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Logros sociales en juego

El Ejecutivo tendrá la difícil tarea de balancear los reclamos salariales e incluso de su propia fuerza política para no poner en riesgo las conquistas de la última década

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23 de agosto de 2015 a las 05:00

Preservar los logros sociales alcanzados en la última década. Esa parece ser la premisa que las autoridades del equipo del equipo económico pusieron sobre la mesa cuando comenzó la discusión política a la interna del gabinete ministerial para el armado del Presupuesto y los lineamientos para la negociación salarial privada y pública.

Con la meta de reducir el déficit fiscal en un punto al final del período de gobierno (de 3,5% del PIB a 2,5%), una inflación que se aceleró al umbral indeseado de los dos dígitos (9,02% en los 12 meses cerrados a junio), una economía doméstica que comienza a mostrar señales claras de desaceleración que ya se refleja en la problemática de algunos sectores (ver página siguiente), las promesas electorales que implicarán mayores erogaciones de recursos, y las tensiones por los reclamos de los gremios públicos y privados e incluso de parte de facciones del partido de gobierno, podrán a prueba la cintura política del gobierno para sobrellevar esas tensiones.

"El Presupuesto no tiene que estar desprendido de la realidad económica", alertó el director de la Asesoría Macroeconómica, Andrés Masoller, en la última presentación que el equipo económico realizó en ACDE. Argumentó que es "prudente" reducir el rojo de las cuentas públicas para asegurar su sostenibilidad "y no comprometer la estabilidad macro, el crecimiento, el empleo y los logros sociales ya alcanzados".

Para Masoller un "ajuste fiscal" agudizaría la desaceleración económica y haría peligrar la confianza.

Explicó que esos equilibrios son necesarios para cumplir con las promesas del gobierno en la pasada campaña como los recursos que demandará el Sistema Nacional de Cuidados, o las mayores transferencias que deberán hacerse a las AFAP y el Fonasa, por lo que buena parte del aumento de la recaudación deberá destinarse a cubrir esos mayores egresos esperados.

El ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, expresó en un sinfín de apariciones públicas los conceptos de "cautela" y "prudencia" ante la incertidumbre sobre la marcha de la economía global y regional y el inicio de un ciclo de desaceleración del PIB. El MEF maneja una proyección de crecimiento para la economía del eje del 2,5% para este año y 2016, y de 3% para los restantes tres años del actual período de gobierno.

Según, Masoller el Presupuesto incluye una proyección "realista" y no "pesimista u optimista" para el crecimiento esperado de la actividad. En ese escenario, sostuvo que un "ajuste fiscal" agudizaría la desaceleración económica y haría peligrar la confianza.

Algunos analistas consideraron que esas proyecciones de crecimiento del PIB del gobierno fueron demasiadas "optimistas". El economista Javier de Haedo dijo -tomando una expresión futbolística- que "firmaba el empate" si el país lograba promediar un 2% de expansión económica durante el próximo quinquenio.

En una línea similar, su colega Carlos Sténeri dijo esta semana en una entrevista con Código País que sería aconsejable que el gobierno pueda postergar algunas de sus promesas electorales para realizar un "encuadre" más rápido de las variables macroeconómicas a la nueva coyuntura.

Mañana el Poder Ejecutivo tendrá el primer encuentro formal con su bancada de gobierno para abordar el Presupuesto. Está previsto que en esa instancia las autoridades del equipo económico realicen una presentación general del mismo. Las autoridades ya habían anunciado un cambio de criterio a la hora de asignar gasto para mejorar su eficiencia. Las partidas se van a otorgar por período de dos o tres año y luego se van a ir ajustando con las sucesivas Rendiciones de Cuentas.

Lo que está en juego


A lo largo de la última década, la mejora de los distintos indicadores sociales de Uruguay es irrefutable. De la mano de uno de los ciclos de mayor bonanza económica de la historia reciente del país, la cantidad de hogares pobres cayó de 27,1% en 2005 a un 6,4% al cierre del año pasado, mientras que la indigencia descendió de 2,2% a 0,2% en igual comparación, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). En tanto, la tasa de desocupación bajó del umbral de los dos dígitos al 7,4% a junio de este año, y con mejoras continuas en la tasa de empleo.

Por su parte, el ingreso real de los trabajadores uruguayos creció 42% entre 2005 y 2014.

No obstante, un reciente trabajo el desarrollo humano que realizó la oficina de Uruguay del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), titulado "Clases medias en Uruguay: entre la consolidación y la vulnerabilidad", de la economista Fedora Carbajal y la politóloga Helena Rovner, advirtió por los riesgos latentes que pueden sufrir estos avances sociales. Según el estudio, el 51,8% de los uruguayos es de clase media vulnerable, el 30,5% es de clase media consolidada, el 8,1% es de nivel adquisitivo alto y el 9,6% de nivel adquisitivo bajo, de acuerdo a datos de la encuesta de hogares de 2012 del INE.

Las autoras señalan que la clase media vulnerable es aquella más sensible a los shocks; las que más les afecta cuando varían los números de ocupación o desocupación.

"Los logros en materia de reducción de pobreza, que fueron los más importantes, son logros reales. El ingreso del país creció, a nuestro criterio, por un contexto externo muy favorable. Esos ingresos han mejorado y en la medida en que asistamos a un enfriamiento, a una desaceleración, pero no a una contracción, esas conquistas se van a mantener. Pero para mantenerlas debemos manejar con una enorme prudencia las finanzas del Estado", planteó en entrevista con El Observador el director académico de Ceres, Ernesto Talvi.

Para el experto "si uno desequilibra, descalabra las finanzas del Estado, esos cimientos se hunden. Porque si eso no está, no hay prosperidad posible. Tenemos que gestionar esto con mucho cuidado. Creo que es eso lo que el gobierno está intentando hacer", reconoció.

Alejandro Cavallo, de Equipos Consultores, añadió: "El diseño del Presupuesto no sólo será de importancia para determinar cómo quedará la situación fiscal para los próximos años sino también para ver las señales que se transmiten". A su juicio, el riesgo en este caso no viene tanto por un eventual aumento del desempleo (puesto que en el caso de los públicos es distinto a los privados) sino en que "el gasto en remuneraciones y pasividades quede descolgado del contexto de menor crecimiento y, por tanto, que el sector privado deba hacer frente a su propio ajuste y a los costos indirectos que a la corta o a la larga le vendrán por parte del sector público".

Para Talvi hay que "darle factibilidad política para que eso ocurra, porque si no nos puede pasar como a Brasil, que tiene un programa fantásticamente elaborado, acompañado con una tecnocracia adecuada para ejecutarlo, pero sin viabilidad política para ejecutarlo. El ruido político a veces puede tornar a la vista de los empresarios, los que invierten, las calificadoras de riesgo, los que tienen que arriesgar y dar empleo, puede hacer que la gente diga espero y después veo a que se aclare el panorama", explicó el economista.

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