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26 de marzo 2023 - 5:00hs

Las luces encandilan. Las luces impactan, son tan brillantes que pueden rastrearse desde el espacio. Se encienden tras la puesta del sol y permanecen durante la noche con el objetivo de atraer a las presas de calamar, sin darles tiempo de volver a reproducirse. 

En febrero de este año la Estación Espacial Internacional pasó por el Océano Atlántico Sur y dio a conocer estas impresionantes imágenes de la flota que opera en el límite de la Milla 200, la zona exclusiva para barcos argentinos o aquellos extranjeros que están autorizados. 

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Por momentos los enormes barcos están bajo la jurisdicción argentina, por momentos se mueven en aguas internacionales. Son cientos de buques pesqueros extranjeros que se instalan en la zona limítrofe. Más allá de las acciones de la Prefectura argentina, con el apoyo de la Armada, los barcos “poteros” (dedicados a la pesca del calamar, que utilizan potas -señuelos fluorescentes- especialmente diseñados para capturarlos) desactivan sus radares y burlan los rastreos. También utilizan redes del tamaño de una cancha de fútbol y no sólo arrasan con los calamares, que son una especie en peligro, además depredan la fauna y flora marina. Son como una topadora. 

JUAN MABROMATA / AFP Argentina: el avistaje de la Pesca Ilegal, cerca de la Península Valdés en la provincia patagónica de Chubut

Depredación en el mar argentino

Es domingo 19 de marzo y nos esperan 6 horas de vuelo. A las 18:00 horas partimos desde el FBO VIP Club de Ezeiza. Periodistas, corresponsales, fotógrafos, activistas e influencers, diputados, asesores académicos, estudiantes y embajadores subimos al avión Boeing 787 de Solidaire, la ONG con la que Enrique Piñeyro realiza acciones humanitarias. 

Twitter Enrique Piñeyro El avión del piloto argentino Boeing 787

“Ninguna mujer debería ser forzada a cubrirse la cabeza”. “Ninguna mujer debería ser asesinada por no cubrirse la cabeza”. “Ningún hombre debería ser ahorcado por decir esto”. Estas frases se pueden leer ploteadas en el exterior del Dreamliner y tienen sentido. El piloto italiano nacionalizado argentino, de 66 años, también es médico, cineasta, cheff y filántropo. Piñeyro decidió comprar este avión con el que ya ha realizado 16 vuelos humanitarios internacionales en los cuales se transportaron a más de 3.500 refugiados y más de 130 toneladas de ayuda humanitaria. En abril de 2021, aún en plena pandemia, organizó un viaje similar con otro grupo de periodistas. Aquella vez, de 520 embarcaciones que se vieron solo 170 tenían el radar prendido, recordó el comandante.

Ahora el viaje será rumbo sur hacia la altura de Comodoro Rivadavia. Entre los invitados ubicados en primera clase está el embajador de Estados Unidos en Argentina, Marc R. Stanley y la diputada Mariana Zuvic, presidenta de la Comisión de Intereses Marítimos, Fluviales, Pesqueros y Portuarios del Congreso de la Nación.

Piñeyro explica que el vuelo, que él financió con sus recursos para visibilizar esta problemática, alcanzará a una altitud entre 41 y 43 mil pies -doce y trece mil metros- hasta que se descienda sobre la flota. Primero habla en español, después repite en inglés. 

Despega el Boeing 737 y empieza la aventura. Los tripulantes dedican los primeros minutos a contemplar el atardecer y capturarlo con sus cámaras. Esperan ansiosos hasta que comience el descenso. “Estén atentos a las ventanillas”, dice el piloto. 

JUAN MABROMATA / AFP Las luces de los pesqueros chinos desde el cielo

El avión sobrevuela la línea imaginaria de la milla 200. “A la derecha, se ven embarcaciones en la Zona Económica Exclusiva argentina”, indica Piñeyro. Los viajeros miran con atención y las cámaras no paran de sonar. Fotos, videos y grabadoras prendidas. Todos se mueven de forma estratégica para ubicarse en el mejor lugar: un par de asientos adelante y al fondo del avión, pegados a las ventanillas, son los más codiciados. 

Empiezan a visualizar lo que venían a buscar. Ahí están las luces de los primeros barcos, aunque tapadas por las nubes. Mientras, algunos periodistas hacen fila para entrar a la cabina por unos minutos. Allí hay una computadora con internet y una tablet que sirven para corroborar si los rastreadores están apagados o encendidos. Desde arriba observan la zona gris donde no hay suficiente vigilancia. 

JUAN MABROMATA / AFP Un barco pescando sin permiso en la ZEE de Argentina

Parece una ciudad, pero son embarcaciones extranjeras con sus potentes luces sobre la zona que también se conoce como “Agujero Azul” (un ecosistema único en el mundo por su cantidad y variedad de vida marina). Las embarcaciones provienen de China, España, Corea del Sur y Taiwán.

Según denuncia Greenpeace, más de 500 buques pesqueros llegan al año para aprovechar el vacío legal de las aguas internacionales. Por eso, la organización pide un tratado global para proteger los océanos. 

Si apagan los radares no hay forma de que la guardia costera se entere. "Los buques que están declarados tienen su AIS (Sistema de identificación automática) encendido, que no coincide con este show de luces” dice el piloto. Este año son más que los que vimos en el viaje anterior, confirma. 

