Hay incidencias simples que pueden explicar un partido. Esta ocurrió a los 15 minutos de juego. Garcilaso apuró a la zaga violeta que la tuvo que bombear del fondo. La pelota caía de las alturas como un pájaro en picada. Entonces, apareció Giorgian De Arrascaeta y la durmió en un pie. Sin hacer ruido. El “¡oh!” del público –que sintió la caricia– es una clase de distinción que solo pueden recibir los elegidos y el 10 de Defensor Sporting lo es.
Una noche de duendes
Con la fantasía de Giorgian de Arrascaeta, el encanto de Gedoz y los pases mágicos de Nico Olivera, Defensor venció a Garcilaso y fue un deleite