La utilización de nueva tecnología, recursos humanos, intensidad en los entrenamientos y motivación fueron los tres pilares en los que Diego Alonso apoyó al nuevo Uruguay que derrotó 1-0 a Paraguay, en Asunción, y 4-1 a Venezuela, en Montevideo, en la doble fecha de Eliminatorias para el Mundial de Catar 2022.
En la cancha Uruguay ganó dos partidos, consiguió seis puntos (frente a los dos últimos de la tabla), anotó cinco goles, dio espectáculo, promovió aplausos, generó emociones, cautivó a los hinchas y recuperó su mejor forma futbolística. Atrás de estas expresiones que resumen lo que todos los entrenadores buscan para sus equipos, oculto y en silencio, hubo decisiones de Alonso que resultaron claves.
EFE/Nathalia Aguilar
Diego Alonso celebra su primer triunfo
La preparación de los partidos de Uruguay ante Paraguay y Venezuela comenzaron mucho antes que el domingo 23 de enero, cuando el entrenador comenzó a trabajar en cancha con los adelantados que llegaron al Complejo de la AUF.
El DT inició la planificación en diciembre, en las comunicaciones por Zoom con los jugadores, en el estudio de los rivales, conoció cada rincón de la concentración celeste y estableció el plan a ejecutar. Lo que ocurrió desde el 23 de enero hasta el 1° de febrero en el Complejo de la AUF estuvo todo calibrado.
En cada entrenamiento (la selección hizo un movimiento en doble turno, el domingo 30, y los demás fueron en un solo horario), hubo 14 o 15 personas trabajando en forma simultánea en la cancha con el plantel.
El detalle entre 14 y 15 es porque durante la primera semana el asistente argentino Gabriel Raimondi sufrió covid-19 y se perdió los entrenamientos y el viaje a Paraguay. Se integró a los trabajos el viernes pasado, cuando la delegación regresó a Montevideo. Lo mismo ocurrió con el médico Edgardo Barbosa, pero su puesto fue cubierto por otro galeno.
D. Battiste
El cuerpo técnico de Diego Alonso
Las 15 personas que cada día trabajaron con el plantel en la cancha fueron siete entrenadores o asistentes (Diego Alonso, Raimondi, Darío Rodríguez, el entrenador de goleros Carlos Nicola, los profes Oscar Ortega y Guillermo Souto y el fisiólogo portugués Guilherme Rodríguez), dos médicos, cuatro utileros y dos fisioterapeutas.
Cada uno tenía una función en el entrenamiento, mientras Alonso se concentraba en los detalles, corrigiendo controles, orientaciones, y alentando los aciertos de cada jugador.
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Así llegó Alonso a Uruguay
El entrenador llegó todos los días a la hora 7 al Complejo de la AUF y se quedó no menos de 12 horas los días que no concentraron (domingo 23, lunes 24 y viernes 28). Estuvo encima de todos los trabajos de campo, desde la planificación a la ejecución, pero dentro de los movimientos hubo espacios que cedió a sus colaboradores: Nicola entrenó con los goleros, y Darío Rodríguez y Raimundi específicamente con los defensas. Todos trabajaron adentro del campo, alentando y gritando, contaron a Referí.
Los profes dirigieron las entradas en calor y los cierres, con trabajos con pelota y en circuitos de pases pensando en el siguiente partido. El fisiólogo portugués, que sigue el movimiento al costado de la cancha (y en ocasiones interviene en el campo), controló el desgaste de los futbolistas.
Mientras todo eso ocurría en la cancha, un dron sobrevolaba el campo de entrenamiento registrando toda la práctica. Esa es la gran novedad en cuanto a tecnología. Alonso grabó todas las prácticas y, al mismo tiempo que entrenaba la selección, un cuerpo de video analistas (hasta tres personas en forma simultánea) trabajaba en los contenidos que luego le permitían al DT evaluar en forma grupal o individual con sus futbolistas.
Las sesiones de videos formaron parte de los espacios más comunes para jugadores y Alonso en el Complejo de la AUF. El técnico aprovechó los tiempos en los que los físicos de los futbolistas necesitaban descanso.
