Fútbol > EL TAPADO

Neris, el chico que se escapaba del liceo y hoy sueña con vivir del fútbol y comprar su casa

El delantero de River Plate, que el fin de semana le marcó dos goles a Peñarol, y una historia de pasión por la pelota que llevó a abandonar los estudios

José Neris

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20 de octubre de 2020 a las 05:01

José miraba por la ventana del Liceo 53. Abajo se iba armando el partido. Llegaban gurises de todos lados. Cuando la cosa quedaba encaminada para comenzar a correr atrás de la pelota, José se las ingeniaba para salir del salón de clases. Y allá se entreveraba en la polvorienta cancha mientras sus compañeros quedaban en clase.

Como era previsible, aquel año el boletín tenía tantas bajas como ausencias a clase. Con la rebeldía propia de los años, pensó: “Estoy perdiendo el tiempo en el Liceo”. Fue a su casa y con total desparpajo encaró a sus padres. “No quiero ir más a estudiar. No me gusta”, expresó.

Sus padres lo miraron con cara de pocos amigos. “Los viejos se enojaron”, reconoció. Pero abandonó. Cursaba tercer año cuando tomó la decisión de dedicarse de lleno al fútbol.

José Neris, delantero de River Plate que el fin de semana le marcó dos goles a Peñarol en el Campeón del Siglo por la primera fecha del Intermedio, tiene una vida ligada a la pelota. Su padre era entrenador en el club de baby fútbol Mauá, por lo que no era difícil imaginar su destino de niño. Comenzó jugando en el club siendo dirigido por su papá. “Jajajaja, tenía que jugar sí o sí”, admitió entre risas el popularmente conocido como Bicho.

Fueron tres años en el Mauá hasta que un día de 2008 apareció en escena Pablo Cuello, captador de River Plate. Se apersonó ante su padre y logró la autorización para llevarlo al club darsenero.

José tenía por entonces 8 años cuando cambió de camiseta y tomó contacto con su primer entrenador en lo darseneros: Ramón Cáceres. Terminó de completar el baby futbol e inició la escalera en las formativas del club del Prado.

Fue entonces cuando tomo la decisión anteriormente revelada. “Entre las faltas y el carné con bajas notas decidí encarar a mi viejo para decirle que no quería estudiar más, que yo iba a vivir del fútbol. Me putearon (sic) todo y hasta el día de hoy me dicen que haga algún curso, que me prepare, pero estoy dedicado a lo que amo”, reconoció Neris en la charla con Referí.

Los primeros tiempos fueron relativamente sencillos. La cancha de River Plate le quedaba cerca. El tema fue cuando empezó a escalar y pasó a entrenar en el Complejo Colón. Allí tomaba un ómnibus hasta la terminal donde los levantaba el bus del club.

Eran tiempos donde no había viático por lo que el dinero para los boletos lo aportaban sus padres. José se crió en el entorno de una familia trabajadora. Su padre es albañil y su madre empleada en una fábrica de condimentos.

El primer contrato de Neris llegó cuando tenía 17 años. No lo podía creer cuando el técnico del primer equipo, Pablo Tisconia, lo llamó entre los convocados.

Percibió el salario mínimo. Pero fue un detalle. Lo que sí recuerda es que “mi primer sueldo se lo llevé a mi vieja porque en ese entonces yo vivía con ella y me quedé con una parte que me la gasté como un gurí chico”, reconoció entre risas.

Tiempos de selección

La carrera iba sobre ruedas para José Neris. A los 14 años lo empezaron a convocar para formar parte de los procesos de selecciones nacionales.

El técnico Alejandro Garay lo citó para la selección sub 15. El primer día que llegó no lo podía creer.

“Llegué al Complejo y apareció el Maestro Tabárez a recibirnos y dar una charla de bienvenida. Ahí me acuerdo haber recibido un par de zapatos de los jugadores de la selección mayor que los dejaban de regalo”, reveló el jugador de River Plate.

Posteriormente, el mismo Garay lo convocó para la selección sub 17. Esta vez le tocó, en alguna oportunidad, cambiarse en el camarín de los jugadores de la selección mayor.

“Estaban los nombres de ellos en el locker. Te podrás imaginar que para nosotros era como tocar el cielo con las manos”, recordó.

Con la celeste jugó 43 partidos marcando 15 goles. De la estadística oficial de la AUF se desprende que disputó 26 encuentros con ocho goles en sub 15 y 17 juegos y siete tantos en la sub 17.

Tiempos duros

Pero no todo fue color de rosas en la carrera del Bicho. Al poco tiempo de debutar en Primera división sufrió un desgarro de aductores que lo alejó de los canchas varios meses.

Ocurrió el 18 de mayo de 2019 contra Rampla Juniors por el Torneo Apertura. El delantero tuvo que dejar el campo de juego a los 56 minutos.

“El aductor me llevó tiempo recuperarlo porque volvía y me resentía.  Fueron meses durísimos, de recuperación clínica y no pasaba más el tiempo. Te come la cabeza. Pah… recuerdo ver a los compañeros jugar y te daban unas ganas de entrar. Pero ahí está el tema, si no hacés caso a lo que te dice la sanidad corrés riesgo de volver a sentirte”, reveló el jugador en la charla con Referí.

Neris regresó el 10 de agosto de 2019 para jugar media hora contra Juventud por el Torneo Intermedio.

Pero mire como son las cosas. Este año, tras arrancar en forma notable con goles en la Copa Sudamericana (uno a Atlético Grau en Perú) y en el Apertura (doblete a Fénix en la primera fecha), en un amistoso post pandemia de pretemporada contra Villa Teresa, picó por una pelota y se desgarró el posterior: un mes afuera.

Gol a Atlético Grau en la Sudamericana

Cuando volvió a los primeros entrenamientos convivió con los temores lógicos del que se quema dos veces con leche. “En esos primeros entrenamientos se siente un poco de temor a los golpes, a correr rápido, pero con el paso de los días y el respaldo de gente mayor que tenemos en el plantel como el Flaco Olivera, que nos aconseja siempre, lo vas perdiendo”, reconoció.

Y luego de un prolongado tiempo de inactividad, Neris comenzó a sumar minutos lentamente. El 13 de setiembre entró contra Liverpool y desde ese instante fue considerado por el técnico Jorge Fossati.

El sábado brilló por todo lo alto cuando River Plate visitó el Campeón del Siglo para darle la victoria a su equipo, 2-1 ante Peñarol, por la primera fecha del Intermedio.

El primero de los tantos fue con una definición propia de los goleadores. Corría el minuto 18 cuando aprovechó un error de Rodrigo Abascal para irse de cara al arco mirasol y definir por encima de la salida del golero Cardozo.

En el segundo aprovechó una pelota filtrada y le pegó de primera.

Fue un volver a la vida para el botija de 20 años que tomó la decisión de dedicarse pura y exclusivamente a su pasión, el fútbol, con el objetivo de cumplir con un sueño: “Comprarme una casita”.

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