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Osvaldo Giménez

Fútbol > ENTREVISTA

Osvaldo Giménez: “Por los derechos de imagen, los jugadores van a chocar contra una pared”

Osvaldo Giménez fue ayudante técnico de la selección campeona de la Copa América 1995, gerente deportivo de la AUF y Peñarol, trabaja en Tenfield; habló de la prisión de Figueredo y los derechos de imagen: "Los jugadores se van a dar contra la pared" 

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28 de febrero de 2021 a las 05:01

Osvaldo Giménez fue jugador, ayudante técnico de la selección campeona de la Copa América 1995, gerente deportivo de la AUF y de Peñarol con el que llegó a la final de la Libertadores 2011 y desde 2013 trabaja en Tenfield y Gol TV. En este diálogo con Referí habló de su trayectoria y tocó varios tópicos.

¿En qué anda en la actualidad?

Tengo una función en la empresa internacional que tiene Francisco Casal, Gol TV, y estamos con la operativa en Venezuela, Perú, Ecuador y Uruguay. Yo estoy fundamentalmente con Ecuador y Venezuela, como si fuera el gerente desde el punto de vista técnico.

¿Está muy lejos del técnico que alguna vez fue?

Hoy tengo un panorama bastante amplio del fútbol sudamericano en cuanto a que manejamos derechos de televisión y relación con los clubes desde el punto de vista político y económico, las ligas y las Asociaciones. Si hay buen fútbol, estoy pendiente de la televisión. No me plantee volver como técnico. De la misma manera que en 2009 vine a Peñarol cuando me podía haberme quedado en China. Estoy a gusto, han tenido la paciencia conmigo para que tomara conocimiento de muchas cosas y estoy tratando de transmitir mi experiencia en el fútbol en cuanto al relacionamiento, en fijarme objetivos y luchar de la mejor manera desde el punto de vista ético para lograr los objetivos. Es otro ángulo del fútbol que realmente es interesante y me hace sentir muy bien.

“A mí, que me busquen. ¡Cero! ¡Cero! (repite en voz alta hablando de corrupción). Nada extraño, nada raro. Pero también digo: “¡Hey! Yo hoy podría ser millonario. Podría tener US$ 6 o 7 millones en el banco, de toquecito. Pero nunca toqué nada”

¿Cómo ve al fútbol uruguayo?

Permanentemente digo que venimos en crecimiento. Hoy los clubes, muchos de ellos tienen buenos complejos deportivos, otra seguridad social y económica, hicieron reformas, Peñarol hizo su estadio y con mucho esfuerzo porque somos un país chico. Y acá no alcanza con dinero porque generalmente el dinero no está, sino que hay que poner mucho pulmón, y eso hacen los clubes. Nosotros, desde la empresa de televisión, somos el espónsor principal y por supuesto que no resuelve todo lo que debe resolver del fútbol, pero en cualquier país del mundo la televisión cubre el 30% y acá se dan situaciones que a veces lo que resuelve la televisión es el 50% o hasta 80% del producto del presupuesto de los clubes. Eso nos hace un país de calidad, pero de un perfil bajo. Me criaron así, me formé así, entonces creo que hay que luchar por mejorar y crecer. Es una ley de vida que no va a terminar nunca para los uruguayos porque somos así. El día que no tengamos esas ansias de mejorar todos los aspectos en cualquier actividad, es porque estamos de más. Somos un país de reclamos, muchas veces sentimos que tenemos muchísimos derechos y a veces nos olvidamos que también tenemos obligaciones. Hace que parece que esto no fuera tan bueno como realmente es, porque mirado de afuera, lo nuestro es asombroso.

Osvaldo Giménez habló de su pasado como futbolista, como técnico y su presente en Tenfield

¿Desde qué punto de vista?

Deportivo, de logros, de copas, de títulos, de jugadores, de entrenadores, de dirigentes. Te ponés a mirar para atrás, el primer Mundial se jugó en Uruguay, la Conmebol la fundó un uruguayo, mirás los títulos de Nacional y Peñarol en lo internacional, y en el mundo no hay muchos, y en países que tienen un standard de vida muy superior al nuestro. Sin embargo, Uruguay tiene esto. Bueno, por algo muchos nos han venido a estudiar desde el punto de vista sociológico. Creo que está en cómo nos criaron y cómo nos siguen criando, por eso el uruguayo en el exterior, es defendido, es querido y todo el mundo quiere tener un futbolista uruguayo en su equipo.

