Los futbolistas que salen del país, que en algunos casos pasan muchos años lejos de la cancha donde empezaron, del barrio, del club que los formó, sufren en carne propia el cambio cuando tienen que volver, pero en definitiva lo hacen generalmente por amor, pocas veces por dinero, y tarde o temprano terminan adaptándose a su hábitat.
Volver a jugar a los grandes, ¿diversión o sufrimiento?
Con la llegada de Palito Pereira a Nacional son 12 los mundialistas de 2010 que regresaron a jugar en Uruguay, y aunque se lesionan más seguido por las canchas duras y no tienen cinco camisetas para entrenar como en otros países, se terminan adaptando