15 de enero 2021 - 13:15hs

Hoy en esta edición de EnClave, la newsletter de análisis político, te comparto una columna con muchos datos sobre la pandemia y otra mirada complementaria a la de la semana pasada sobre cómo se mueven los actores del gobierno y la oposición.

El peligroso crecimiento exponencial y los riesgos inminentes

Uruguay está en su peor momento debido a la pandemia, a un paso de entrar en zona roja, con la capital y otros dos departamentos fronterizos prendidos fuego. Con los niveles de contagios de las últimas semanas, está al tope de la lista de los países de América Latina en los niveles de contagio por día cada 100 mil habitantes. En esta semana, ya superamos dos veces la barrera de los 1.000 casos diarios. Además, en la capital, para el 45% de los casos ya se perdió el hilo epidemiológico. ¿Qué quiere decir? Que no se sabe cómo se contagiaron.

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La cantidad de camas de CTI ocupadas en todo el país es cada vez más alta y, según las proyecciones de los médicos intensivistas, llegarán a saturarse sobre finales de febrero y principios de marzo.

De las 280 personas que murieron  de covid-19 desde que empezó la pandemia en Uruguay, 100 fueron en los primeros 14 días de enero de 2021.

Además, Uruguay no ha logrado cerrar las negociaciones por las vacunas. Si bien el gobierno tiene detallado un plan de cómo inmunizar a su población, al no tener certeza de cuándo llegarán las primeras dosis ni de qué laboratorios serán, no hay fecha para el inicio de ese plan. Pese a la presión de la oposición y ahora de algunos actores de la coalición de gobierno, el Poder Ejecutivo no pretende tomar medidas más restrictivas.

Uruguay, entre los países con mejores indicadores del mundo

En la comparación internacional y cuando uno mira la película y no la foto, Uruguay es de los países con mejores indicadores en el manejo del covid-19. El dato a mirar que miente menos para hacer las comparaciones –y que el subregistro es mucho más chico que el de los casos– es el de las muertes en función de la población. Y allí Uruguay tiene 79,7 muertos por millón de habitantes –con datos al 13 de enero–, un indicador que prácticamente es solo superado por las islas que pueden cerrar su territorio o por países africanos donde la pandemia golpeó muy poco.

Países
Muertos / millón
Vietnam
0,37
Tailandia
0,99
China
3,44
Nueva Zelanda
5,07
Singapur
5,14
Cuba
13,94
Corea del Sur
23,14
Japón
32,08
Australia
36,12
Venezuela
37,55
Emiratos Árabes Unidos
75,07
Islandia
79,64
Uruguay
79,73
Noruega
94,83
Finlandia
108,95
India
112,17
Dinamarca
285,26
Paraguay
347,51
Estado de Palestina
362,87
Rusia
425,5
Israel
429,79
Canadá
470,45
Costa Rica
474,71
Irlanda
495,58
Grecia
499,92
Alemania
530,21
Eslovaquia
579,53
Irán
685,49
Países Bajos
734,51
Georgia
765,7
Austria
771,59
Portugal
799,93
Ecuador
835,87
Bolivia
836,16
Polonia
844,98
Chile
918,57
Colombia
945,62
Suecia
952,21
Brasil
983,27
Suiza
990,12
Armenia
997,06
Argentina
1.009,49
Francia
1.030,84
España
1.074,04
México
1.097,64
Croacia
1.101,98
Panamá
1.104,59
Hungría
1.120,63
Estados Unidos
1.175,38
Perú
1.193,92
Bulgaria
1.201,04
Bosnia y Herzegovina
1.259,73
Reino Unido
1.266,83
República Checa
1.276,99
Italia
1.333,33
Eslovenia
1.464,79
Bélgica
1.753,26

En Uruguay, durante 2020, no solo no aumentaron las muertes por enfermedades respiratorias como el covid-19, sino que se disminuyeron casi 30%. En 2019 se registraron un total de 1.661 muertes por infecciones respiratorias agudas y graves; en 2020 –con el coronavirus presente desde marzo– fueron 1.204. Esos datos, así como la disminución de lo que en la jerga de la estadística médica se conoce como “exceso de muertes”, demuestran que Uruguay no solo no quedó atrás en el combate a la pandemia, sino que, como dijo el científico Gonzalo Moratorio, Uruguay pudo conseguir algo que no se puede comprar: tiempo.

Todo esto Uruguay lo ha logrado sin tomar medidas más duras como una cuarentena obligatoria, algo que no ha dado resultado –tal como demuestra la tabla de muertes por millón– en países que adoptaron ese tipo de decisiones de restringir al mínimo la movilidad de las personas. Además, aún con una caída grande, Uruguay logró mantener abierta la economía durante los últimos 10 meses, lo que lo deja en una posición mucho más fuerte que la del resto de la región.

Salvo en Israel, que logró darle una de las dos vacunas al 25% de su población; y en Emiratos Árabes, al 15%, la vacunación en el mundo avanza a paso de tortuga. Al 14 de enero, solo el 0,45% de la población mundial recibió una vacuna. En la región, Argentina ha dado una de las dos dosis al 0,37% de su población y Chile al 0,10%. Estados Unidos, que es el país que más vacunas ha dado, solo llegó al 3,37% de su población.

Si miramos cuántos recibieron la inmunización total, es decir las dos dosis, los datos lógicamente son peores, porque se necesita casi un mes entre la primera y la segunda vacuna. El 0,03% de la población mundial –en nueve países– recibió las dos dosis. Emiratos Árabes va primero en esa tabla y logró dárselas a 2,53% de su población. Israel, a 1,96%.

Los riesgos de elegir solo un punto de vista

En las últimas semanas en Uruguay hemos entrado a tener ciertas miradas hemipléjicas sobre la pandemia y eso es muy preocupante. Hay quienes eligen el relato uno y hay quienes prefieren quedarse con la opción dos. Todos los datos, tanto del primero como del segundo bloque son ciertos. Y la realidad está compuesta por ambas cosas.

Si la oposición solo critica la ausencia de vacuna, sin contemplar que se trata de un proceso complejo que necesita de trabajo en silencio, al país no le va a ir bien.

Si el gobierno solo se queda con el vaso medio lleno de comparar la situación actual con las proyecciones de los estadísticos de hace algunas semanas y no considera lo riesgoso que significa consolidarse al departamento más grande del país en la zona roja, también tendremos problemas graves.

Sí, es muy importante conseguir cuanto antes la vacuna y empezar a inmunizar al personal médico y a la población de riesgo. Eso logrará frenar la mortalidad. Pero la carrera de las vacunas es de largo aliento. No es solo importante mirar cuándo empezar a vacunar, sino cuando terminás de hacerlo.

No es sano que se forme un Nacional-Peñarol con la ciencia y los expertos. Ni que el gobierno use al GACH como escudo, como hicieron, en las últimas semanas, algunos legisladores oficialistas, ni que la intendenta de Montevideo lo haga con la Guiad, como quedó explícito esta semana.

Estamos más cerca de la orilla y ganamos mucho tiempo, pero queda la parte más pesada del río. Y si no concentramos la fuerza de la manera adecuada el riesgo aumenta.

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