12 de mayo de 2011 19:15 hs

Hace 19 años se estrenaba en Estados Unidos Glengarry Glen Ross (El precio de la ambición), un “peliculón” independiente adaptado por el propio David Mamet a partir de su prestigiosa obra teatral homónima que en 1984 había conquistado el premio Pulitzer y un Tony.

Ardua tarea tendrán en la noche de este viernes los actores de la Comedia Nacional cuando deban encarnar en la Sala Verdi los mismos roles que hace casi dos décadas lograron seducir al mundo enterno con actores de la talla de Al Pacino, Ed Harris, Jack Lemmon y Kevin Spacey, entre otros grandes veteranos del cine hollywoodense.

Codicia (Glengarry Glen Ross) gira en torno a cuatro vendedores de bienes raíces que son sometidos a un reto de ventas, según el cual el mejor vendedor será recompensado con un Cadillac, el segundo con un juego de cuchillos y los peores serán despedidos. Con el pánico al desempleo y la competencia forzada, este grupo de vendedores se transforma en una jauría dispuesta a trozarse mutuamente con tal de acceder a los “premios” y fundamentalmente a salvar el pellejo.

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Los actores de la Comedia Nacional no serán los únicos que deberán enfrentarse a un desafío. A unas veinticuatro cuadras (Isla de Flores y Minas), veinticuatro actores, en este caso egresados de la Instituto de Actuación de Montevideo (IAM), estarán representando Numancia, de Miguel de Cervantes. Nada menos que una tragedia en verso que relata la peripecia de un pueblo oprimido que se niega a renunciar a su dignidad humana, tras el acoso romano.

Los espectáculos, aunque muy diversos, tienen como denominador común al director teatral Sergio Pereira, con quién El Observador habló sobre ambos proyectos.

¿Qué tanto incidió la película de James Foley en esta puesta en Sala Verdi?

La vi una sola vez, no quise volver a verla porque me parece que la obra de teatro va por otros lados. Me parece mucho más rica, por ejemplo, en el manejo del humor. Trabajé mucho con la propuesta de los actores y creo que logramos una composición de otro tipo de vendedores. De cualquier manera, quizás la idea de fragmentar las primeras escenas pueda tener alguna conexión con la película. A su vez, como en ella, la historia transcurre en varios lugares y no solo en un restaurante, como en la obra de teatro original. Otro punto en común, puede ser el naturalismo extremo al que apostamos. En este sentido, la puesta tiene un estilo cinematográfico.

¿Qué cambios realizó en relación a su versión original?

En el original de Mamet el primer acto tiene tres escenas, que yo decidí repartir en ocho. Sin modificar el texto, intercalé algunos aspectos, de forma tal que el espectador fuera teniendo flashes que le sirvieran para interpretar la historia más adelante.

¿El segundo acto respeta más la versión original?

Si, es un acto mucho más dinámico, en donde los personajes entran, salen, discuten y putean mucho. Eran tantas las malas palabras que algunas decidimos sacarlas junto a los actores. Nos parecieron demasiadas.

Mamet suele ser un autor que deja varias frases “colgadas” que después cobran sentido. ¿Hay alguna que le haya quedado rondando en estos días de ensayo?

Una que dice el personaje Shelley Levene (Lucio Hernández): “Cuando uno ve una oportunidad tiene que aprovecharla”. Lo interesante de Mamet es que es un autor cinematográfico que tiende a reproducir con gran precisión las conversaciones humanas.

Es una obra que muestra una situación de competencia laboral en los 80. ¿Qué ideas de ella le parecen que siguen vigentes y cuáles han caducado?

El viejo criterio del sueño americano es quizás el aspecto que haya caducado más. La sociedad ha variado esa concepción, pero de todas maneras el sistema de ventas a todo precio se sigue utilizando. Esa forma avasallante de atrapar al ser humano para conseguir venderle algo. La necesidad de trabajar es otra constante que resiste el tiempo.

Simultáneamente al estreno de la Comedia está con Numancia ¿Cómo se dio y como lleva este doble apuesta simultánea?

Bien, con mucho cansancio y satisfacción a la vez. El proyecto de Numancia surgió junto con las directoras de la IAM, instituto donde doy clases. Su estreno ya estaba previsto para esta fecha cuando me surgió la oferta de la Comedia Nacional, y me pareció que iba a poder manejar ambos proyectos.

¿Cómo describiría al texto de Miguel Cervantes, adaptado por Alberti?

Es un largo y hermoso poema, con una musicalidad increíble. Si bien la historia gira en torno a una tragedia (la preferencia de los numancianos de morir antes que rendirse ante los romanos), es también una historia llena de optimismo por la dignidad humana que se refleja en sus líneas. Esta adaptación del texto de Miguel Cervantes, se estrenó por primera vez en 1937 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en el momento en el que Franco estaba sitiando la ciudad.

