16 de junio de 2015 5:00 hs

"Yo sé de donde vengo. Supe vender diarios, trabajé en un almacén, hice changas. Y no me olvido de eso. Me siento un trabajador más", dijo ayer el presidente Tabaré Vázquez durante la apertura del XII Congreso del Pit-Cnt y la platea de sindicalistas aplaudió entusiasmada.

Pero Vázquez no necesitaba recurrir a sus raíces obreras para ganarse la aprobación de las personas presentes en la sala del teatro El Galpón. Su sola presencia marcó un hito en la relación entre la institución presidencial y la asociación de trabajadores uruguayos. El hecho, nunca antes ocurrido, le da una mayor solidez a los argumentos de quienes sostienen que es difícil separar los intereses del Frente Amplio y los de la central obrera.

Además, varios de los jerarcas de gobierno presentes en la ocasión eran dirigentes sindicales de corta o larga data, y el discurso del coordinador del Pit-Cnt, Fernando Pereira, fue aplaudido por Vázquez en todos sus parlamentos menos cuando el gremialista cuestionó los bajos salarios en la educación.

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El acercamiento entre Vázquez y la central sindical ocurre en una circunstancia en la que el gobierno enfrenta las críticas de los trabajadores agremiados contra la posibilidad de la firma del Tisa (tratado global de servicios), las reivindicaciones salariales por el futuro Presupuesto, y la posibilidad de huelgas generales en la salud y la educación.

Sin embargo, ayer por la noche casi todo fueron coincidencias. "No es muy común que un Jefe de Estado participe en el congreso de una central sindical clasista. Pero esa rareza no es casual. Y estoy honrado de estar acá", dijo Vázquez.

El presidente dijo que el país cambió para beneficio de los trabajadores en los últimos diez años e invitó a los sindicalistas a acompañarlo "en la construcción de un Uruguay mejor". A su turno, Pereira se refirió a Vázquez como "el compañero Tabaré" y recordó cuando ambos militaron juntos a favor del "voto verde" que buscaba la eliminación de la ley de Caducidad.

Luego reconoció los logros obtenidos por los sindicatos desde que la izquierda es gobierno y mencionó, entre otras cosas, la instalación de los Consejos de Salarios y las leyes que mejoraron la vida de las trabajadoras deomésticas y establecieron las ocho horas para el trabajador rural.

Vázquez aplaudió con convicción cuando Pereira advirtió que "llegó el momento de que el aumento (salarial) a los trabajadores lo paguen aquellos empresarios que tuvieron ganancias excesivas". Vázquez se fue de El Galpón como llegó: a los abrazos

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