"Cuando perdimos con Peñarol la final de la Libertadores, un día venía por la rambla y uno me puteó porque pagó US$ 300 la entrada. Y le dije, 'espero que hayas disfrutado. Capaz que ahora tenés 20 años ahorrando para volver a una final'”

Dejó de jugar al fútbol con solo 23 años por una lesión. ¿Cómo hizo el duelo?

Tuve la fortuna de encontrar una persona como Sergio Markarian y el profesor Radamés Ventura y conseguí dos profesores de primera, de trayectoria y capacidad, con ideas de superarse desde el punto de vista técnico. Empecé en 1982 en Danubio colaborando en el aspecto táctico y con goleros, después nos fuimos a Olimpia de Paraguay. Tuve un soporte importante como para complementar mi ilusión que tenía para ser futbolista. Hasta el día de hoy me alegro de haber tomado esa decisión.

¿Recuerda algún compañero y técnico importante en su carrera?

Con el actual gerente deportivo de River, Leonardo Rumbo, me sigo hablando, también con Nelson Agresta que está en España, con Carlos Aguilera que es como si fuera un hermano menor. River es una familia. Como técnicos, tuve a Ondino Viera, luego a Roque Gastón Máspoli que era lo máximo. Y un adelantado que era Raúl Bentancor en la selección juvenil que nos marcó a todos.

"En cualquier país del mundo la televisión cubre el 30% y acá se dan situaciones que a veces lo que resuelve la televisión es el 50% o hasta 80% del producto del presupuesto de los clubes"

En la Copa América de 1995, usted era ayudante técnico. ¿Cómo vivió ese título?

Al principio el cuerpo técnico era Héctor Núñez, Fernando Morena y el profesor Tejera. A mí me incorporaron para traer información de los rivales y algunos trabajos tácticos, específicamente desde el punto de vista defensivo, ya que Héctor se especializaba de mitad de cancha hacia arriba. Fue una Copa América excepcional, soy un agradecido a Núñez por la posibilidad que me dio y por el conocimiento que él tenía. Era un momento muy difícil para el fútbol uruguayo, ya que veníamos de quedar afuera del Mundial de Estados Unidos 1994, que generó diferentes puntos de vista en cuanto a relacionamiento entre jugadores, entrenadores y dirigentes, y yo me sentía capaz de tratar de generar cosas que hicieran cambiar esa visión. Se logró la Copa América que no era poca cosa, seguimos las Eliminatorias, la gente se puso ansiosa, perdimos con Chile y nos plantearon que dejáramos el cuerpo técnico. Vino Juan Ahuntchain, y después, faltando cinco fechas, nos plantearon volver con Roque (Máspoli) a la selección. Asumimos y quedamos a un punto de clasificar al Mundial de Francia 98. Ahí me fui a dirigir a China a Tianjin y fui campeón dos veces, la otra con Shanghai Shenhua.

Osvaldo Giménez cuando fue campeón con Tianjin Teda de China en 1998

¿Allí surgió la idea de incorporarlo como gerente deportivo de la AUF?

Sí, me llamó el Dr. Pastorini, quien lamentablemente falleció el otro día, me planteó ser gerente deportivo de la AUF, y acepté. Pensaba que podía ser importante como soporte para los entrenadores en esa interrelación que hay que generar con los dirigentes. Uruguay venía de quedar dos Mundiales afuera, no estaba sencillo, y lo tomé como un desafío. Me hizo crecer, madurar, fue la incorporación de un cuerpo técnico extranjero para la selección, terminamos con Púa en el Mundial, una experiencia espectacular. El fútbol tiene eso, ganás, perdés, empatás, hay sinsabores personales, de resultados, pero en el balance, estoy conforme en todo lo que pasé, soy un agradecido.

¿Qué anécdota recuerda de la Copa América ganada?

