Luego de la derrota ante Palmeiras en el Campeón del Siglo y los incidentes protagonizados por jugadores e hinchas, en
Peñarol a varios se les hizo un nudo en la garganta ya que el escenario dejaba expuesto las fallas de seguridad en el estadio aurinegro y obligaba a varios dirigentes del oficialismo, con
Juan Pedro Damiani y Jorge Barrera a la cabeza, a protagonizar una jugada política ante la Conmebol para atenuar las penas.
Lo que vino después fue un espiral de malas noticias. Primero los futbolistas Nahitan Nandez, Lucas Hernández, Matías Mier, Yeferson Quintana y Junior Arias fueron citados a declarar ante la Justicia uruguaya y luego de una maratónica jornada en los juzgados, los tres primeros fueron procesados sin prisión.
El procesamiento dejó a los tres futbolistas en una situación incómoda, debido a que deben pedir un permiso especial para salir del país, no pueden acceder a las canchas en condición de espectadores por 60 días y los deja en la mira de la justicia ante cualquier inconveniente futuro.
Peñarol tuvo que activarse rápido e hizo pública una carta firmada por Damiani y dirigida al presidente de Conmebol Alejandro Domínguez, donde hace una autocrítica.
"Nos gustaría a poner a disposición de Conmebol y de las personas y organismos competentes la información recabada por nuestra Comisión de Seguridad. Estamos seguros que será trabajando juntos, compartiendo información y contando con vuestro apoyo y experiencia, como podremos mejorar en esta materia, que tanto compromete a nuestra institución", señala la misiva.
Asumir públicamente los errores fue el primer requisito para que Domínguez recibiera personalmente en Asunción a la delegación aurinegra para hacer frente al expediente.
Domínguez accedió a almorzar con Damiani y Barrera, donde el presidente y el delegado aurinegro intentarán exponer sus argumentos, defender el trabajo realizado en materia de seguridad y buscar que las penas sean lo más leves posibles.
Tanto Damiani como Barrera saben que no alcanza con una demostración de poder en la Conmebol porque, con las cartas a la vista, tienen todas las de perder.
La carta publicada el sábado pasado también es un intento para reducir la pena. De todos modos, según informaron Referí en la interna del club, aún no se tomaron medidas sancionatorias ni para la empresa de seguridad contratada ni para los futbolistas que participaron en los incidentes y que fueron sancionados por la Justicia y preventivamente por Conmebol.
"Premeditación no hubo y eso quedó comprobado, además las agresiones entre jugadores fueron aisladas y no generalizadas. El tema es cómo defender al estadio ante los informes de que es inseguro. Si Peñarol no recibe sanciones para el 2018 ya debe sentirse satisfecho", dijo uno de los delegados de Peñarol a Referí.
Con una Conmebol que busca cambiar la cara luego de los escándalos de corrupción y que quiere desterrar las situaciones de violencia, todos los dirigentes entienden que la sanción será ejemplarizante y por eso la estrategia de bajar decibles y aceptar las culpas en Peñarol.
Por su parte, desde 2014 la sanciones de la Conmebol ya no las determina el presidente ni recorren el camino político, donde se podía negociar cualquier situación, sino que recae en las facultades de un tribunal independiente e idóneo en temas jurídicos, que por ejemplo sancionó por los incidentes en Boca-River, eliminó a los xeneizes de la competencia y le impidió jugar de local ocho partidos.
De todos modos un año después, cuando asumió Domínguez en Conmebol, decidió una amnistía que tuvo a Boca como principal beneficiado.
La eliminación de la
Copa Libertadores y la posibilidad nula de clasificarse a la Copa Sudamericana por el bajo puntaje en el grupo, también le pegan un cachetazo al club que se priva de obtener nuevos ingresos y pierde la posibilidad de que sus jugadores cumplan la sanción de Conmebol antes de arrancar un nuevo ciclo en 2018.
Eliminado con fechas de antelación de los dos torneos, Peñarol juega un partido clave en el peor de las canchas posibles: los escritorios, donde las sanciones, según establecen los reglamentos transcurrirán en una multa económica de hasta US$ 400.000 y jugar fuera de su estadio cinco partidos.
Cronología del caos
26 de abril: Peñarol pierde 3-2
En un duelo clave por la fase de grupos de la Copa Libertadores, Peñarol cae ante Palmeiras como local 3-2. Al término del partido se generan incidentes en la cancha y en la tribuna.
28 de abril: Citados a declara ante la justicia
Cinco futbolistas de Peñarol fueron citados a declarar ante la Justicia uruguaya. Ingresaron al juzgado a la hora 15 y regresaron a Los Aromos a la 1 de la madrugada del otro día.
28 de abril: Procesados sin prisión
La fiscal Gabriela Fossatti pidió el procesamiento sin prisión para Nández, Mier y Hernández por un delito de riña en una competencia deportiva. Los tres resultaron procesados.
28 de abril: El expediente de Conmebol llega a Peñarol y a la AUF
Ese día llegó a Peñarol y a las oficinas de la AUF el expediente disciplinario que comprometía al Estadio Campeón del Siglo por no contar con las medidas de seguridad necesarias.
29 de abril: Habla Damiani
Mediante una carta dirigida al presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, Peñarol hace una autocrítica, reconoce fallas y se pone a la orden. La carta lleva la firma de Damiani.
5 de mayo: Reunión clave para atenuar las penas
El presidente de la Conmebol almorzará con Juan Pedro Damiani y Jorge Barrera para realizar los descargos del expediente disciplinario abierto luego del partido con Palmeiras.