12 de febrero de 2023 5:00 hs

En el presente los productores están consumiendo las reservas que pudieran haber generado en una tercera primavera afectada por déficit hídrico y con las que habitualmente se complementa la alimentación invernal.

“En otoño va a haber una falta de forraje enorme, no solo por el tapiz natural del suelo sino también por forraje que no se logró acondicionar, enfardar; las reservas de primavera ya no están, algunas fueron consumidas y otras no pudieron generarse porque la primavera fue muy magra”, estableció Luis María Carresse, director de descentralización del MGAP.

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Juan Samuelle Cultivo de avena.

La avena, el jugador estrella

La avena, que se podría estar sembrando apenas haya humedad en el suelo, es la prioridad de los productores. Pero algunas ya sembradas con las últimas lluvias están en mal estado.

“Si fuera una situación normal la cantidad de semilla de avena que se levantó daría perfectamente para aportar soluciones. Por la situación de sequía la demanda por avena para producir forraje es muy intensa, sobre todo en el norte”, afirmó Pedro Heguy, director de El Sauzal Agronegocios.

La demanda es tan grande que la semilla se está agotando. El precio al público subió de 55 centavos el kilo en 2021 a 70 en 2022 y 80 centavos el kilo en las primeras semanas de 2023, y se precisan 90 kilos por hectárea para obtener una densidad de cultivo aceptable: US$ 72 por hectárea para un cultivo cuyo costo total estima el Plan Agropecuario se ubica en US$ 476.

Lo que hay que invertir.

“Como opción de verdeos, la avena plantada hoy en 40 días ofrece pastoreo de buena calidad, la gente está muy jugada a eso”, afirmó Heguy.

Alberto Cruces, responsable de insumos de Zambrano y Cía, entiende que el costo y la poca disponibilidad de semillas están reduciendo la perspectiva de siembra de avena, postergada además por la falta de agua.

Alternativa: las alfalfas

La avena ocupará áreas más reducidas de lo planificado hasta ahora. Para la ganadería, entiende, la alfalfa es una mejor opción en suelos aptos. “Las alfalfas con sistemas radiculares instalados han resistido bastante bien”, afirmó, y en segundo lugar las festucas rizomatosas. Hay poca disponibilidad de trébol rojo, y a precios altos.

La escasez de semilla no solo obedece a la alta demanda por la sequía. En 2022 la competencia de la agricultura de invierno con ciclos agrícolas buenos sacó área a las semillas forrajeras, afirmó Cruces.

Raigras y avena tuvieron, de todos modos, rendimientos sustancialmente mejores a los esperados.

Pasturas.

Praderas.

Verdeos.

Fardos y complementos

Como complemento a la producción forrajera, irrumpe la búsqueda de reservas de forraje de cualquier origen. Los fardos disponibles son muy demandados, con la desventaja de que el flete encarece el precio final por lo que son alternativas viables solo en distancias cortas.

“Desde el invierno estoy usando mucho los fardos de paja de trigo y bloques nutricionales proteicos”, señaló un productor lechero: “En Prolesa hay de Cibeles y Groppers, con el de Cibeles logro mejores consumos, un bloque por día para 45-50 vaquillonas Holando y un fardo y medio por día. Es mágico de verdad, pasan de no consumir la paja a ese consumo diario; en la seca del 2008 se pasó trabajo con la melaza y no lo consumían de igual manera. Acá se tira el bloque en una pequeña pileta de hormigón y listo”.

Otra opción que empieza a aparecer en la zona norte es la de los fardos de paja de arroz que se elaboran luego que se ha cosechado el grano y que tienen una demanda muy fuerte. A medida que avance esta cosecha irán quedando disponibles también en el este.

Hay productores ganaderos que han incursionado en la siembra de cebada y guardando el grano, “una herramienta bien interesante para suplementar”, señaló Cruces. Pero “se han usado antes de lo que la gente preveía”. Para la suplementación de terneros destetados y vacas para preñar las opciones son afrechillo de trigo y de arroz.

Pablo Vincent, director de la empresa de raciones Rinde, dijo que la situación es grave en diversos departamentos y que se ha complicado elaborar raciones porque la mayor parte de los insumos provienen de Argentina como el maíz partido y pellet de girasol.