La gente no tenía idea del entrenador que teníamos. Héctor vivía 28 horas por día para el fútbol, estaba en todos los detalles, actualizado, moderno, explosivo, sencillo pero con un carácter importante, en una situación que sabía que no era sencilla. Siempre me contaba que era de barrio, pero con un nivel intelectual notable. A los jugadores les jugó siempre de frente, siempre fue leal y muy intuitivo. Así llegaron los penales en la final contra Brasil. ¿Por qué Álvaro Gutiérrez pateó el penal? El Pichón tuvo intuición y convencimiento de que Álvaro, alguien con mucha personalidad y talento, con su estilo de juego que podremos discutir o no, a él le transmitía una tranquilidad que le dijo “chaval, tenés que patear un penal”. Y así anotó. A mí mucha gente me decía que la selección no trabajaba, y la verdad, la selección del Pichón Núñez fue de las que más vi trabajar en mi vida. Después nos tuvimos que ir. No ganás y el resultado pesa. A pesar de ser entrenador, creo en el cambio de técnico, porque a veces es bueno. Nosotros como entrenadores lo tenemos que aceptar, no tenemos que verlo como algo dramático. No significa que el que salió es malo, es una situación.

"Cuando le dije a Tony Pacheco que no seguía en Peñarol, fue duro. Cuesta dejar un vestuario. Es como si vos llegás hoy a tu casa y te dicen, 'salí'. No es sencillo"

Cuando firmó como gerente deportivo de la AUF, llegó Passarella como técnico. ¿Qué significó para la selección?

En un momento de desconfianza y de inseguridad, transmitió mucha seguridad. Todo lo que pedía, lo pedía con argumentos. Trató de arropar y agrupar a los jugadores. Un proceso que para un momento crítico, era un desafío importante, un entrenador extranjero, con personalidad y trayectoria que le dejó muchas cosas a los jugadores, a los entrenadores uruguayos y también a los dirigentes. Marcó una posición positiva y el que pasó por el proceso Passarella tiene presente que era un gran profesional junto a su cuerpo técnico. Fue duro, porque no era sencillo que la selección uruguaya recibiera a un técnico argentino, pero era un tipo 100% profesional y dejó muchas enseñanzas a todos.

Osvaldo Giménez es el primero sentado a la izquierda en la foto que se tomó la selección campeona de la Copa América 1995, concentrada en Los Aromos

¿Usted estuvo de acuerdo con su renuncia?

No, nunca estuve de acuerdo con que se fuera y él había renunciado cuatro o cinco veces. No veía elementos para que él pensara que se debía ir.

Se daba un tema diferente que nunca se había dado, que Tenfield le pagaba parte del sueldo.

Sinceramente, no sé si le pagaba parte del sueldo. Ni siquiera desde mi cargo. Sabía lo que le pagaba la Asociación. Se podría analizar como que el espónsor trajo a un entrenador. No tengo la certeza de que fuera así.

¿Cómo vivió el momento en se manejó que su contrato con la AUF era trucho?

No me afectó porque eso no existe, no es real. Yo tenía contrato hasta diciembre de 2006 y me fui en mayo de 2006. Cuando surgió eso, nunca entendí hacia dónde querían llegar. Si tenía contrato o no, la realidad indica que me fui en cuando Uruguay quedó fuera del Mundial. Ahí tomé la decisión de irme cuando el presidente (Eugenio) Figueredo no quería que me fuera. Preferí irme a dirigir a China otra vez. No fue algo que le diera trascendencia porque era totalmente irreal. Lo aclaré con la persona que tenía que aclararlo y punto. No tuve un contrato trucho. Cobraba US$ 3.500 por mes y eso estaba en los papeles de la AUF.

"Por los derechos de imagen, hay un 80% de los jugadores a favor nuestro y un 20% a favor de lo que representan hoy los movimientos de los futbolistas"

A Figueredo lo conoce desde que usted dirigía a Huracán Buceo. ¿Cómo era?

Un gran dirigente. Con una ventaja y virtud sobre muchas personas: tenía una idea del contexto internacional. Entonces te decía las cosas basadas en su experiencia. Estuve en 1988 y luego en 1992 en Huracán Buceo. Lo vi en diferentes etapas y me lo encontré en 1999 cuando era presidente de la AUF y fui gerente deportivo.

¿Qué sintió con lo que le ocurrió a Figueredo con el FIFAgate?

Primero, me dio pena por el fútbol, porque el conflicto que hubo no lo identifico con Eugenio, lo identifico con el fútbol. Tan es así que cayó hasta el presidente de FIFA. Eso le generó un daño a todo el fútbol. Los que venimos de chicos atrás de la pelota y tuvimos que imponer nuestra profesión socialmente en la familia y los amigos porque nos decían “ah, este es futbolero”. Cuando venís luchando contra toda esa idiosincrasia y tratar de generar cosas positivas y se te cae todo el estamento, se nos complica. Y eso es lo que nos pasó a los bien nacidos que queremos el fútbol. No nos gustó que pasara lo que pasó. Desde que entré en Tenfield, lamentablemente empecé a tener conocimiento de cosas que desconocía que me generaron una alarma y después de ver toda esa alarma que podíamos tener bajo sospecha, se cae, no es bueno.

