5 de septiembre de 2015 5:00 hs

El jefe de la agencia de refugiados de Naciones Unidas llamó a Europa a movilizar "toda su fuerza" para abordar su crisis migratoria, el mismo día en que el líder derechista de Hungría dijo a los europeos que se arriesgaban a convertirse en una minoría en su propio continente.

Al declarar que la Unión Europea enfrenta un "momento decisivo", el jefe de la agencia de refugiados de la ONU, Antonio Guterres, dijo que un bloque dividido sólo beneficiaría a los contrabandistas y traficantes de personas.

Los países del bloque no logran adoptar una política común ante la ola de inmigrantes, la más numerosa desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Italia y Grecia son los más expuestos y solicitan más ayuda a sus socios del bloque, donde rigen políticas de acogida diferentes según cada gobierno. Por ejemplo, Alemania y Suecia tienen planes de acogida de inmigrantes, mientras que países como Hungría ponen los medios para evitar que los extranjeros sean más.

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Los desacuerdos son tales que las naciones del continente no lograron definir una política de acogida según cuotas, tal como había propuesto la Comisión Europea en los primeros meses del año. En esa oportunidad se buscaba dar una solución a unas 40.000 personas, pero ayer la ONU indicó que se necesitaba una respuesta para atender a 200.000.

En efecto, cada vez son más los cientos de miles de personas que escapan de los conflictos y la pobreza en busca de una vida mejor. Realizan peligrosos y arduos viajes por mar y tierra para dirigirse hacia los países más ricos del norte de Europa.

Pero muchos quedan varados en el camino, incluso en Hungría, donde cientos pasaron la noche en un tren repleto de personas detenido en una estación al oeste de Budapest, y se negaron a dirigirse a un campamento cercano para iniciar el proceso de asilo.

"Ahora no tiene otra opción más que movilizar toda su fuerza en torno a esta crisis. La única forma de solucionar este problema es que la UE y todos los países miembros implementen una estrategia común, basada en la responsabilidad, la solidaridad y la confianza", indicó el jefe de la agencia de ONU para los refugiados, según consta en un comunicado.

Guterres dijo que la UE necesitaba ayudar más a que los inmigrantes ingresen legalmente y proveer cerca de 200.000 lugares de traslado, según una estimación preliminar, así como apoyar a países bajo presión como Grecia, Italia y Hungría.

"Concretamente, significa tomar medidas urgentes y valientes para estabilizar la situación y luego encontrar la forma de repartir de verdad las responsabilidades a medio y largo plazo", aseveró Guterres.

Por otra parte el presidente turco, Tayyip Erdogan, apeló también a los países desarrollados, principalmente en Europa, "a ser más sensibles de cara a los dramas humanos". Por su país pasan muchos de los refugiados en su camino hacia el norte y el oeste a través de las islas griegas.

Minoría en casa


Más de 300.000 personas arriesgaron su vida este año tratando de cruzar el Mediterráneo y más de 2.600 fallecieron en el intento.

Y se calcula que unas 160.000 cruzaron la frontera entre Serbia y Hungría, en su camino hacia Alemania o Austria. Ayer el presidente húngaro Viktor Orbán reaccionó con firmeza y aprobó unas leyes que penalizan como delito cruzar su frontera.

"La realidad es que Europa está amenazada por una afluencia masiva de personas. Muchas decenas de millones de personas podrían llegar a Europa", advirtió el conservador.

Sus siguientes palabras se convirtieron en un eslogan casi al instante, pues resumió en una frase el sentimiento de muchos en la región: "De pronto veremos que somos una minoría en nuestro propio continente", dijo a la radio pública de su país.

El mandatario había bloquedado el acceso a la estación de trenes a los extranjeros, para evitar que estos continuaran con su viaje por Europa. Ante esto, los refugiados decidieron recorrer a pie los 180 kilómetros de carretera entre Budapest y la frontera con Austria, en una suerte de éxodo en el que participaban unas 1.200 personas. Luego, el gobierno húngaro puso un centenar de ómnibus a su disposición y ofreció trasladarlos hacia la frontera con Austria.

Cancilleres estudian

En tanto, los ministros de Exteriores de la UE iniciaron ayer una reunión informal de dos días, en la que pidieron unidad y una solución común para hacer frente a la crisis.

Los principales abogados de una política de asilo común fueron España, Italia y Bélgica. Fueron los mismos que coordinaron las críticas a Hungría por su nueva política.

"Hay gran solidaridad entre los 28 países de la UE; es necesario que mostremos la misma a las personas que huyen de conflictos", reconoció el canciller belga, Didier Reynders.

En la sesión de hoy participarán los ministros de países como Turquía o Serbia. La responsable de la política exterior de la UE, Federica Mogherini, espera que los titulares de Exteriores se centren hoy en "el trabajo con los países de origen y tránsito de los inmigrantes".

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