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Fútbol > EL ANÁLISIS

Munúa, Neves, la táctica del camaleón y ¿ahora cómo lo paran a Nacional?

Los tricolores desembarcaron en la punta, son el equipo más efectivo en la vuelta del fútbol y asoman con una fortaleza anímica y una versatilidad futbolística que parece difícil frenar

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06 de septiembre de 2020 a las 23:35

Este Nacional, una especie de camaleón futbolístico que supo leer los peligros y adaptó su propuesta a las características de cada rival que enfrentó en la vuelta del fútbol -con acertadas interpretaciones del técnico-, supo entender sus limitaciones y desembarcó este domingo en el primer lugar de la tabla del Torneo Apertura, con el peso que implica que un grande se afinque en ese lugar de las posiciones.

En siete fechas, luego del regreso de la actividad tras la suspensión por la pandemia de covid-19, Nacional se sacó el peso del comienzo (febrero y marzo) y lo cambió por este arranque en el que en siete partidos ganó el 78% de los puntos (solo Wanderers le siguió el tren, también con 14 en 18 puntos, Peñarol ganó el 57%) y que le permitió alcanzar números que lo hacen fuerte (15 goles a favor y seis en contra). Esos números, más el fútbol, la goleada de este domingo 5-1 ante Cerro, el último de la tabla, y las fortalezas futbolísticas que empieza a construir, le brindan espacio para convencerse que eligió el camino correcto.

Hoy es todo fútbol, pero este Nacional, empezó avaro. Amarrete con la propuesta en el campo. Distante con el balón. Ortodoxo en el juego y ultradefensivo.

El equipo de Munúa volvió sorpresivamente conservador el 9 de agosto. Se recostó con un equipo que jugaba en su cancha, esperaba y contragolpeaba con la velocidad de Pablo García. El técnico tenía razones para recurrir a un plan de emergencia. Necesitaba salir de la crisis defensiva, que generaba pánico en el mismo equipo y en quienes lo observaban. Sin embargo, cuando desde el fondo comenzó a construir fortalezas, se empezó a soltar. Y se soltó definitivamente con la pelota y con los espacios que le dieron los rivales.

Por sus aciertos en el campo y en la estrategia, y por un fallo determinante (un error del árbitro que le permitió en la última jugada del partido ante Fénix cambiar empate por triunfo, porque sino hoy no estaría como líder), Nacional dio forma a las fortalezas futbolísticas que expresa por estos días.

Es ahí donde comienza a hacer la diferencia la mano de Munúa, en un trabajo en donde los futbolistas, los que determinan el éxito o fracaso de un equipo, le permitieron al entrenador recurrir a alternativas para todas las circunstancias.

En definitiva moldeó desde la variedad y la abundancia de algunos puntos altos, que son los que a la larga rubrican los éxitos.

1) Munúa se encontró con un equipo que defensivamente cargaba con un gol en contra por partido. En enero, febrero, marzo y en toda la preparación en junio y julio. Corujo se lesionó una semana antes del regreso del fútbol. En el momento más crítico encontró en Oliveros, un polifuncional defensa formado en Racing que ya jugó de zaguero, la solución al problema más serio que tenía el equipo y que planteaba todas las debilidades del equipo en momento claves de los partidos. El zaguero como pilar de la estructura le dio solidez defensiva. Además, agregó a Vinicius, como refuerzo.

2) Desde el fondo comenzó a construir el éxito. Munúa nunca se ruborizó cuando tuvo que defender con los 11 jugadores en su cancha, incluido Bergessio en ese plan conservador. Contra Peñarol, River Plate, Torque, Plaza. Jamás le dio vergüenza el fútbol que debía desplegar, aunque no fuera del sello de Munúa. Ese detalle, que ensalza la madurez que comienza a demostrar el entrenador, es el que hoy termina haciendo la diferencia. El técnico le dio al equipo la confianza con la que saltaban a la cancha en cada partido, se refugió para cuidar sus aspectos más débiles (el de aquellos tiempos de los goles imperdonables) y proyectar un equipo potente y particularmente agresivo con su goleador implacable.

3) El jugador más importante que tuvo Nacional en las últimas cuatro semanas de fútbol (aunque siempre los aplausos se los lleve el goleador) fue Gabriel Neves. El mejor volante del fútbol uruguayo. Neves participó en el 65% de los goles que convirtió Nacional en la vuelta del fútbol. Este domingo, ante Cerro, en los tres primeros, con la sutileza que le caracteriza en el manejo del balón. En los anteriores 10 estuvo en 6. Fue titular en todos los partidos. Completó los 90 minutos en cuatro de los siete encuentros. Le da una dinámica al juego como pocos y tiene un manejo del tiempo, del espacio y del balón que le permite transformarse en un insustituible dentro de la formación de Munúa.

4) El entrenador finalmente encontró en la velocidad el aliado para el éxito. El vértigo de Pablo García. Ahora el de Santi Rodríguez. Así nace, luego de lograr la estabilidad defensiva, la fórmula para llegar al gol, cuando los partidos se juegan con espacios.

5) El goleador Bergessio este fin de semana vio el fútbol desde la tribuna, pero fue quien con sus goles y su inyección anímica el que le dio el envión que necesitaba Nacional en sus días más difíciles en la vuelta al fútbol.

6) Inesperadamente ante la incertidumbre que planteó la lesión de Mejía, sumó un sexto elemento, Rochet. El arco fue uno de los puntos fuertes de Nacional, pero ante la lesión del panameño surgieron los interrogantes, que despejó en el Parque Central.

Esos seis aspectos le dan a Nacional una fortaleza singular cuando el torneo ingresa en el tramo final (las últimas cinco fechas), y lo colocan en una posición privilegiada para definir el primer torneo del año en el que habrá poco margen para las celebraciones debido a que seguirán jugando dos fechas por semana, y tras culminar el Apertura se inicia el Intermedio, tres días después.

Nacional festeja haber conseguido el equilibrio futbolístico (lo que no es poco en un fútbol tan irregular, tampoco mucho si pierden la concentración) tras haber reconstruido sus fallas defensivas y el karma de un gol en contra por partido. Con el color futbolístico que exigía cada ocasión, se presentó atendiendo con particular atención todos los peligros, encontró las solución y avanza con convicción en el Torneo Apertura.

¿Ahora cómo lo paran, cuando si necesita recostarse en su cancha, para evitar los peligros, lo hace con éxito, y cuando le dan terreno y juega de igual a igual, termina haciendo la diferencia con su  juego?

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