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Kagelmacher: "Peñarol siempre me gustó desde chico y fue un desafío venir para demostrar que puedo"

El zaguero llegó, se adueñó de su posición y habló de la señal que recibió para pegar la vuelta al país, su visión futbolística del equipo, la hinchada, una anécdota con llamadas de Forlán, y de su imposibilidad de ir al seguro de paro

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20 de abril de 2020 a las 05:00

Es de hablar pausado e interesante a la vez. Gary Kagelmacher llegó a principios de la temporada a Peñarol a pedido del técnico. La adaptación de sus pequeñas hijas, las prácticas con los monstruos de Real Madrid, su título con Danubio, el parate que “vino mal”, la anécdota de las llamadas de Forlán, su imposibilidad de ir al seguro de paro y este presente en el club, fueron abordados en esta charla con Referí.

¿Cómo vive este momento como profesional?

Es difícil. Porque necesitamos del día a día, estar en contacto con la pelota, con un grupo de personas, trabajar en conjunto, divertirnos, pasarla bien, frustrarnos, calentarnos, todas esas emociones que genera el fútbol, y ahora esto de entrenar solo y con planes que nos manda el club, lo hago a rajatabla, pero no es lo mismo, aunque intentamos sacar lo mejor de esto.

Y hay compañeros suyos que se les complica más porque viven en apartamento.

Sí, también para la gente que no es jugador de fútbol y tiene que estar con hijos en un apartamento chico y respetando la cuarentena de no salir mucho, se les complica porque hay que estar con esos niños entreteniéndolos. Gracias a Dios, yo tengo la oportunidad de estar en una casa con un jardín, hace bastante buen clima para estar afuera, tengo un lugar verde para poder correr cerca, y son detalles que te lo hacen un poquito más fácil.

¿Cómo pasa el tiempo con sus hijas?

Tengo a Ava de seis años y a Amelie de dos. Nos agarró un poco desprevenidos. Teníamos un poco de miedo por la grande porque ya tenía su rutina en Bélgica, hacía dos años y medio que iba al mismo colegio, tenía sus amigos, se había hecho querer mucho por las maestras, había aprendido el idioma. Teníamos mucho miedo de cómo se adaptaría acá. Llegó con ganas, pero pudo ir tres o cuatro días, y empezó esta pandemia. Lo negativo es que no pudo hacer ningún amigo y está siempre con adultos. No tiene amigos para jugar acá en el patio por ahora.

Volviendo al fútbol, ¿es complicado no hacer casi nada con pelota?

Es complicado. Nos mandan actividades con pelota, nos dieron útiles para usar. De alguna manera dominamos la pelota, intentamos generar algo. Yo tengo un arco de fútbol y le puedo pegar, también meter pases largos, pero no es lo mismo solo que con un grupo de jugadores. Al principio, cuando son dos o tres semanas, uno la va llevando. Pero a medida que se alarga el tiempo de la pandemia y uno entrena solo, se hace cada vez más difícil.

"Todos los jugadores sabemos de la situación y todos queremos aportar a este momento que se vive, y ceder. Pero hay que encontrar una solución para que todos queden bien"

¿Tiene miedo que se extienda mucho esto?

Sí. Hay que cuidar a la población y es por el bien de todos. Pero como profesional de este deporte, es la primera vez que estoy tanto parado, nunca me pasó. La verdad que cuesta y después va a costar más reintegrarnos, va a llevar tiempo hacer otra pretemporada. Lo único bueno de esto es que yo venía con una seguidilla de más de 20 partidos, pero los compañeros de acá venían de una licencia. Entonces, venir de una licencia, hacer una pretemporada, jugar cuatro partidos y tener otra vez un parate de seis o siete semanas, va a ser complicado con todo el tema de la previsión de lesiones que lleva tiempo. Además, las pretemporadas son duras y eso complica todo.

¿Piensa que el parate le vino bien o mal?

Creo que a nivel mundial y local vino mal. La liga había empezado, los equipos iban encontrando su ritmo de a poco, los entrenadores encontraban su once inicial. Ahora hay que empezar otra vez de cero. Nosotros no veníamos jugando bien, sabemos que debíamos hacerlo mucho mejor, pero veníamos de una victoria por la Libertadores con un hombre de menos, teníamos el partido con Colo Colo en Chile y capaz que hubiese cambiado un poco haber tenido una seguidilla de partidos ahí y haberse acostumbrado un poco más. Para mí fue negativo el parate porque hay que empezar todo de cero y eso lleva tiempo. Después, los primeros partidos no son los más vistosos y hay que generar otra vez fútbol, automatismo, que va a llevar su tiempo también.

Usted tuvo una muy buena carrera, había sido campeón en Danubio con un plantel tremendo.

Sí, tenía 18 años y gran parte de mi tiempo lo pasaba en las selecciones porque habíamos clasificado a los Mundiales de sub 17 y sub 20. Teníamos un equipo increíble que jugaba muy bien al fútbol, con Jadson Viera, Esteban Conde, el Mota Gargano, Grossmüller, Nacho González, Cavani, Salgueiro, el Bola Lima, y era difícil ganarse un puesto con un muy buen entrenador como Matosas. Por suerte pude jugar algunos partidos.

