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La historia de "Tito" Borjas, el futbolista que los hinchas llevaron a los Juegos Olímpicos

Los lectores de la revista Mundo Uruguayo decidieron el viaje del delantero a Ámsterdam

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05 de agosto de 2019 a las 05:04

Fue tan grande que logró lo más difícil que tiene el fútbol: meterse en el corazón de los aficionados. No solo los de su club, también de los hinchas en general.

René “Tito” Borjas vivió su infancia en Minas y llegó a Montevideo para hacerse futbolista y defender primero los colores de Uruguay Onward.

Pero su vida siempre estuvo ligada a Wanderers. Primero, a Atlético Wanderers que en pleno cisma del fútbol uruguayo, militaba en la Federación Uruguaya de Fútbol (FUF) y no en la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), y luego con Montevideo Wanderers, ya en la AUF.

Su historia con la afición tuvo dos momentos increíbles en su corta vida que vale la pena contar. Además, murió por ir a ver a sus compañeros de Wanderers el día que consiguieron el título del Uruguayo de 1931, el último del amateurismo.

Fue campeón uruguayo de la FUF en 1923 ganándole el partido decisivo a Peñarol 2-1 con un gol suyo, e integró la selección uruguaya de esa Federación, hasta que al terminar el cisma, jugó con la celeste ya en la AUF, debutando en la Copa América de Chile de 1926, anotando dos goles, uno en el encuentro decisivo ante Argentina (2-0) que le dio el título a los uruguayos.

René "Tito" Borjas con la selección uruguaya

Aquel título que inspiró a Omar Odriozola a escribir “Uruguayos campeones” que inmortalizaron Los Patos Cabreros y que en una de sus estrofas que tienen que ver con esa copa ganada en Chile dice “Invictos en Europa, invictos en América…/Del mundo son campeones, de América lo son…/Lo mismo que en Colombes, en campos de Ñuñoa…/ Pasearon victoriosos el patrio pabellón…/”. Es que en el Campo Sports de Ñuñoa se jugó aquella Copa América de 1926 que vio debutar a Tito con la celeste en el pecho.

En la gira de Nacional de 1925, se lesionó Pedro Petrone en los meniscos y llamaron a Borjas para que viajara desde Montevideo y se uniera al grupo. Wanderers le dio permiso y viajó hacia Europa. Jugó 12 partidos y convirtió 17 goles. Si bien terminó como tercer goleador de esa gira detrás de Héctor Scarone con 26 y del Manco Castro con 21, jugó 14 encuentros menos que El Mago y 10 menos que Castro, por lo que en promedio goleador fue el mejor.

Pero hubo un episodio en su vida particular que no pudo superar. Eran muchos hermanos y uno de ellos viajó a Argentina con un socio para poner un negocio, y ambos desaparecieron. No se supo nunca más de ellos. Hasta el día de su muerte esperó su regreso.

La gente lo votó para ir a los Juegos Olímpicos

Uruguay venía de ganar los Juegos Olímpicos de Colombes en 1924 y de sorprender al mundo por su fútbol, cambiando el léxico del fútbol al aparecer en poco tiempo la vuelta olímpica, el alambrado olímpico y el gol olímpico.

El plantel para los Juegos Olímpicos de Ámsterdam de 1928 no iba a cambiar mucho. La base estaba y la lista de nombres estaba prácticamente confeccionada.

Pero según expresó Manuel Paredes, historiador de Wanderers, a Referí, “en la Junta Dirigente de la AUF no tenían decidido todo el plantel para Ámsterdam y entonces se hizo un acuerdo con la revista Mundo Uruguayo, muy leída en aquella época, para que se eligiera a través de un cupón quién debía ir como delantero titular de la selección”.

René "Tito" Borjas en la tapa de Mundo Uruguayo con Petrone, Piendibene, Cea y Castro, con el cupón para votar al titular de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928

Votaron más de 140 mil personas y la gente eligió a Borjas quien ganó con 52.134 votos para “el primer titular” según apareció en la misma tapa de Mundo Uruguayo. Segundo fue Pedro “El Vasco” Cea con 47.037 votos como “primer suplente” y en tercer lugar fue votado Pedro Petrone con 46.931.

