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Olveira, el golero que lucha por su casita y fue citado a la celeste

El sacrificado camino del golero de River Plate que forma parte del plantel de Uruguay 

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14 de octubre de 2019 a las 05:04

La vida lo sorprendió a Gastón Olveira. No tenía chance en el cuadro de su vida. Ese donde acunó los sueños desde los 9 años. Cada vez que visualizaba la oportunidad de jugar en su River, le ponían un golero por delante. Varias veces pidió para salir a préstamo. Pero los dirigentes se lo negaron. La última vez, cuando tenía que extender su contrato, lo hizo realizando un pedido especial: poder contar con un dinero que le permitiera terminar su casita en el barrio Conciliación.

Gastón, con enorme esfuerzo, el mismo que dedicó para construir su carrera, se hizo una casa en el terreno de la abuela de su señora. Un lugar que desde hace dos años lucha por comprar juntando moneda por moneda.

En eso estaba cuando la vida lo sorprendió. Apenas conocida la noticia de que Fernando Muslera volvía a Turquía por el nacimiento de su hija, se especuló con la citación de un golero. El nombre de Olveira ni siquiera se llegó a imaginar. Gastón se aprestaba a entrenar con River Plate cuando le comunicaron la noticia inesperada. Por su cuerpo sintió la extraña sensación de que el esfuerzo, al menos por un instante, tal vez por un partido, valió la pena. Fue convocado y viajó con la selección a Perú.

La carrera de Gastón fue sacrificada. Llegó a River Plate a los 9 años para defender sus colores en el baby fútbol de AUFI. Cuando terminó, con 13 años, el técnico Aníbal Saralegui ordenó su fichaje para Séptima división.
“Estaba en el baby cuando lo recibimos y lo fichamos porque era un golero con carácter, con personalidad, tenía grandes condiciones desde lo físico, técnico y la personalidad. Se mostraba como un líder. Ya se notaba que tenía eso”, dijo Saralegui a Referí.

Su entrenador en formativas agregó que Olveira “era un hombrecito a temprana edad. Había situaciones de grupo que él las resolvía porque era líder. Llegó por esas características, no solo lo acompañó lo técnico y físico, sino el carácter y la personalidad que para ese puesto hay que tener”.

Saralegui destacó de Olveira su compromiso por llegar a cumplir los objetivos. Su voz de mando y su seriedad.
Con el paso del tiempo el chico fue ascendiendo hasta llegar a entrenar con el primer equipo de Guillermo Almada.
“De joven era bastante inquieto pero fue madurando. Siempre estuvo muy acompañado por su familia. Gastón es un chico que tenía claro lo que quería. Siempre fue un hombre a pesar de su corta edad”, aportó el gerente deportivo del club, Leonardo Rumbo, en diálogo con Referí.

Paciencia


Fue cuando daba sus primeros pasos que fomentó una amistad con Nicolás Mello, su representante, que lo destacó como “un chico humilde, de trabajo, sacrificio, de no bajar los brazos jamás porque tuvo más de las malas que de las buenas. Pintaba bien pero nunca jugaba. Las condiciones las tenía pero tenía que esperar el momento”, contó Mello a Referí.

Olveira fue padre a temprana edad y eso lo hizo madurar rápidamente.


“Gastón es un canto a la humildad. No tiene Facebook, es cero redes sociales. Recuerdo que en su momento se fue a vivir al interior y viajaba todos los días a la práctica. Viajaba en ómnibus todos los días. Jamás nos pidió nada”, reveló Mello.
“Siempre estaba, no faltaba, siempre con ganas. Son de los gurises que a temprana edad te están demostrando que quieren llegar. Su actitud siempre fue positiva.

Siempre quería estar. Un gurí que es un ejemplo. En ese puesto tenés que sacar la motivación de adentro, tenés que esperar, no es sencillo ser golero”, agregó Saralegui.

Con Nicola Pérez ocupando el arco de River las posibilidades de jugar fueron escasas para Gastón Olveira. “Estuvo a punto de irse de River”, acotó Saralegui.
Su representante Mello aportó que Leonel Rocco lo pidió para llevárselo a Plaza Colonia pero River nunca lo cedió. “Leo rumbo lo mantenía con tranquilidad pero pasaba el tiempo y no jugaba. Y Leo decía tranquilo que ya va a atajar. Este periodo de pases estuvo a punto de irse a un cuadro argentino y tampoco lo cedieron. El presidente Tucci le dijo que esperara. Le pegaron los directivos porque yo estaba descreído pero hoy tengo que darles la razón de que nos mantuvieron los pie sobre la tierra”, acotó Mello.

El llamado celeste


El desembarco de Jorge Fossati a la dirección técnica de River terminó por consolidar a Olveira en el arco darsenero.
“Me encontré con un arquero que tiene carácter. Es un pibe adulto, uno de los líderes del plantel y si no lo pongo de capitán es porque me parece que el capitán tiene que estar más en el medio de la cancha y no atrás porque si hay un problema adelante tiene que salir corriendo”, reveló el entrenador del primer equipo de River Plate, Jorge Fossati, a Referí.

Fossati agregó: “Por lo que sé de boca del propio Sergio Navarro (entrenador de goleros de River) un par de años atrás era suplente y tenía la misma postura dentro del plantel. Es un pibe muy serio, trabaja mucho. Esperó su oportunidad y cuando se la dieron ha respondido con esa personalidad. Tiene muchos reflejos, mucha ubicación. Tiene detalles como todos para seguir mejorando”.

Una tarde de octubre el gerente deportivo de River Plate le comunicó al técnico del llamado de Mario Rebollo (asistente técnico de la selección) consultando si pondrían algún reparo si citaban a Olveira a la selección.

Fossati dijo que no había ningún problema. Pero el técnico no podía guardarse la noticia. Y, pese a no ser oficial, llamó a Olveira.
“Fue antes del entrenamiento, igual lo charle con él y Sergio Navarro al lado porque no me aguanté en darle esa buena noticia, independiente que se concretara o no. Le transmití e inmediatamente me dijo que le daba un valor enorme y luego del entrenamiento, por mensaje, le desee suerte. Concentraba, y me hizo referencia a su enorme alegría”, contó el técnico de River.

En la charla Fossati le dijo al chico. “Que tenía que ser una motivación enorme para él porque aún no concretándose esto significaba que el cuerpo técnico de la selección lo tenía en cuenta y ya que te tengan en cuenta es para celebrarlo. Que lo disfrutara si le tocaba y que fuera él mismo, que no tratara de demostrar nada”. 

El entrenador reveló que expuso el ejemplo de Olveira delante de todo el plantel.
Y allá partió Gastón, al mundo de los sueños. Olveira, el chico que la peleó para levantarse su casita y comprar el terrenito en el barrio Conciliación, se transformó en uno más de los seleccionados.

Su amigo Mello reveló que “Gastón estaba emocionado. Aún no cae. Cuando intercambiamos mensajes le dije ahora no te agrandes, y me respondió: ‘Si algún me agrando pégame un cachetazo”.

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