Después se fue a Real Madrid Castilla y llegó a jugar un partido con el equipo principal de Real Madrid. ¿Qué se siente ser uno de los cinco o seis uruguayos que usaron esa camiseta?

Es increíble. Fue un cambio brusco, no me lo esperaba. Tuve una adaptación muy rápida, un salto grande y lo supe aprovechar. Recuerdo que entrenaba con el Castilla que es el segundo equipo y me llamaron a hacerlo con el plantel principal. Era un sueño entrenar con ellos. Tenía gran nerviosismo en hacer los pases bien. Llegaba a casa y me decía: “No puedo creer con quién entrené hoy, con quién me saludé”. Esas cosas me dejaron deslumbrado. En el equipo estaban Metzelder, Heinze, Cannavaro, Sergio Ramos, una cosa de locos. ¡Me sentía tan chiquito! La humildad de Raúl siempre me gustó. Entrenaba a muerte. Como había salido del Castilla, siempre me preguntaba cómo nos había ido el fin de semana y que él me hablara así, era como una cosa de locos.

"Hay que entender que en este tiempo todos estamos perdiendo. Lo importante es encontrar la solución. Sé que hay deudas con algunos jugadores del pasado que yo no sabía. Tampoco es fácil para ellos. Uno no conoce la realidad de cada jugador y las necesidades que tiene, entonces estaría bueno que se llegue a un acuerdo lo antes posible"

Después jugó en Bélgica, Francia, Israel, países con un fútbol diferente.

Diferentes ligas, idiomas, posturas. Estoy contento con todas las decisiones que tomé. Conocí lugares y jugadores grandiosos que nunca pensé que iba a conocer, y soy un agradecido al fútbol. Entrenadores con diferentes maneras de ver el fútbol, de entrenar, estadios llenos, vacíos, vi muchas cosas.

Y enfrentó a tremendos delanteros.

Sí, está bueno ponerte al nivel de ellos y ver si podés hacer un buen partido. Uno piensa que está jugando bien o en un buen momento y la realidad de repente es otra. Enfrenté a Edi (Cavani), a Ibrahimovic, a Falcao. Jugadores fuera de lo común y que los contás con un dedo de la mano. En algún partido intercambié camisetas.

¿Con quién?

Se la quise pedir a Zlatan (Ibrahimovic) y le saltaron como 10 antes que yo (se ríe). Edi me la dio y a Thiago Silva se la pedí porque juega en mi posición y es tremendo jugador.

"Lo más raro de todo es que cuando Peñarol me quiso en enero de 2019, yo llamé a Forlán porque nos conocíamos en Madrid cuando él estaba en Atlético. Lo llamé y le pedí su opinión para saber qué pensaba. Me dio su opinión positiva, pero al final no se dio el pase. Al año siguiente, en la misma fecha, fue él quien me llamó a mí para explicarme que era el entrenador, su idea y pedirme que viniera a Peñarol"

Más allá del físico, ¿no cree que la cabeza es fundamental para un futbolista?

El físico es muy importante, pero la cabeza es mucho más importante porque si está bien, el físico te sigue. Ahí fue el cambio que hice. Capaz que si me iba de Danubio a un equipo chico de Italia, no le hubiera puesto la seriedad que se merecía. Pero estar en el Madrid, me hizo ver todo de otra manera. Que tenía una oportunidad única, que era un privilegiado de la vida al estar ahí, no podía dejar pasar esa oportunidad que me estaban dando, además por tres años, porque firmé así. Dije tengo que llevarme algo de acá, romperme el lomo y quedarme lo más posible en Europa. Le agarré el gustito a cómo vivía el jugador, cómo se lo cuidaba, las facilidades que tenía y cómo lo ayudaban para jugar. Ese fue un cambio en mi cabeza y me hizo estar tantos años en Europa.

Peñarol intentó traerlo el año pasado y no pudo, y ahora finalmente se dio. ¿Qué sintió?

La primera vez, cuando hubo un interés grande, económicamente estaba muy lejos, porque yo respeto mucho a mi exequipo de Bélgica siendo segundo capitán y no podía ir con una oferta tan baja a pedirles que me dejaran ir. Pero este año sí se pudo dar porque la oferta para el equipo belga fue mayor. Puse mucho de mí para venir, tenía muchas ganas e hice un poco de presión para que me dejaran salir de allá. Sentí un gran alivio y alegría cuando llegué a Los Ángeles para hacer la pretemporada. Muy contento. Estaba cómodo en Europa, en Bélgica era reconocido, tenía mi estatus, pero algo dentro mío me decía que era una oportunidad para venir a Uruguay. Lo hablé con mi señora. Era una señal para pegar la vuelta y darle una oportunidad al país en el que crecí, a mis orígenes. Me había ido muy joven y nunca me había podido mostrar y mucha gente en Uruguay no me conocía. Fue un momento que dije: “Es ahora”. Peñarol siempre me gustó desde chico, mi familia es hincha del club y fue un desafío para mí para demostrar que puedo y más que nada con un proyecto con Diego Forlán a la cabeza.