René "Tito" Borjas en la tapa de Mundo Uruguayo del 22 de marzo de 1928 con Petrone, Cea y los resultados de la votación de la gente

Entonces Tito viajó a Ámsterdam. “Era muy bromista”, cuenta Paredes, quien agrega: “Cuando iban en el barco hacia Holanda a los Juegos Olímpicos, llevó a su compañero de Wanderers, El Chueco Roberto Figueroa a ver el globo terráqueo que había a bordo. Le mostró la línea del Ecuador y le dijo: ‘Cuando la pasemos, el barco va a dar un salto’. A medida que se iban acercando, Figueroa no se quería acostar para sentir cómo era ese salto. El sueño le ganó y se durmió. Al otro día le dijeron que el barco saltó y se lo siguió creyendo por años”.

Tito fue titular en el primer partido contra Holanda, el dueño de casa al que Uruguay lo derrotó 2-0 con una asistencia suya. La mala noticia fue que se lesionó y se perdió casi todo el torneo. Casi…

“Borjas contaba con un buen manejo de pelota y más allá de sus goles, era un gran asistidor”, explica Paredes.

Manuel Paredes, historiador de Wanderers

Uruguay llegó a la final con Argentina y empataron 1-1 con alargue incluido. En época en la que no existía la definición desde el punto penal, se fijó otra final a jugarse tres días después.

Lorenzo Fernández –quien estaba cansado y algo lesionado–le dijo al presidente de la delegación, Félix Polleri –quien a su vez había sido por dos períodos presidente de Peñarol–: “Acá vienen a jugar los mejores”, aludiendo a Borjas –quien ya había mejorado de su lesión– y a Figueroa que lo habían tenido como compañero en el Atlético Wanderers campeón de la FUF. Allí el capitán José Nasazzi tomó la decisión de incluirlos en la segunda final contra los argentinos entre los cinco cambios que hubo de un partido a otro.

En esa finalísima, Tito Borjas apareció en todo su esplendor. Le dio la asistencia para el primer gol al Chueco Figueroa, aquel que esperaba ver cómo saltaba el barco al cruzar el Ecuador, y tras el empate argentino, inmortalizó una de las frases más conocidas del folclore del fútbol uruguayo: desbordó Figueroa por izquierda, levantó el centro y Tito vio que detrás suyo llegaba como una tromba Scarone. La peinó y le dijo “Tuya, Héctor” para que El Mago marcara el 2-1 del título.

René "Tito" Borjas en la tapa de Mundo Uruguayo de agosto de 1928 en donde dice que fue fundamental en los dos goles de la final

En el Puerto de Montevideo no había lugar. Decenas de miles de personas esperaban el barco que trajo a los bicampeones mundiales y olímpicos. La sonrisa de Tito Borjas fue una más de aquel plantel liderado notablemente por Nasazzi.

Los días aciagos

“Borjas tenía una enfermedad por problemas en el corazón. En aquella época no se le detectó porque el tema cardiológico con los futbolistas era muy rudimentario. Sentía dolores en el pecho en algunos partidos, pero seguía jugando”, recordó Paredes a Referí.

Y añadió: “Debido a esa enfermedad, su nivel futbolístico bajó, pero nadie sabía por qué Borjas no era el mismo de 1928. Por eso fue que quedó fuera del plantel del Mundial de Uruguay de 1930”.

Una vez, en una práctica previa al partido ante Nacional de 1931 en Belvedere, en donde había nacido la celeste y cuando la cancha aún era de Wanderers, le detectaron el problema cardíaco.

“Se le mandó que tomara aire puro y relajarse. Se fue semanas al Argentino Hotel de Piriápolis que se había inaugurado un año antes, en 1930, y Wanderers se hizo cargo de los gastos”, dice Paredes.