Una hora antes de cada entrenamiento las dos canchas del Complejo en las que entrenaban, estaban acondicionadas con lo que necesitaban para iniciar los trabajo (conos, cintas, barrera móvil, arcos o los elementos necesarios).
Diego Battiste
La cancha número 1 del Complejo quedó tapada con lonas
Uruguay trabajó durante los 10 días en las canchas número 1 y 2 del Complejo. Ambas estaban tapadas con lonas. En la 2 realizaban el calentamiento y en la 1 los trabajos de cancha.
Antes de bajar a la cancha, el entrenador planificó con los utileros (uno trabaja con los goleros y tres con el resto del equipo) y fisioterapeutas cuál sería su intervención y en qué momento.
Para Alonso es importante que el entrenamiento no pierda la intensidad que quiere. Algunos ejemplos: 1) si un utilero se distrae para ir a buscar una pelota cuando tiene que cambiar una cinta, o quitar los conos, y posterga el entrenamiento un minuto, altera la planificación, y por esa razón deben saber en qué momento tienen que actuar durante los trabajos; 2) en las pausas los jugadores ya no van al costado de la cancha a hidratarse, los fisioterapeutas llegan corriendo al lugar del campo en el que están los jugadores, en cada corte, con todo lo necesario .
Los entrenamientos que propone Alonso son cortos (máximo una hora y media), dinámicos e intensos. Cuando los jugadores bajan a la cancha saben qué van a hacer y cómo. Qué tienen que trabajar. Esa intensidad fue el gran cambio que experimentaron los futbolistas con el nuevo cuerpo técnico. Cambiaron las formas, y hubo más trabajo al detalle.
Cada entrenamiento para Alonso se transformó en tres sesiones de trabajo: una previa, el trabajo el campo y una posterior.
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Diego Alonso saluda a Edinson Cavani y Darío Rodríguez se acerca a saludarlo
Un entrenamiento vale por tres y se sumó una nutricionista
Otra novedad fue que sumó al nuevo cuerpo técnico a una nutricionista que está en contacto con los nutricionistas personales de cada jugador. ¿El objetivo? Cuidar al detalle la alimentación y, especialmente, la suplementación, que consideran es clave. Trabajaron en contacto para no cambiar rutinas. En cambio, el equipo de trabajo de Alonso no tiene sicólogo deportivo.
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Diego Alonso en su estreno en Paraguay
El entrenador había planificado trabajar con cuatro fisioterapeutas durante estos 10 días. Tuvieron que reducir a dos por los casos de covid-19 y las medidas de seguridad por los contagios. Uno trabajó con la selección mayor y uno de juveniles. En total, en los 10 días de entrenamiento de Uruguay la selección sufrió seis casos positivos: Sebastián Coates, el asistente Raimundi, el médico Barbosa y los tres fisios.
También entran en la planificación de Alonso otros funcionaroos del Complejo: el intendente Claudio Pagani; los cancheros y el nuevo ingeniero, Javier Bordagaray, para poner las canchas en las condiciones que quiere el entrenador; el gerente deportivo Eduardo Belza, y el nexo de la selección con el comité ejecutivo de la AUF, Matías Pérez, quien acompañó todos los entrenamientos, y estuvo en cada detalle de la organización.
La delegación de Uruguay estuvo compuesta por 50 personas, pero en el Complejo solamente concentraron los 27 futbolistas y algunos integrantes del cuerpo técnico. El resto se alojó en un hotel.
Durante el viaje a Paraguay, permanecieron en habitaciones individuales. En Montevideo, la sanidad que encabeza Alberto Pan decidió que todas las personas que ingresaron al Complejo fueron hisopadas.
Además, se decidieron algunas medidas extra ante el hecho de que la capacidad de las habitaciones no alcanzaba para alojar un jugador por dormitorio. Una fue que no compartieron habitación futbolistas que juegan en el mismo puesto, como prevención para no perder dos opciones si había un brote. La otra fue que se formaron duplas entre un jugador que recientemente hubiera tenido covid-19 y uno que no hubiera padecido el virus, bajo la premisa que los recientemente contagiados no iban a contraer el virus nuevamente.