del departamento de Marketing lideró un cambio de imagen, logo y cartelería.
Aunque los cuatro hermanos trabajan en equipo y proponen ideas, su padre participa activamente de todas las decisiones importantes.“La idea no es cambiar todo porque la forma en que viene haciendo las cosas papá está perfecta, pero tratamos de ayudar en la parte comercial para agilizar las decisiones”, explicó Frider.Mantener la representación de las marcas requiere de mucho esfuerzo.
A partir de su experiencia, Frider señaló que los departamentos de marketing de las multinacionales con las que trabajan exigen tratar con “personas jóvenes” por la rapidez de repuesta que requieren los procesos. Ese fue un punto a su favor al asumir como responsable del departamento.“Aunque los mayores están aggiornados en materia tecnológica, tratar con multinacionales implica estar en mucha cosa y se manejan con una rapidez de respuesta a la que no estamos acostumbrados”, concluyó Frider.
Tres generaciones en Publicis Impetu
Una de ellas estudió para trabajar en el negocio familiar, la otra no. Pero el destino hizo que actualmente tanto María José Caponi (33) como su hermana Clara (31) estén involucradas full time en la agencia Publicis Impetu.Representan la tercera generación dentro de la agencia publicitaria que fundara en 1954 su abuelo, Luis Caponi, que a partir de 2001 pasó a llamarse Publicis Impetu, tras una fusión que la llevó a formar parte del tercer grupo de comunicación a nivel mundial.Hoy trabajan mano a mano con el CEO de la empresa: Jorge Caponi, su padre.
María José estudió Ciencias de la Comunicación y se especializó en publicidad. Ya hace 12 años que dirige el departamento de Cuentas.Clara decidió estudiar sociología, y su incorporación en el negocio “se fue dando naturalmente”.Sin pensarlo, ya hace ocho años que se encarga del área de Relaciones Publicas de ZenithOptimedia, la central de medios que forma parte del grupo Publicis.
Diferentes
Junto a María José, la operativa de la agencia es liderada por Mario Taglioretti (su esposo) y Esteban Barreiro. Sin embargo, la presencia de Jorge Caponi sigue siendo “fundamental para muchos temas”, dijo María José. Ambas hermanas reconocen que hay diferencias generacionales que se notan en la forma de hacer las cosas todos los días.“La generación de papá fue mucho más autodidacta porque no existían las carreras de comunicación”, explicó María José y destacó que por eso el aprendizaje se daba de forma simultánea “durante la práctica profesional”. La mejor enseñanza que ambas toman de su padre son los valores, algo fundamental para llevar adelante la agencia todos los días, así como los tips empresariales del negocio que él supo transmitirles.
Transmisión del conocimiento empresarial
Hacerse cargo de la empresa familiar es su objetivo a largo plazo.Hija de Uwe Thomsen, gerente general de Bromyros, empresa familiar dedicada a la venta de aislaciones térmicas, Tania Thomsen (33) primero quiso salir a conocer el mundo.Una vez que obtuvo su título de licenciada en Gerencia y Administración, trabajó durante ocho años en dos instituciones financieras de gran porte.
Si bien estudió para incorporarse en el negocio familiar, hace dos años su ingreso se precipitó cuando la persona encargada del área comercial decidió dejar la empresa.“Me pareció una buena experiencia haber trabajado primero afuera de Bromyros. Cuando la persona de comercial se fue, decidí que era el momento adecuado para incorporarme”, señaló Thomsen.
En su caso, el aprendizaje fue “de golpe”, pero siempre estuvo apoyada en un 100% por su padre.Durante el período de transmisión de conocimiento, su mejor receta fue tener en cuenta la forma en que su padre resuelve y hace las cosas para copiar su modelo. A su entender, sus aportes más ricos dentro de Bromyros –y que involucran a distintos sectores dentro de le empresa– fueron pequeñas cosas que “facilitan el funcionamiento diario de la compañía”, señaló.
Su hermana menor, Stephanie (27) también trabaja en Bromyros como coordinadora de calidad y además apoya en el área de marketing.Juntas y gracias al trabajo de su padre y su tía, Karin Thomsen –que actualmente es gerenta de Marketing–, hoy la familia puede festejar que la empresa cumple 65 años.La empresa, que concentra sus esfuerzos en la fabricación, comercialización y aplicación de aislantes térmicos, tiene como objetivo para este año continuar creciendo, como lo ha hecho hasta ahora.