Osvaldo Giménez: "Hoy podría ser millonario, pero nunca toqué nada"

¿Qué le generó alarma?

Y… que faltaba plata. No le llegaba la plata a los clubes desde la Conmebol. La AUF pasó episodios desgraciados, pero en eso la defiendo a capa y espada, la honestidad de sus funcionarios y los dirigentes. Igual de los clubes. A veces alguno se equivocó y por suerte, los agarraron. Lo más sensato es que cuando uno se equivoca, que lo agarren.

¿Y a Figueredo lo fue a ver?

Sí, cómo no. Fui a la casa. Él está en libertad. Cuando no lo estuvo, estaba imposibilitado de verlo.

¿Por qué Álvaro Gutiérrez pateó el penal en la final de la Copa América 95? El Pichón (Núñez) tuvo intuición y convencimiento de que Álvaro, alguien con mucha personalidad y talento, con su estilo de juego que podremos discutir o no, a él le transmitía una "tranquilidad que le dijo 'chaval, tenés que patear un penal'”

¿Y cómo lo vio?

Un tipo que aprecio y que lo que le pasó, quiero pensar que no pensó que le podía pasar. Quiero pensar eso. Lo considero una persona de bien. Se equivocó o lo hicieron equivocar.

¿Cómo evalúa su pasaje por Peñarol?

Fue en el remate de mi carrera. Juan Pedro (Damiani) me llamó a China. Yo quería venir a dirigir a Peñarol, no como gerente y se lo dije a él, pero él me quería de gerente. Tenía un año más de contrato, pero me vine. Consideré que Peñarol tenía un plantel que podíamos lograr cosas. Disfruté estar en un equipo grande que en su momento, mucha gente se enojó porque en tu diario yo dije que para mí Peñarol es como Real Madrid, entonces las decisiones que iba a tomar iban a ser grandes porque estaba en un equipo grande. Otra cosa que dije fue que para jugar en Peñarol, debías tener nivel de selección o de un pase para Europa. Esa es la realidad de Peñarol, Real Madrid, Barcelona o los equipos grandes del mundo. Si cuando llegás, a la hora de tomar decisiones, no ponés la barra ahí arriba, es mejor que jueguen juveniles. Ahí decidí que viniera Diego (Aguirre), que fue el capitán de ese grupo y todo lo positivo que yo podía haber visto de proyección, él lo cristalizó con sus ideas, su sistema, su profesionalismo, su dinámica para tomar decisiones, muy claro. Todo eso potenció algo que en Peñarol estaba dormido, porque con los mismos jugadores que seis meses antes decían que había que echarlos a todos, luego fueron campeones. Después vino la Copa Libertadores que fuimos vicecampeones y después preferí irme para generarme una expectativa de futuro de quizás poder volver. A los siete meses me hablaron de la empresa Tenfield, y Casal y Gutiérrez me guiaron y me he sentido muy cómodo con un grupo de trabajo de mucho respeto, pero lo más importante es el respeto que tienen por el fútbol que me hace sentir bien en la empresa: respeto hacia los dirigentes, los jugadores, los periodistas, la gente. Eso sí, quizás muchas veces hay decisiones que toma la empresa que no se entienden de afuera. Y puede ser que no se entiendan. Pero también hay un camino que la empresa recorre desde el día 1, –por eso te decía que me dolió lo de la Conmebol–, porque Tenfield desde su lugar, hizo ver que el fútbol podía pagarse mejor en la Libertadores, y a Tenfield nunca la escucharon. En la Copa 2011, Peñarol cobró US$ 300 mil por los tres partidos de la serie y hoy cobran US$ 3 millones y podrían cobrar US$ 5 millones. Todo el mundo dice que esto es un negocio. Siempre hay un negocio. Aunque yo aún no estaba, Tenfield siempre dijo que los derechos valían más.

