Un país entero se sentará frente al televisor. Poco importará jugar bien o jugar mal. Que el técnico se guarde un cambio. Que no ponga a tal delantero o no cite a determinado jugador.
Los uruguayos armarán el mate, la picada o lo que haya a mano, y se sentarán a vivir y palpitar con la celeste en
Venezuela. El pueblo espera clasificar al Mundial de
Rusia 2018. Un desahogo tras tres años de sufrimiento. Un bálsamo luego de clasificar, en los últimos tres torneos, mediante un repechaje.
Uruguay visita a partir de la hora 18 a Venezuela con la gran oportunidad de sellar hoy el pasaporte a Rusia.
Y al margen de que la logística del viaje fue compleja, de la rivalidad que se generó y los dolores de cabeza que generan, las condiciones están dadas.
El técnico dispone de todos los jugadores. Recuperó la consistencia defensiva y la intensidad en el medio. Tiene a Cavani en un gran nivel y Suárez siempre es Suárez. Por si fuera poco, le sirven dos resultados. Con el triunfo asegura hoy la clasificación, con el empate debe esperar otros resultados, pero nada lo dejará fuera del Mundial. Incluso una derrota lo mantendrá en carrera.
¿Qué puede mostrar Uruguay en el juego ante la vinotinto? Su estilo, el que impone el entrenador. A esta altura, a dos partidos del final, no va a cambiar.
Antes de viajar a Caracas, Tabárez lo dejó claro en una frase: "No vamos a jugar a cualquier precio porque después tenemos otro partido y de acuerdo a este resultado puede ser crucial". Y subrayó: "Será un partido difícil, Venezuela tiene sus virtudes, lo demostró y nosotros trataremos de limitarlo para conseguir los puntos que nos acerquen a la clasificación".
Allá, en San Cristóbal, 11 jugadores saldrán por la histórica clasificación directa al Mundial de Rusia 2018. Acá, 3 millones esperan salir a festejar.