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Frontera caliente: las mafias que trafican personas a través del Río Bravo

El drama de centroamericanos y mexicanos corridos por la pobreza, la revinculación familiar o los carteles de la droga. En abril de este año se registraron 234.000 migrantes, un 25% más que el mismo mes de 2021

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15 de junio de 2022 a las 05:04

La llegada de personas indocumentadas a Estados Unidos había roto todos los récords en abril de 2021. Llegar no significa quedarse, la mitad no suele conseguir documentación para permanecer en el país. Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, en ese mes del año pasado fueron 178.000 las personas que, de manera irregular y en muchos casos poniendo su vida en riesgo, intentaron cruzar a los Estados Unidos.

Según un artículo editorial del diario La Jornada de México del pasado sábado, el día siguiente de terminar La Cumbre de las Américas llevada a cabo en Los Ángeles, los datos oficiales de abril de este 2022 fueron de 234.000 migrantes, un 25% más respecto del año anterior, que era récord en lo que va del siglo XXI donde los controles fronterizos aumentaron de modo estricto.

La odisea de migrantes indocumentados que quieren un futuro mejor tiene una serie de frustraciones aún antes de llegar al Río Bravo. Y la mitad de ellos por lo menos son descubiertos y devueltos a suelo mexicano. Como muchos son centroamericanos, a su vez, habían pasado dos o tres semanas viajando en autobuses clandestinos y, agotados, son regresados a sus países. En el medio, pagaron a las mafias entre siete y quince mil dólares por cabeza.

Huyen del hambre, la pobreza, las amenazas de carteles de las drogas o, simplemente, tienen familiares en Estados Unidos y no consiguen los permisos para radicarse. Sean las causas que sean, atravesar los desiertos de Sonora o Chihuahua o cruzar el Río Bravo guiado por los “coyotes”, como se conoce a los mafiosos que guían a los migrantes es parte de un drama que además de medirse en decenas y decenas de miles son historias de vidas singulares.

Cada una de esas personas sin papeles debe animarse a las aguas de un río que se llama Bravo por las fuertes correntadas, muchas veces mortal para quien llega agotado tras cruzar zonas sin agua para tomar y con tarántulas o serpientes venenosas que buscan el calor del cuerpo de quien hizo un alto en el camino para dormir. Un alto que puede resultar una picadura mortal.

Las mafias suelen entregar una pulsera de plástico a cada persona que le paga. Antes de subir a un bote que lo cruce, el mafioso que oficia de piloto, tras controlar el brazalete se los corta y los tira en la orilla. En esas pulseras a veces dice directamente "entrega" o "llegada". Las mafias tienen previsto que hay quienes se arriesgan por su cuenta y no tienen misericordia: los someten a interrogatorios para saber si pueden cobrar un rescate o su vida entra en peligro.

“Operación Centinela

La policía mexicana en más de una oportunidad desarticula los “cargamentos humanos” y detiene a los mafiosos. Pero también es cierto que los carteles de la droga a veces son un estado paralelo y no quieren competencia de otras mafias menores. La vida de los “coyotes” puede terminar allí y también pueden ser inmisericordes con “los cargamentos”.

Es casi increíble: pese a ser un trabajo ilegal, los coyotes se ofrecían por redes sociales. Sin embargo, la administración de Joe Biden armó la “Operación Centinela”, para intentar desmantelar esas mafias. El operativo empezó en mayo de 2021, tras el ascenso a 178.000 personas que intentaron pasar en abril.

El jefe de Seguridad Interior puesto por Biden, el cubano Alejandro Mayorkas dijo que entre mayo y octubre de ese año, los agentes fronterizos –del lado estadounidense- encontraron a 4.776 personas abandonadas por los coyotes no bien los bajaron de los barquitos.

A su vez, durante 2020, las autoridades policiales de frontera (Border Patrol) encontraron alrededor de 250 cadáveres de migrantes, ya sea que morían de sed, ya sea que los propios coyotes terminaban con sus vidas.

El que logra cruzar el río luego puede encontrarse con una patrulla de la Guardia Nacional de Estados Unidos que lo llevará ante personal de Aduana. No son pocas las denuncias de sobrevivientes que aseguran que los guardias disparan ante el intento de fuga de otros migrantes.

La Patrulla Fronteriza y la lotería del asilo

Los migrantes que logran hacer pie, inevitablemente deben entregarse a los agentes fronterizos. Como se trata de un acto ilegal, como entrar sin documentación y visa es un delito, esas personas son llevadas a un centro de detención. Recibirán comida y brindarán sus datos. Muchos rezan al tiempo que les toman nacionalidad, documentación y motivos de esa travesía.

El 60% de los que lograron pisar suelo estadounidense y dan mansamente sus filiaciones son devueltos a sus países de origen. Solo los niños que llegan sin ningún adulto o aquellos que tienen menos de seis años y están con sus padres –o uno de ellos al menos- consiguen quedarse. No se lo deben a la administración norteamericana, la legislación mexicana no permite que los devuelvan.

La migración ilegal tratada en la cumbre

El viernes 10 de junio, tras la finalización del encuentro de jefes de Estado o sus representantes se emitió la “Declaración de Los Ángeles sobre migración y Protección – Medidas del Gobierno de Estados Unidos y de sus socios extranjeros”.

El documento se extiende sobre los procesos expulsivos crónicos que viven Nicaragua, con personas que se radican en Costa Rica; Venezuela, con millones de habitantes que buscaron y aún buscan destinos en Colombia, Chile, Argentina y también Estados Unidos; el drama de Haití, el país más pobre de América; así como de otros fenómenos donde las crisis multicausales lleva a familias enteras a romper sus lazos, perder trabajos y lanzarse a un futuro incierto.

La declaración incluye las medidas de varios países con fondos magros para no quedarse de brazos cruzados. Los recursos públicos, frente a la dimensión de la ola migratoria, parecen destinados a no lograr sus objetivos.

El cruce a Estados Unidos de la mano de las mafias de los coyotes, Washington se comprometió en Los Ángeles a dar fondos para 2023 de algo más de US$ 400 millones adicionales, destinados a trabajadores no agrícolas y refugiados, una cifra que para los especialistas resulta magra. Washington otorgará 20 visas más en 2023, lo cual frente al crecimiento de quienes llegan a la frontera resulta mínimo.

Los procesos migratorios de lo que va del siglo XXI en América son producto de la pobreza, la pérdida de empleo y el aumento de las maras y los carteles de la droga. América Latina es el continente más desigual del planeta. Sin planes con participación de todos los países expulsivos de su población y financiamientos ambiciosos, no será posible obtener resultados satisfactorios. Para ello, los organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) deben cobrar otra jerarquía o, como plantearon en Los Ángeles varios jefes de Estado, deberán ser reemplazados. 

 

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