Fletes polémicos desde Argentina

A la disponibilidad escasa de Argentina se suma la medida del Poder Ejecutivo de bancarizar los pagos a fleteros argentinos para proteger a los transportistas uruguayos de la competencia desleal, que ha frenado el tránsito desde Argentina.

“Es claro que este decreto afectó seriamente el acceso a insumos, encarece y restringe la disponibilidad; estamos trabajando con el MGAP para ver si considerando la emergencia agropecuaria puede levantarse o quedar en suspenso por unos meses”, dijo Vincent.

A nivel local es escasa la disponibilidad de afrechillo de arroz hasta que no avance más la cosecha, a fin de febrero o principios de marzo.

“Hay que usar afrechillo de trigo, que en Uruguay hay, aunque es escaso”, añadió.

“Nosotros estamos pudiendo cubrir a los clientes tradicionales, pero con un permanente estrés de que se nos termine uno de los insumos, porque las raciones hay que hacerlas balanceadas y completas, no usando los insumos que haya; es un problema”, dijo el director de Rinde.

“La demanda de concentrado es brutal, estamos trabajando a capacidad máxima para producir raciones porque la demanda ha crecido muchísimo, claramente se necesita suplementar para el destete precoz”, afirmó Juan Manuel García, secretario de Copagran, en Tiempo de Cambio de Radio Rural.

(*) Hasta el 23 de enero 2023.

Suplementación récord

Según el informe sobre el impacto de la sequía presentado por el MGAP en el Parlamento, durante 2022 las importaciones de suplementos llegaron a cifras récord, tanto en volumen como en precio. Entre octubre de 2022 y enero de 2023 se importaron 202.547 toneladas, 63% más que el año anterior, lo que tuvo un costo de US$ 56 millones.

En comparación a los tres años anteriores es 49% superior al promedio y solo en estos cuatro meses se ha incurrido en US$ 19 millones de costos incrementales, según el MGAP.

El presidente de Prolesa, Carlos Félix, destacó que se hizo stock de raciones que ahora han tenido un aumento de precio frente a las complicadas perspectivas del maíz de primera en Argentina: “Posiblemente habrá buena oferta de maíz de segunda, queremos darle tranquilidad a los productores que raciones va a haber”.

De acuerdo al informe 2022 de Opypa en el período 2019-2021 se registró un aumento de 22% en el consumo de concentrados respecto al período 2016-2018 “debido, fundamentalmente, al incremento de la demanda desde la ganadería de carne vacuna, lo que evidencia un proceso de intensificación de la producción en un marco de buenos precios relativos”.

La evolución del consumo aparente total y por tipo de producto “muestra una tendencia creciente durante el período analizado, con oscilaciones entre años debidas a la ocurrencia de sequías en primavera y verano”, así como a variaciones relevantes y coyunturales de los precios relativos que pueden estimular o desestimular la demanda de concentrados.

En este verano 2023 se aceleró la demanda debido a la sequía, por encima de los picos de consumo que obedecen en los últimos años al incremento del ganado en corrales.

Las pasturas van a estar sensiblemente afectadas más allá del corto plazo, afectando los entores, y planteando la necesidad de sembrar fuertemente en el próximo otoño apostando a una mejora climática. Eso va a requerir asistencia financiera para la inversión.

En la guerra contra la sequía y las restricciones que presentará el invierno toda herramienta es válida, pero todo tiene su costo y si la segunda quincena de febrero no trae lluvias importantes la batalla por llegar a la próxima primavera será realmente difícil y de un costo muy alto para los productores.

 

Pérdidas cuantiosas y en aumento

La ganadería de carne resignaría US$ 440 millones como consecuencia de la sequía, solo por la pérdida de peso del ganado a faena (10%) y el aumento de 10% en la mortandad de terneros, de acuerdo a las estimaciones preliminares de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa). Además, se necesitarán US$ 145 millones para recuperar las pasturas perdidas para ganadería de carne y leche. “Se perdería 35% del área de praderas, 70% se sustituiría con verdeos”, estimó Opypa.

 

Juan Samuelle Cosecha de avena.

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