5 de octubre de 2011 23:07 hs

El fortalecimiento del dólar frente a las monedas regionales registrado en las últimas semanas, incluyendo a Uruguay, será un efecto de “corto plazo”, producto de la mayor volatilidad financiera frente a los problemas que enfrenta el mundo desarrollado. Esa visión es parte del análisis realizado este miércoles por las principales autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el Hemisferio Occidental que están reunidas en Lima.

Además consideran que, ante un agravamiento de las condiciones externas, la región enfrentará dificultades derivadas en gran medida de la fuerte dependencia de la exportación de materias primas que, si bien se mantienen en valores altos, podrán verse afectadas si no se logra una resolución definitiva a la crisis europea.

Con ese marco, el FMI presentó este miércoles desde Perú su Panorama Económico Regional, que incluye una corrección a la baja de las expectativas de crecimiento para la región y el mundo.

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Según el reporte, la economía uruguaya crecerá 6% este año, y se desacelerará en 2012 hasta 4,2%. De todas formas, la evolución del Producto Bruto Interno (PBI) de Uruguay estará por encima del promedio de la región para los dos períodos. El FMI proyectó una expansión del PBI de América Latina y el Caribe de 4,5% y 4%, respectivamente para el año actual y el próximo, una décima de punto porcentual menos de lo estimado por la institución en junio de este año.

Un panorama más sombrío observó para las economías avanzadas para las que el FMI prevé un débil crecimiento de 1,5% este año e inferior a 2% en 2012. Por su parte, el analista sénior del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Rodrigo Valdés, señaló que de acuerdo a sus expectativas se notará una “cierta debilidad del dólar en el marco global” a mediano plazo. “En el corto plazo se da un cuento distinto. La gente busca refugio en el dólar, y muchas monedas de Sudamérica se han depreciado. Parte de esa depreciación es bienvenida, pero al final del día son movimientos financieros de corto plazo”, argumentó el experto.

“Hacia el mediano plazo, el dólar requiere cierta depreciación en el mundo”, producto de las bajas tasas de interés que la Reserva Federal aseguró mantendrá en niveles cercanos a cero durante un tiempo prolongado.

BALANCE REGIONAL
Los expertos consideraron que se está “lejos de un contexto crítico” para América Latina. Nicolás Eyzaguirre, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI durante la presentación del informe en la sede del Banco Central de Reserva de Perú, afirmó que “todavía se tiene como escenario base una situación en la que tanto la liquidez global como los precios de las materias primas se mantienen”, y eso es “un viento de cola doble para la región”.

De todas formas, ese pronóstico se articula sobre un conjunto de supuestos que incluye una solución de la crisis de deuda europea, un adecuado balance fiscal en Estados Unidos, y un crecimiento robusto del Asia emergente, que sustente la demanda de materias primas.

Con ese marco, la región reviviría un escenario similar al de 2010-2011, caracterizado por el exceso de financiamiento, la moderada aversión al riesgo y los precios altos de los commodities. Un clima de esas características permitiría impulsar el crecimiento regional, con el consumo interno como un componente relevante. “Para tener un escenario de doble viento de cola, se deben dar los tres supuestos”, graficó Eyzaguirre.

No obstante, para el FMI la región enfrentará “riesgos severos” producto de la incertidumbre sobre el desenlace de la crisis de deuda soberana europea, que por el momento se circunscribe exclusivamente al mercado financiero. “Tenemos un episodio de crisis de confianza de altísima volatilidad”, que todavía no ha sido trasladado a la economía real de la región, remarcó Eyzaguirre.

Pero la falta de solución definitiva en Europa podría debilitar aun más la confianza y las condiciones de los mercados mundiales de crédito, lo que tendrá “efectos de contagio” a los emergentes. Además, una fuerte desaceleración de la economía asiática, producto de menores exportaciones por la eventual recesión en los países avanzados, impactará en las materias primas.

Ese flanco sigue siendo una de las principales vulnerabilildades de la región, que mantiene la misma dependencia a los commodities como hace 40 años.

La demanda asiática es la que hasta ahora mantiene en niveles altos los precios de las materias primas, que son “clave” para países como Colombia, Argentina, Chile, Perú y Uruguay, entre otros. “De mantenerse así, los precios no serían una amenaza al crecimiento. No obstante, los riesgos son altos, de corto y de mediano plazo”, agregó Eyzaguirre.

Consultado por El Observador, sostuvo que existe una mayor volatilidad en la cotización de los commodities con oferta “más fija”, como es el caso de los bienes energéticos. Para el caso de Uruguay, que vende mayormente productos alimenticios, la variabilidad de precios de sus productos exportables será menor.

Según cálculos del FMI, una caída en promedio de 40% de los precios de los commodities como se registró tras la quiebra de Lehman Brothers, provoca un retroceso de dos puntos porcentuales en el PBI de los países de la región con “buenas” políticas macroeconómicas.

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