"La empresa (Tenfield) tiene una grifa: sí, contesta siempre duro. Sí, son duros. ¿Y sabés una cosa? Ahora que estoy dentro de la empresa, tienen que ser duros. Por eso no nos arrastraron en el lío de la Conmebol, cuando no nos dejaron entrar a nosotros"

¿Cree que Tenfield tiene mal marketing o está mal vista por algo?

No. Este es un país 50% y 50%, guste o no, en política y fútbol, y eso genera amores y odios y si hay algo que me jacto y me siento orgulloso en la empresa, es que actúa de forma objetiva con todos los clubes de la misma manera. Y acá siempre han identificado como que Tenfield, sus autoridades y también Paco (Casal), tienen cierta afinidad con Peñarol. Y yo te digo que la tienen con Peñarol, como con Nacional, Danubio, Progreso, como la teníamos con El Tanque. El camino siempre ha sido el mismo: proteger a los clubes, su crecimiento, con otra particularidad: que Paco tiene su otra empresa que es la venta de jugadores y a veces favorece a uno –en realidad no es favorece– hace negocio con uno o con otro y allí puede favorecer a un club o a otro. En los últimos años, desde que pusieron el impuesto a las transferencias, no han salido tantos jugadores. No es tan sencillo.

¿Cómo se dio su afinidad con él?

Hacía 30 años que andábamos juntos pero separados cada uno en su función. Siempre lo digo y se lo dije, estuve siete años de gerente en la AUF y nunca tuve una llamada suya para decirme “hey, por qué no citan a fulano o mengano”. Hicimos una relación de respeto. Mi familia y la suya, venimos de los gallegos. De grande me encontré con un hermano mayor. Desde el punto de vista conceptual, de vida, de hábitos, de respeto, de ética, de honor, peleador por conseguir objetivos. Me encontré con un tipo que me siento identificado.

"Yo quería venir a dirigir a Peñarol, no como gerente y se lo dije a Juan Pedro Damiani, pero él me quería de gerente"

Cuando usted estaba con Damiani en Peñarol, era crítico de Casal.

Pero nunca… No hubo un ningún motivo para estar enfrentado con Casal. Te hablo desde 2010 cuando llegué a Peñarol, para atrás en el club no sé. Al contrario. Cuando Peñarol tenía un problema serio o grave, Paco hizo negocio con tres chicos a Benfica para ayudar al club. Cuando llegué, Peñarol debía cuatro meses de sueldo y ahí Tenfield nos ayudó con una plata que el club tenía para cobrar por publicidad, pero lo hizo con Nacional, Danubio o Defensor. Nunca hubo ningún elemento de desencuentro. Damiani en esa época tenía buena relación con él. Hoy que estoy en la empresa, también reconozco que hay gente que ve la empresa como un espónsor, que es lo que somos, y otros que no.

Y los que no la ven como espónsor, ¿cómo la ven?

Como que nosotros tenemos que solventar el 100% del presupuesto de los clubes. Y eso no es así. En los clubes, la venta de jugadores es importante, la televisión, los socios, la publicidad, los estadios son importantes para vender publicidad. Hay un montón de ítems que van generando a la composición social de ser un club.

"(El tema de los derechos de imagen) no es un lío con Tenfield, es un lío con su empleador, el club"

Hablando de estadios, Tenfield colaboró con US$ 7 millones para el Campeón del Siglo.

Sí, como garantía, como espónsor, que es lo que pasa en el mundo, no es nada extraordinario. Las grandes marcas generan eso.

La diferencia es que acá se da con el dueño de los derechos de TV, no una empresa cualquiera. Es lo que hace ruido.

Pero es un espónsor más, es como si fuera cualquier marca. Al espónsor le sirve que la marca esté allí y nosotros buscamos eso. Es algo normal. Nacional ha tenido algún momento duro económico y le hemos brindado ayuda. Nos criticaban por qué ayudábamos a El Tanque. Si el club cerraba, quedaba una fábrica cerrada y 300 jugadores libres. Y bueno, el dueño o el gerente de la empresa consideraban que había que ayudarlo.

¿Por qué se perdió aquella Libertadores de 2011?

