16 de abril de 2011 11:43 hs

La foto fue publicada ayer por el semanario Brecha en su tapa ilustrando un artículo sobre la renuncia de Huidobro al Senado tras votar el proyecto del Frente Amplio que elimina la ley de Caducidad. El documento vino a confirmar lo que era un secreto a voces: en el Parlamento muchos fuman pese a la prohibición de hacerlo en espacios cerrados de uso público. Y no solo legisladores, también fuman asesores, colaboradores y hasta funcionarios. Lo sabe cualquier periodista o persona común y corriente que entra al Parlamento a diario. Alcanza con observar para el interior de algún despacho u oficina de reuniones. Sin embargo, el Ministerio de Salud Pública (MSP) hizo varias inspecciones en el Palacio Legislativo y, según dijeron a El Observador jerarcas de esa cartera, nunca se encontraron pruebas de que allí se fumara.


La prueba más contundente se vio ayer en la tapa de Brecha, pero en el MSP nadie tomó nota, según varias consultas que hizo ayer El Observador durante todo el día. Tampoco nadie del MSP llamó al despacho del senador ni le advirtió nada al respecto. Así lo dijo el propio Fernández Huidobro.


El legislador frenteamplista, que en las próximas semanas abandonará su banca, aseguró que el despacho de cada legislador “es una prolongación de su casa”, por lo que considera este lugar “un espacio privado en el que se puede fumar”. “Hay una resolución del año 2005 –leyó– que dice lo siguiente: Cámara de Senadores, 1º de agosto de 2005, el presidente del Senado resuelve: dispónese que todas las oficinas, las salas de reuniones, ambulatorios, corredores, espacios comunes y baños de la Cámara de Senadores son considerados ambientes 100% libres de humo de tabaco, prohibiéndose fumar en los mismos”.

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En base a esta resolución, el senador concluyó que en los despachos “se puede fumar”. “Los despachos pertenecen a los legisladores, son una prolongación de su casa, son lugares privados, así surge de la resolución porque no menciona los despachos”, expresó Fernández Huidobro. “Yo en su momento me asesoré”, remató. Consultado si su despacho del Senado no es también el lugar de trabajo de sus asesores, a quienes quizá les pueda molestar el humo del cigarrillo, Fernández Huidobro respondió: “Sí, aquí es un lugar de trabajo también de los colaboradores míos, que pueden fumar si quieren, y si no les gusta es problema de ellos”.

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