Que los gastos fueron relacionados "estrictamente con su investidura y su responsabilidad", y que fueron "muy moderados", son algunos de los seis argumentos que esgrimió el vicepresidente Raúl Sendic ante el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio para justificar el uso de las tarjetas corporativas.
En primer lugar, Sendic afirma que "ANCAP es una empresa con peculiaridades únicas en Uruguay, de una dimensión que no tiene parangón en el país y cuya conducción impone responsabilidades enormes". Por tanto, justificó, los encuentros relacionados con ese ente "se desarrollan en condiciones que no admiten comparación".
Sendic afirma además que cuando se instaló en 2005 el directorio, la empresa ya tenía enormes desprolijidades de gestión y "un total descontrol de los gastos discrecionales de los miembros del directorio", pero que de todas maneras el uso de las tarjetas se mantuvo "porque son necesarias en países en que los precios son extremadamente elevados".
Lea el informe completo del Tribunal de Conducta Política sobre el caso Sendic Sobre la regularidad en el uso, afirmó que "todos los gastos que realizó en sus nueve años en ANCAP estuvieron relacionados estrictamente con su investidura y su responsabilidad".
"El monto de los gastos que se cuestionan es muy moderado y contrasta con el valor cuantioso de las operaciones en que debe intervenir el presidente de ANCAP, de millones de dólares por día. Esto hace absurda la idea de que hubiera podido recurrir a operaciones como las cuestionadas para obtener un enriquecimiento indebido", agregó Sendic ante el Tribunal.
Su argumento, según detalla el fallo del Tribunal de Conducta Política, se basó además en la existencia de una "campaña de comunicaciones con finalidad política".