¡Paaahhh! Un día venía por la rambla y uno me puteó porque pagó US$ 300 la entrada. Y le dije, “espero que hayas disfrutado. Capaz que ahora tenés 20 años ahorrando para volver a una final”. Porque la gente piensa que es fácil, y no es. Se tomaron todas las precauciones para llegar. Un cuerpo técnico brillante, los dirigentes también y lo que yo podía transmitir, también. Indudablemente nos faltó algo, porque si no, hubiéramos sido los campeones de América. Nos encontramos con un equipo muy importante, con un jugador con un gran marketing como Neymar, con una organización muy importante atrás. No me reprocho nada. Hoy tengo 10 años más, pero hubiera sido una gratificación enorme ese título porque empezamos muy mal, y lo dimos vuelta con fe y respeto por los jugadores –quienes se bancaron que se les debía mucho dinero–. Ahí hubo muchos líderes dentro y fuera del vestuario.

"En un momento de desconfianza y de inseguridad, Passarella transmitió mucha seguridad. Todo lo que pedía, lo pedía con argumentos. Trató de arropar y agrupar a los jugadores"

¿Cómo fue decirle a Antonio Pacheco que Peñarol no lo quería más?

Fui yo a la sede a decírselo. Fue algo duro y no fue agradable para nadie, pero desde el momento que el entrenador no lo toma en cuenta, tenemos que asumirlo y respetarlo. Y en mi caso, dos años después tuve que ir a hablar con el Tony para que volviera porque me lo pidió el Polilla Da Silva. Yo podía estar de acuerdo o no cuando se fue y cuando regresó, pero era parte de mi función. Lo que sí tenía claro es que era todo técnico cuando se tomó la decisión, no era un tema personal ni de disciplina. Tony me entendió notable…

Osvaldo Giménez contó cuando fue a ver a Eugenio Figueredo luego de su excarcelación

Sí, pero seguramente se debe haber sorprendido…

Quedó dolido, obvio. Se sorprendió, sí, porque es muy inteligente. Cuesta dejar un vestuario. Es como si vos llegás hoy a tu casa y te dicen, “salí”. No es sencillo.

¿Qué opinión le generan estos movimientos de futbolistas que luchan por muchas cosas como el derecho de imagen, por ejemplo?

Que les falta información. Y me preocupa por los clubes porque denunciaron a los clubes, cuando la mayoría de ellos firman los contratos y el derecho de imagen lo firman en el contrato que le ceden los derechos a los clubes.

"¿Por qué (los jugadores) no hacen lo mismo en la Copa Libertadores con la Conmebol (de no hablar con los medios por los derechos de imagen)? ¿O en el Mundial con la FIFA? Suárez y otros, ¿por qué no paran? Porque no pueden parar"

¿En qué sentido les falta información?

De a qué tienen derecho y a qué tienen obligación. No soy abogado, por eso ya está en órbita judicial. Insisto que es falta de información. No es un lío con Tenfield, es un lío con su empleador, el club. Nosotros compramos el producto, la transmisión de los partidos. Después, con los macaquitos que corren ahí adentro, nosotros no tenemos contacto. Son contratos con los clubes y la AUF es “una empresa” de que administra lo que los clubes le ceden. Nosotros no manejamos los derechos individuales de los futbolistas ni hacemos publicidad nunca. Por eso digo que falta información o traen información de cómo se maneja en otros países. Por eso es que Tenfield va a contestar. Va a ser duro, pero estamos tranquilos.

¿Hay exjugadores de la selección atrás?

Debe haber, porque en el imaginario debe haber gente que piensa que Tenfield, como dicen, gana US$ 20 millones al año. Y la realidad es muy lejana a eso. Porque además, nadie sabe la plata que ponemos en el fútbol. Nadie sabe la que le damos a Nacional, a Peñarol, a Defensor, a Danubio, a Cerro, a Progreso…

¿Lugano es quien está detrás de todo?

Mi resumen es que falta información. Puede ser que venga alguien de afuera y les quiera comer la cabeza.

Pero consiguieron una suma cinco veces superior a la que recibían respecto al anterior contrato con Puma…

(Piensa). ¿Querés que te diga la verdad? Ellos lograron un mejoramiento en el tema de la camiseta, pero eso no va en beneficio de los clubes, que es lo que Tenfield procura mantener, atender a los clubes que son los que generan el derecho. A nosotros los que nos venden los derechos son los clubes, no la AUF y la plata de las camisetas, va para la AUF y creo que el 20% va para los jugadores, no llega a los clubes.

