El otoño es el tiempo en el que el productor ganadero criador, lo que incluye a la mayor parte de los pequeños y medianos ganaderos y a aquellos que están en los campos más limitados, hacen su zafra, obtienen su ingreso principal vendiendo sus animales al invernador, quien –con más volumen de pasturas y capacidad para comprar granos–venderá luego un novillo de unos 500 kilos.
La oferta de terneros que ya está saliendo se colocará con total fluidez y luego dejará paso a una escasez de ganado de reposición hasta el siguiente otoño.
Con precios récord del ganado gordo, totalmente despegados de cualquier antecedente, la faena no para de crecer y la alimentación del ganado no para de incorporar granos por alto que sea el precio de los cereales.
En Uruguay el engorde de los novillos está pasando en muy poco tiempo a hacerse mayoritariamente a grano, ya sea en corrales o combinado con las pasturas en el campo.
Este es un cambio radical que acelera las ganancias de peso y acorta dramáticamente los tiempos de crianza y cambia por completo a la producción que ocupa el 70% del territorio uruguayo.
Hay una nueva ganadería que en la práctica lleva a una demanda adicional por terneros y novillitos que en los próximos meses será cada vez más difícil de satisfacer.
En la era del engorde pastoril los novillos se faenaban con entre tres y cuatro años de edad. Algunos sí antes de los tres años, también otros después de los cuatro años. Pero el componente central de la faena era de animales de tres años y más. Este año el stock mostrará una caída fuerte de los novillos de más de dos años, que anticipa la escasez venidera.
Desde el año pasado el componente principal de la faena son los novillos de dos años, de dos a cuatro dientes. Y eso cambia todo el negocio. Al consumidor le garantiza la terneza de la carne que llega al plato.
Caerá drásticamente la cantidad de novillos, como ya ha caído la edad promedio de faena.
Esta tendencia tan fuerte surge de un precio inéditamente alto, que estimula a engordar vacunos a la mayor velocidad posible. Eso se va haciendo en corrales y apenas se vende se sale a comprar, “a reponer”.
Juan Samuelle EO
Juan Samuelle EO Soñado: novillos a US$ 6/kg
Los novillos gordos con una buena terminación se pagan ya sensiblemente arriba de los US$ 5 por kilo de carcasa. De acuerdo a la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG), el promedio de la semana pasada fue US$ 5,20 y esta semana ya se habla de precios mayores. Precios nunca vistos, podría decirse que nunca imaginados. Un precio normal de novillo en estos años eran US$ 3,50 por kilo.
Esa suba persistente de precios ha acelerado el engorde y ha recompensado a la producción a grano que tiene un premio de precios por sobre la de pasto y cuyo precio se acerca a los US$ 6 por kilo.
Pero no se trata solo de los precios de los mejores novillos. Cualquier ganado relativamente apto para faena tiene precios inéditos. Novillos, vacas, vaquillonas. Los productores venden todo lo que pueden y reponen con terneros y terneras.
El primer trimestre de este año confirma plenamente la tendencia que estalló en 2021. A pesar del alto precio de los granos, el precio que se paga por la carne producida con 100 días de alimentación a corral sigue empujando a una aceleración sin precedentes de la ganadería uruguaya que obligará a movimientos fuertes en la cría vacuna, porque cada vez será más urgente la necesidad de terneros.
La faena, por las nubes
La faena semanal que antes tenía un eje en 40 mil vacunos, desde hace un año se mantiene por encima de 50 mil animales.
En términos anualizados, para los 12 meses terminados a marzo la faena supera los 2,7 millones de vacunos, lo que conduce a una baja del stock de entre 400 y 500 mil animales cuando se contabilice el próximo julio.
Dicho de otra forma, la producción actual de terneros no es suficiente para sostener los niveles de faena. La corrección de mercado sería una suba del ternero tal que estimule claramente a una mayor oferta. Pero este mecanismo de mercado tiene varios problemas, el principal, que demora mucho en plasmarse.
Una señal fuerte para el precio del ternero puede influenciar en el próximo entore, que generará terneros que nacerán en la primavera 2023 y estarán disponibles a la venta en el otoño 2024.
Los actuales niveles de faena serán difíciles de sostener hasta entonces, y si se sostienen la caída del stock vacuno será muy fuerte.
Juan Samuelle EO
Juan Samuelle EO Por dónde viene el desbalance
La cantidad de terneros que nacen en Uruguay es similar a la faena. Pero cuando se considera la exportación en pie y la mortandad, el desbalance es fuerte.
El mercado debe dar una señal tal que permita que se expanda fuertemente el rodeo de cría, porque se aumenta la carga o la cría gana áreas que hoy ocupa la invernada.
La ganadería aún con muy buenos precios no ganará áreas respecto a la agricultura y la forestación. Tanto la cantidad de vacas de cría como la tasa reproductiva que esas vacas de cría están estables y generan una cantidad de terneros que solo una vez llegó a tres millones.
Mientras el técnico del Instituto Plan Agropecuario (IPA) encargado de las proyecciones de stock, Esteban Montes, estima que el rodeo caerá entre 400 y 500 mil animales, el coordinador ganadero de Fucrea, Gonzalo Ducós, estima que se precisan 3,2 millones de terneros producidos por año para sostener los actuales niveles de faena.
Uruguay logró un récord de tres millones de terneros hace dos años y desde entonces se mantiene en una producción cercana a 2,9 millones. Este año la sequía en el norte llevará a una producción similar, que será la que estará disponible en el otoño de 2023.
Pero, además, la faena es tan alta que el stock de vacas puede disminuir. Más allá de que la ganadería está en una revolución silenciosa que incorpora a las vaquillonas más tempranamente a la cría por una alimentación más abundante que antes, el actual nivel de faena hace muy poco probable que aumente la cantidad de vacas en cría. Tendría que darse una suba tan importante en el precio del ternero que llevara a que también subiera acentuadamente el precio de la vaca preñada y entonces ocurriera una retención de vientres, que por ahora no sucede.
Con la faena de vacas en 1,3 millones, 300 mil más que un año atrás y una faena récord de novillos, que están en otros 1,3 millones y también 300 mil más que un año atrás, en el ámbito ganadero se vuelve cada vez más pertinente la pregunta sobre el origen de los terneros y vacas para sostener el actual nivel de actividad.
Jose Aicardi, director de MegaAgro y directivo de la ACG, dejó entrever en esta semana la posibilidad de que se importen vientres de los países vecinos. Una posibilidad de la que se ha hablado muchas veces, pero que no se ha concretado nunca en este siglo.
Mientras, probablemente veremos a lo largo de abril y mayo la oferta de terneros recibir precios cada vez más altos. Para que el mercado responda con más terneros el precio por kilo de la reposición deberá irse probablemente 30% o 40% por encima del valor del ganado gordo y la vaca preñada valer mucho más de lo que ha valido históricamente.
Pero probablemente en este año ese precio no suba lo suficiente y biológicamente no hay cómo para expandir la oferta de terneros en los próximos dos años.
El mercado de la carne está entrando en un terreno inexplorado de precios récord y escasez creciente.
Juan Samuelle Ternerada Hereford en Expo Melilla.