Excéntrica, fuera de época, defensora del alcohol y de las relaciones amorosas entre mujeres, narcisista, frívola, pedante, de todo se ha dicho sobre Amélie Nothomb, pero nunca se le ha podido tildar de aburrida, un adjetivo imposible de pronunciar cuando se leen sus libros que, de una u otra forma, siempre se las arreglan para atrapar al lector desde un ángulo imprevisto, novedoso.
La originalidad la hace divertida y eso le permite, bajo el manto sutil de la comedia, colocar sus dardos envenenados sin que nadie se de mucha cuenta. Esa capacidad de sorprender ha quedado más que patente en estos últimos años, cuando decidió rescribir con mucha libertad varias piezas de autoría ajena como Barba Azul, El crimen del conde Neville o Riquete el del Copete, todas ellas estupendas en varios aspectos.
Ahora, quizás para no perder esa costumbre de descolocar al lector, Nothomb cambia de registro abruptamente y se despacha con un texto duro como Golpéate el corazón, más psicológico que visceral, más amargo que dulce, que parece centrarse en un único punto que es mostrarle a todas las mujeres del mundo que deben ayudarse entre ellas, desterrando la envidia y los celos que solo carcomen el alma y el corazón.
La originalidad, en este caso, viene dada por el hecho de que en vez de tratar el tema entre mujeres desconocidas, lo hace a nivel familiar, presentando dos casos espantosos de rechazo materno hacia sus hijas y todas las consecuencias que provoca ese desamor aberrante, fruto de los celos y de la falta de la más elemental empatía.
De eso carece absolutamente Marie, protagonista inicial de la historia, una hermosa muchacha de malos sentimientos, que solo busca ser admirada por todos en su pueblo de provincia, que ve como su vida cambia cuando se embaraza con solo veinte años y debe casarse con un hombre al que no ama.
La belleza de la recién nacida Diane contrasta con la frialdad de una madre que no soporta que la niña sea el centro de todo y que ante la pasividad del padre va convirtiéndola en un ser de segunda categoría, que con la llegada de dos hermanos más será la oveja negra de la familia, pasando más tiempo con sus abuelos que en su casa.
Aquí hay que decir que Nothomb comete un grave error que es darle una capacidad de raciocinio excepcional a una persona de cuatro años. Eso rápidamente convierte una historia de corte realista en una fábula, lo que no es para nada bueno.
Más temprano que tarde Diane huye para poder estudiar y llegar a ser médico, proceso que la llevará a tomar contacto con una profesora que parece cerrar el abismo interior de la muchacha, pero que rápidamente se revela como una persona sin escrúpulos, que maltrata a su hija Mariel con la misma indiferencia materna que sufrió la protagonista.
De esa relación surgen nuevas envidias y conflictos que se expresan mediante comentarios destructivos sobre la delgadez de una, la belleza de la otra, y la disputa por saber quién es la más capaz de las dos intelectualmente. Finalmente, ocurre la pelea por Muriel, objeto de deseo de Diane por su fragilidad y motivo de vergüenza para su madre por su escasa inteligencia y malas notas escolares.
El problema es que en el medio no hay nada más, salvo varias citas de autores famosos que no vienen a cuento, un encuentro de Diane con su madre diez años después que aporta poco y nada, y una boda sin consecuencias reales.
Golpéate el corazón, sin ningún espacio para la alegría, el comentario jocoso o el delirio, es un drama muy duro y atípico dentro de la producción de Nothomb, que esta vez apenas logra un texto aceptable gracias a su prosa siempre elocuente.