"Cuando Figueredo cayó preso nueve años después de que dejé la AUF, mi madre me preguntó: 'Osvaldito, ¿qué pasó?'. Le dije 'pasa esto y esto. La verdad es que estoy sorprendido. Nunca me dio un dólar'. Y es verdad. Y mi madre me dijo: 'Se ve que te quería mucho'. Nunca me insinuó nada, nunca me ofreció un cargo en la Conmebol ni en la FIFA. Por eso le agradezco"

¿Piensa que falta una reconciliación entre la empresa y los jugadores?

Se va a dar por sentido común. Hay un 80% de los jugadores a favor nuestro y un 20% a favor de lo que representan hoy los movimientos de los futbolistas. Si a los jugadores hoy les explicás que están haciendo un juicio, que van a recibir una contrademanda que va a ser un perjuicio directamente para los jugadores, ¿quién te va a firmar eso, sabiendo que les genera un perjuicio?

El presente de Osvaldo Giménez lo lleva por el lado de la televisación de Tenfield y Gol TV en Sudamérica

¿Y la Mutual qué papel juega?

Creo que la Mutual también intenta buscar una solución. Soy optimista porque saben que con nosotros, no tienen razón. Ahora, que ellos vengan y le digan a los clubes, “del derecho de imagen queremos el 20% de lo que ustedes cobran por televisación”, puede ser. Y como pasa en todas partes del mundo, cuando firman el contrato, ponen esa cláusula. ¿Por qué no hacen lo mismo en la Copa Libertadores con la Conmebol? ¿O en el Mundial con la FIFA? Suárez y otros, ¿por qué no paran? Porque no pueden parar. Acá si hubiera dirigentes sensatos, que tuvieran menos lío en lo deportivo y le pusieran cabeza a este negocio, ya habrían parado el fútbol. Los jugadores están denunciando a Tenfield y a la AUF. Es gravísimo lo que está pasando. Le veo salida porque los jugadores van a chocar contra una pared. Y yo quiero saber quién queda después de que reboten contra una pared. A mí me da pena, porque están equivocados y veo a los Scotti en Piriápolis y los saludo de lejos, y sé que son gente bien, pero están equivocados. Pediles a Nacional o a Peñarol un modelo de contrato. Firmaron los jugadores. El golero de Peñarol, firmó y capaz que está en la lista de reclamos. Bergessio firmó “derechos de imagen los cede Nacional” y en la lista de denunciantes está la firma de Bergessio. Si estás cobrando derechos de imagen, ¿qué reclamás ahí? En algún momento se va a bajar la pelota. La empresa no tiene que ir ni para atrás, ni para adelante. Eso sí, si le vienen a hacer un juicio de algo que no corresponde, va a contestar. La empresa tiene una grifa: sí, contesta siempre duro. Sí, son duros. ¿Y sabés una cosa? Ahora que estoy dentro de la empresa, tienen que ser duros. Por eso no nos arrastraron en el lío de la Conmebol, cuando no nos dejaron entrar a nosotros. Hubo una lucha dura. Plata que tenía que llegar a los clubes, no llegó. Después hubo siete clubes que respaldaron la denuncia y que acá los trataron como unos sucios o unos reos, y esos clubes fueron los que iniciaron ese proceso de desarme de todo lo que estaban haciendo mal.

Son temas polémicos.

Hay que cuidarse y yo me jacto que estuve en varios lados. A mí, que me busquen. ¡Cero! ¡Cero! (repite en voz alta). Nada extraño, nada raro. Nunca quise ser empresario de jugadores, o vender futbolistas. Tuve 10 mil oportunidades, pero no es lo mío. Una vez vino un empresario y me ofreció US$ 50 mil. Le dije que no. Por eso creo que lo que paso hoy a los 61 años, es “una miel”, porque sigo vinculado al fútbol, estoy activo, tengo mi sueldo seguro, sábado y domingo libres que no tuve durante 30 años, es una miel. Pero también digo: “¡Hey! Yo hoy podría ser millonario. Podría tener US$ 6 o 7 millones en el banco, de toquecito. Pero nunca toqué nada. Cuando Figueredo cayó preso nueve años después de que dejé la AUF, mi madre me preguntó: “Osvaldito, ¿qué pasó?”. Le dije “pasa esto y esto. La verdad es que estoy sorprendido. Nunca me dio un dólar”. Y es verdad. Y mi madre me dijo: “Se ve que te quería mucho”. Nunca me insinuó nada, nunca me ofreció un cargo en la Conmebol ni en la FIFA. Por eso le agradezco.

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