Hasta julio de 1931 siguió defendiendo a la selección uruguaya en amistosos contra clubes húngaros. Jugó dos encuentros ante Ujpest y uno ante Ferencvaros.

El 19 de diciembre de 1931 se jugaba la última fecha del Campeonato Uruguayo. Wanderers, con el cual había jugado hasta poco tiempo antes, llegaba un punto arriba de Nacional y estaba obligado a ganarle a Defensor en el Parque Rodó.

Borjas no aguantó el reposo de su casa y fue a la cancha. Se instaló en la tribuna principal para ver el partido. Cuando se terminaba el primer tiempo, El Chueco Figueroa quedó solo ante el arquero Apaulazza. Tito estaba convencido de que venía el 1-0, pero su amigo erró el gol. Ese momento le produjo un paro cardíaco.

Pese al paro cardíaco, Borjas siguió en pie. “Se sintió mal y se fue de la cancha, aunque no llegó muy lejos. Se desvaneció en la esquina de Sarmiento y Herrera y Reissig y él médico Bozzano de Wanderers le hizo ejercicios de reanimación. Luego, lo llevó al Hospital Pedro Visca, en donde hoy se encuentra la Facultad de Ciencias Económica y allí se decretó el fallecimiento. La partida de defunción dice que murió ‘por angina de pecho’, agrega el historiador bohemio.

Mientras tanto, sus compañeros de Wanderers se enteraron de lo ocurrido y tuvieron que salir a jugar el segundo tiempo (que iba 0-0 y en un partido que debían ganar para ser campeones) con ese peso encima.

Faltando solo 6 minutos, Francisco Ochiuzzi anotó el gol de la victoria y del título.

En la cancha estaba Henry Tejera, hijo de Domingo Tejera –quien ganó con Tito Borjas la Copa América de 1926 y los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928– y además la Copa América de 1920 y el Mundial de 1930. Fue la mascota que está en la foto del equipo campeón. Borjas era su padrino.

Según explica Paredes “el festejo fue apenas por la muerte del capitán. Borjas era el capitán y cuando él no jugaba, lo era Tejera”. Cuando terminó el partido “Tejera se fue vestido de jugador” hasta el hospital para ver a su amigo.

Manuel Paredes, historiador de Wanderers

Tito tenía todo pronto para casarse en 1932, ya que estaba comprometido.

La gente muestra su amor otra vez

Poco antes de que se cumpliera un año de su fallecimiento, un grupo de aficionados del fútbol y no exclusivamente de Wanderers, se presentaron en la Junta Departamental de Montevideo pidiendo poder colocar una placa en el Estadio Centenario en honor a Borjas, en reconocimiento y como homenaje por lo que le había dado al fútbol uruguayo. La intención era poder colocarla cuando se cumpliera un año de su muerte.

Lo explica Paredes: “La Junta votó afirmativamente y para juntar el dinero para poder realizarla, se llevó a cabo una colecta pública a través de avisos en la prensa escrita de la época”. Esa placa aún se puede ver hoy en las afueras de la Tribuna Olímpica muy cerca de la Colombes.

La placa que se encuentra en la Tribuna Olímpica recordando a Tito Borjas

La misma dice “Al gran Tito Borjas, la afición Uruguaya. Diciembre de 1932” y aparece en relieve la figura del gran delantero quien falleció cuatro días antes de cumplir sus 34 años.

Cuando Wanderers cumplió 100 años en 2002, su directiva decidió ponerle nombres a las tribunas del Parque Viera y se pusieron a votación. El más votado fue René “Tito” Borjas, –otra vez apoyado por la gente, aunque ahora por su gente– por lo que la tribuna principal hoy lleva su nombre.

La placa que se encuentra en la Tribuna Olímpica recordando a Tito Borjas

Los restos de Tito Borjas se encuentran en el Cementerio Central y no en el panteón de los olímpicos. Su legado le pertenece a todo el fútbol uruguayo.

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