El director Sergio Pereira estrena esta noche Codicia, de David Malet, una semana

después de llevar a la cartelera el clásico Numancia de Miguel de Cervantes

Codicia, desde esta noche en Sala Verdi en manos del elenco oficial

Un viaje por Chicago y Numancia

ace 19 años se estrenaba en Estados Unidos Glengarry Glen Ross (El precio de la ambición), un “peliculón” independiente adaptado por el propio David Mamet a partir de su prestigiosa obra teatral homónima que en 1984 había conquistado el premio Pulitzer y un Tony.

Ardua tarea tendrán esta noche los actores de la Comedia Nacional cuando deban encarnar en la Sala Verdi los mismos roles que hace casi dos décadas lograron seducir al mundo enterno con actores de la talla de Al Pacino, Ed Harris, Jack Lemmon y Kevin Spacey, entre otros grandes veteranos del cine hollywoodense.

Codicia (Glengarry Glen Ross) gira en torno a cuatro vendedores de bienes raíces que son sometidos a un reto de ventas, según el cual el mejor vendedor será recompensado con un Cadillac, el segundo con un juego de cuchillos y los peores serán despedidos. Con el pánico al desempleo y la competencia forzada, este grupo de vendedores se transforma en una jauría dispuesta a trozarse mutuamente con tal de acceder a los “premios” y fundamentalmente a salvar el pellejo.

Los actores de la Comedia Nacional no serán los únicos que deberán enfrentarse a un desafío. A unas veinticuatro cuadras (Isla de Flores y Minas), veinte y cuatro actores, en este caso egresados de la Instituto de Actuación de Montevideo (IAM), estarán representando Numancia, de Miguel de Cervantes. Nada menos que una tragedia en verso que relata la peripecia de un pueblo oprimido que se niega a renunciar a su dignidad humana, tras el acoso romano.

Los espectáculos, aunque muy diversos, tienen como denominador común al director teatral Sergio Pereira, con quién El Observador habló sobre ambos proyectos.

¿Qué tanto incidió la película de James Foley en esta puesta en Sala Verdi?

La vi una sola vez, no quise volver a verla porque me parece que la obra de teatro va por otros lados. Me parece mucho más rica, por ejemplo, en el manejo del humor. Trabajé mucho con la propuesta de los actores y creo que logramos una composición de otro tipo de vendedores. De cualquier manera, quizás la idea de fragmentar las primeras escenas pueda tener alguna conexión con la película. A su vez, como en ella, la historia transcurre en varios lugares y no solo en un restaurante, como en la obra de teatro original. Otro punto en común, puede ser el naturalismo extremo al que apostamos. En este sentido, la puesta tiene un estilo cinematográfico.

¿Qué cambios realizó en relación a su versión original?

En el original de Mamet el primer acto tiene tres escenas, que yo decidí repartir en ocho. Sin modificar el texto, intercalé algunos aspectos, de forma tal que el espectador fuera teniendo flashes que le sirvieran para interpretar la historia más adelante.

¿El segundo acto respeta más la versión original?

Si, es un acto mucho más dinámico, en donde los personajes entran, salen, discuten y putean mucho. Eran tantas las malas palabras que algunas decidimos sacarlas junto a los actores. Nos parecieron demasiadas.

Malet suele ser un autor que deja varias frases “colgadas” que después cobran sentido. ¿Hay alguna que le haya quedado rondando en estos días de ensayo?

Una que dice el personaje Shelley Levene (Lucio Hernández): “Cuando uno ve una oportunidad tiene que aprovecharla”. Lo interesante de Mamet es que es un autor cinematográfico que tiende a reproducir con gran precisión las conversaciones humanas.

Es una obra que muestra una situación de competencia laboral en los 80. ¿Qué ideas de ella le parecen que siguen vigentes y cuáles han caducado?

El viejo criterio del sueño americano es quizás el aspecto que haya caducado más. La sociedad ha variado esa concepción, pero de todas maneras el sistema de ventas a todo precio se sigue utilizando. Esa forma avasallante de atrapar al ser humano para conseguir venderle algo. La necesidad de trabajar es otra constante que resiste el tiempo.

Simultáneamente al estreno de la Comedia está con Numancia ¿Cómo se dio y como lleva este doble apuesta simultánea?

Bien, con mucho cansancio y satisfacción a la vez. El proyecto de Numancia surgió junto con las directoras de la IAM, instituto donde doy clases. Su estreno ya estaba previsto para esta fecha cuando me surgió la oferta de la Comedia Nacional, y me pareció que iba a poder manejar ambos proyectos.

¿Cómo describiría al texto de Miguel Cervantes, adaptado por Alberti?

Es un largo y hermoso poema, con una musicalidad increíble. Si bien la historia gira en torno a una tragedia (la preferencia de los numancianos de morir antes que rendirse ante los romanos), es también una historia llena de optimismo por la dignidad humana que se refleja en sus líneas. Esta adaptación del texto de Miguel Cervantes, se estrenó por primera vez en 1937 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en el momento en el que Franco estaba sitiando la ciudad.

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