La imagen es impactante y decepcionante a la vez. Y lo peor es que se repite, año a año. Además de la contaminación que genera este tipo de pesca, la actividad impacta en las economías. Los extranjeros se llevan la mercadería y la venden en sus países como un producto de lujo, cuenta Piñeyro. “La pesca ilegal representa el 20% de la pesca global, con un costo de 23 billones de dólares. Uno de cada cinco pescados que la gente consume es Pesca Ilegal, explica Mariana Silvera, Ingeniera en Telecomunicaciones y líder en pesca ilegal en Uruguay de la campaña Oceanosanos en su sitio web.  

JUAN MABROMATA / AFP La pesca ilegal en Argentina desde el cielo

La pesca ilegal, no declarada y no reglametada (IUU, por sus siglas en inglés), se encuentra en todos los tipos y tamaños de pesca, existe tanto en alta mar como en las zonas de jurisdicción nacional, afecta a todos los aspectos y etapas de la captura y la utilización del pescado y, en algunas ocasiones, puede estar asociada con el crimen organizado, según la la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 

Aldo Braida, presidente de la Cámara de Agentes de Pesqueros Extranjeros (CAPE) sostiene que la actividad en la Milla 201 no es ilegal. "Eso es una farsa". Braida entiende que la pesca en esta zona está amparada en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) y que no pertenece a Argentina. "Son aguas internacionales y están regulados por el Estado del pabellón del buque, por lo tanto no hay una irregularidad. Sobre el apagado de radares, el presidente de la cámara manifiesta que es sensacionalismo. "No sé qué pueden estar ocultando cuando tienen esas luces incandescentes". "Hay varias normas que permiten apagar (los radares) porque si no estás atrayendo al resto de los pescadores. Hay unos grises que no hacen a una ilegalidad", agrega.

"Lo que sí es cierto es que no hay una regulación común a todo como lo hay en otras regiones del mundo", puntualiza Braida.

Cómo afecta la pesca ilegal china en Uruguay

Milko Schvartzman, especialista argentino en conservación marina explica que esta flota, que tiene casos de barcos con denuncias de pesca ilegal y de abusos contra los derechos humanos, regularmente ha bajado tripulantes muertos en el puerto de Montevideo. “Son más de 320 embarcaciones no declaradas no reglamentadas” las que atracan en el puerto de Montevideo. “Sólo de la carga estamos hablando de entre US$ 500 y US$ 1.000 millones”, señaló a El Observador. 

Schvartzman, miembro de la ONG Círculo de Políticas Ambientales, ha denunciado en varias oportunidades que en Uruguay no hay suficientes controles de los buques y que la esclavitud reina en los pesqueros asiáticos. 

No obstante, el Presidente de la Cámara de Agentes de Pesqueros Extranjeros (CAPE) matiza que respecto al trabajo esclavo o al tráfico de personas, “todos los buques (no solo los pesqueros) son inspeccionados por la Dirección Nacional de Migraciones y que la documentación es analizada tanto al llegar a puerto como a la salida de éste”. 

Desde 1992 el Puerto de Montevideo opera como puerto libre, sin exigencia de autorizaciones ni trámites formales. El nuestro es el único puerto con este régimen en la costa atlántica sudamericana. En el año 2013 Uruguay ratificó el acuerdo MERP de la FAO destinado a prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal no declarada y lo reglamentó en 2017, detalla Oceanossanos en su sitio web. 

Por su parte, Andres Milessi, biólogo marino y coordinador del proyecto Un Sólo Mar explicó a El Observador que las embarcaciones extranjeras “utilizan el puerto de Montevideo para hacer sus descargas cuando no realizan transbordos en aguas internacionales o para reparaciones o en algunos casos también incluso para desembarcar fallecidos”.  Cuarenta y cinco especies de valor comercial fueron capturadas en Uruguay en 2018, según Milessi, quien también es coordinador coordinador de la Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC).

El gobierno uruguayo está abocado en potenciar el combate a la pesca ilegal y en 2021 anunció que compraría dos patrullas oceánicas. El equipamiento, que apunta a "defender la soberanía nacional", la "autonomía" y monitorear el desplazamiento de la marina, se espera que esté disponible en el país en junio de 2024 y costará alrededor de US$ 100 millones. Según explicó el presidente Luis Lacalle Pou, además de este llamado, el gobierno tiene "encaminada" la transferencia de tres lanchas protéctor por US$ 4,9 millones.

 

"La soberanía en el mar no se controla nadando; hay que tener buques. Tenemos excelentes profesionales, pero estos tienen que tener equipamiento para llevar adelante su misión", sostuvo, en tanto, el ministro de Defensa Nacional, Javier García.

Esta política del gobierno va en concordancia con las preocupaciones del gobierno de Estados Unidos, que tiene a este tema como uno de sus ejes de su enfrentamiento geopolítico con China. En abril de 2021 el ministro García se reunió con Craig Faller, comandante del Comando Sur de Estados Unidos y el tema de la pesca ilegal, según informó Búsqueda, estuvo sobre la mesa. 

Mandy Barrios Enrique Piñeyro habla tras sobrevolar la Milla 200

"Es un problema argentino, pero también es un problema de la humanidad", manifestó Piñeyro al regresar a Ezeiza, tras ser consultado sobre la presencia de los embajadores durante el vuelo. “Argentina es la zona de mayor apagado de rastreo del mundo y ustedes lo vieron. Estuvimos volando media hora sobre una flota que no terminaba más”, dijo. 

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