¿Diego habló con usted antes?

Lo más raro de todo es que cuando Peñarol me quiso en enero de 2019, yo llamé a Forlán porque nos conocíamos en Madrid cuando él estaba en Atlético. Lo llamé y le pedí su opinión para saber qué pensaba. Me dio su opinión positiva, pero al final no se dio el pase. Al año siguiente, en la misma fecha, fue él quien me llamó a mí para explicarme que era el entrenador, su idea y pedirme que viniera a Peñarol.

En el debut de Peñarol este año ante Cerro, el equipo jugaba bastante mal, salió lesionado Formiliano y usted le dio un ímpetu bárbaro a sus compañeros para ganar sobre la hora.

En el partido ante Belgrano en la presentación, entré por primera vez al estadio, me encantó, me encantó también cómo apoya la gente todo el partido y eso es algo que los jugadores tenemos que sentir y nos tiene que dar una motivación extra. En el debut ante Cerro tenía unas ganas tremendas de jugar, empecé en el banco, sabía que podía ayudar al equipo. Estaba preparado, no sé por qué sentía dentro mío que iba a jugar, estaba esperando que me llamaran y cuando me llamaron, entré sin miedo, intenté hacer mi partido con la adrenalina que sentía. Tenía tantas ganas de entrar, de demostrar y estaba muy motivado. Me parece que fue eso: dejé los miedos de lado, la gente, el resultado y fui para adelante. El equipo estaba tímido, no sabía qué hacer. Era el primer partido, un poquito de nervios, estaba complicado y allí traté de ordenar, de dar para adelante porque teníamos uno menos. No gané yo el partido, pero fue un extra que los compañeros lo sintieron, sintieron esa energía positiva que les di y cuando todos toman un poquito de esa energía, pasó eso: terminamos jugando mejor con un hombre de menos, ganando el partido y fue fundamental arrancar de esa manera. Me sentí bien conmigo mismo, de haber recibido el cariño del hincha, y de ganar. Porque el debut de un jugador es muy importante: es la primera impresión que se lleva el hincha de uno y tuve la suerte de que haya sido soñado.

"Diego va a ser un gran entrenador, pero hay que darle confianza, porque es importante para un técnico. Si le damos la confianza y el tiempo que necesita, vamos a ver buenas cosas"

Igualmente, como usted dijo, hay cosas para mejorar.

Es la verdad, no hay que esconder nada. Hay mucho que mejorar. Hemos hecho cosas buenas como crear ocasiones que no pudimos concretar y después se nos hizo difícil. Nos hicieron goles en los últimos minutos que nos costaron puntos. Peñarol siempre tiene que dominar, salir a ganar y jugar bien. Esas tres cosas todavía no las estamos cumpliendo. Espero que ahora con tiempo y otra pretemporada, apuntemos a mejorar.

¿Cómo es Diego como técnico?

Se ha preparado bien. Ha visto mucho en el mundo. Ha tenido jugadores y entrenadores importantes. Está haciendo su camino, se rodeó de muchas personas que lo ayudan. Está dando sus primeros pasos, van a haber altibajos. Es como todos los que arrancan: en todo lo que hace, va viendo, va testeando jugadores, tácticas y después verá qué es lo que más le conviene al equipo. Tengo mucha confianza en él. Como jugador, todos conocemos lo que hizo, como técnico está dando sus primeros pasos, pero creo que va a ser un gran entrenador, pero hay que darle confianza, porque es importante para un técnico. Si le damos la confianza y el tiempo que necesita, vamos a ver buenas cosas.

La incertidumbre que atraviesa el mundo por el coronavirus, llevó a que los futbolistas se encuentren en el seguro de paro. Algunos compañeros suyos no lo tomaron muy bien por adeudos anteriores. ¿Cómo lo sobrellevan?

Es un tema delicado para nuestro país y para los jugadores. Es una situación delicada y que hay que tratarla bien y sé que los capitanes del club están en contacto con los directivos para intentar llegar a una solución. Hay que entender que en este tiempo todos estamos perdiendo. Lo importante es encontrar la solución. Sé que hay deudas con algunos jugadores del pasado que yo no sabía. Tampoco es fácil para ellos. Uno no conoce la realidad de cada jugador y las necesidades que tiene, entonces estaría bueno que se llegue a un acuerdo lo antes posible.

Y en su caso, al haber vuelto recién al país, no tiene siquiera posibilidades de ir al seguro de paro.

Sí, es mi caso y creo que hay bastantes más en el Uruguay. No sabía nada de esto y a medida que fueron pasando los días se me fue explicando. En mi caso no puedo ir al seguro de paro y estamos buscando una solución con el club. Espero que se llegue cuanto antes a un acuerdo. Todos los jugadores sabemos de la situación y todos queremos aportar a este momento que se vive, y ceder. Pero hay que encontrar una solución para que todos queden bien.

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