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8 de junio 2024 - 1:19hs

El sábado 9 de junio de 1924, en Colombes, Francia, una ignota y sorprendente selección de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) que participó en los Juegos Olímpicos de París 1924, estableció un hito en la historia del fútbol mundial.

Por primera vez, un equipo de Sudamérica se consagró en una competencia oficial y venció a las “poderosas” selecciones europeas, quienes creían poseer las mejores prácticas para este deporte inventado por los ingleses y tener la autoridad futbolística.

Lo que nunca imaginaron, quienes finalmente se rindieron a los pies de los celestes, fue que en el lejano continente americano, bien al sur, en un pequeño país, a 21 días en barco desde Europa, que se consideraba el centro del mundo, los uruguayos no solo habían sobre ese deporte sino que habían diseñado mejores estrategias y fórmulas para transformarse en invencibles.

Por esa razón, lo que ocurrió en aquellos JJOO, en competencia organizada por FIFA, marcaría un punto de quiebre y establecería a Uruguay como el referente ineludible de una parte grande de la historia.

En un viaje marcado por hechos que hoy se observan con asombro: 21 días arriba de un barco para cruzar el oceáno, cómo era la vida y como entrenaban en esas condiciones; el gesto que tuvieron con una madre y su hijo en Galicia; el reconocimiento del capitán del Desirade; la vida en la Villa Olímpica, la admiración que despertaron en el mundo y los 14 partidos sin perder con 45 goles a favor y 10 en contra en dos meses en Europa.

El viaje a Europa de la selección de la AUF

La delegación uruguaya partió en marzo y llegó en el vapor Desirade el puerto de Vigo, 21 días después, el 7 de abril. Entonces comenzó una gira con nueve partidos amistosos que permitirían financiar el viaje a los JJOO.

El plantel de Uruguay lo integró el capitán José Nasazzi, de Bella Vista quien en pleno cruce del océano cumplió 23 años, José Leandro Andrade (Bella Vista), Pedro Arispe (Rampla), Pedro Casella (Belgrano), Pedro Cea (Lito), Domingo Pedro Echegoyen (Liverpool), Alfredo Ghierra (Universal), Andrés Mazali (Nacional), José Naya (Liverpool), Pedro Petrone (Charley), Ángel Romano (Nacional), Zoilo Saldombide (Wanderers), Héctor Scarone (Nacional), Umberto Tomassina (Liverpool), Santos Urdinarán (Nacional), Antonio Urdinarán (Nacional), Pascual Somma (Nacional), Fermín Uriarte (Lito), José Vidal (Belgrano), Alfredo J. Zibecchi (Nacional) y Pedro Zingone (Liverpool).

Camino a los Juegos Olímpicos de París de 1924 así llega la selección uruguaya al puerto de Vigo.jpeg
Camino a los Juegos Olímpicos de París de 1924 así llega la selección uruguaya al puerto de Vigo

Camino a los Juegos Olímpicos de París de 1924 así llega la selección uruguaya al puerto de Vigo

¿Cómo transcurrió la vida de la delegación en el barco? El delegado de la AUF, Asdrúbal Casas, envío desde el puerto de Dakar, un informe a Montevideo, que decía lo siguiente y permite poner en contexto aquel cruce del océano de 21 días: “Los jugadores se encuentran contentos y entusiastas, habiendo observado, sin excepción, conducta ejemplar. Se entrenan todos los días bajo la dirección de Andrés Mazali. Los dividió en dos grupos. Unos entrenan de mañana temprano; otros por la tarde. A bordo, los jugadores conquistaron la simpatía de todo el pasaje. Concitaron permanente atención. Las sesiones de entrenamiento tenían sus atractivos. Contagiante era la algarabía que originaban las carreras en posta que realizaban en la cubierta del barco salvando obstáculos naturales. Entusiasmados, los pasajeros daban marco a las competencias, aplaudiendo a los futbolistas, ofreciéndoles premios, perfumes, jabones y otros enseres a los ganadores de las pruebas. Las postas se integraban con aquellos que viajaban en un mismo compartimiento. La cuarteta del camarote número 111, de Uriarte, Romano, Petrone y Somma, era la más frecuente ganadora. En el sprint final prevalecía la velocidad de Somma, apodado ‘taxímetro’”.

La gira por España previo a los Juegos Olímpicos de 1924

La preparación de Uruguay, que tuvo como objetivo recaudar para financiar la campaña, se desarrolló íntegramente en España.

El dirigente de la AUF, Martínez Laguarda, quien viajó en enero para arreglar los partidos amistosos, había firmado nueve encuentros a cambio de caché fijos y porcentajes. La selección jugó dos partidos en Vigo a cambio de 50% de la recaudación, descontados derechos percibidos por la Municipalidad; dos en Bilbao por 20.000 pesetas; uno en San Sebastián por 10.000 pesetas y los gastos de cuatro días de estadía, que estaba estimado en 2.000 pesetas; dos en La Coruña, por 20.000 pesetas y dos en Madrid, por 25.000 pesetas. Finalmente recaudaron en la gira 140.000 pesetas.

Selección de Uruguay en la gira previa en San Sebastián, previo a los Juegos Olímpicos de 1924.jpeg
La selección de Uruguay en la gira previa, en el partido en San Sebastián, previo a los Juegos Olímpicos de 1924

La selección de Uruguay en la gira previa, en el partido en San Sebastián, previo a los Juegos Olímpicos de 1924

Estos fueron los resultados: 3-0 y 4-1 a Celta de Vigo; 2-1 y 2-0 a Athletic Club Bilbao; 2-0 a Real Sociedad; 3-2 y 2-1 a Deportivo La Coruña; 4-2 a Atlético de Madrid y 3-1 a Racing.

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Camino a los Juegos Olímpicos de 1924, la selección uruguaya se despide de Madrid con un ensayo de la vuelta olímpica (saludo alrededor de todo el estadio) a los espectadores que reconocían el esfuerzo de los futbolistas

Camino a los Juegos Olímpicos de 1924, la selección uruguaya se despide de Madrid con un ensayo de la vuelta olímpica (saludo alrededor de todo el estadio) a los espectadores que reconocían el esfuerzo de los futbolistas

El resultado de aquella gira:

  • 1) la primera sorpresa y admiración de España por la calidad técnica y física de los futbolistas uruguayos, quienes deslumbraron por su juego, con un recorrido invicto de nueve triunfos con 25 goles a favor y ocho en contra;
  • 2) la recaudación que permitió cubrir gran parte de los gastos de la participación de Uruguay en los Juegos.

Una delegación con tantos crack en los aspectos deportivos como humanos

Dice uno de los informes de la AUF de la época que el jueves 1° de mayo, "por las calles de aquella población de Coruña vagaba en el mayor desamparo una pobre madre gallega, que al regreso de Montevideo había perdido su marido y quedado sin recursos. En sus brazos llevaba a sus hijos de corta edad, nacidos en Uruguay. En virtud de ciertas restricciones legales no había podido alojarse en un asilo existente en la localidad. La madre deseaba volver a Montevideo, pero privada de los medios necesarios difícilmente podría conseguir su propósito, ya que tampoco el Consulado uruguayo estaba en condiciones de complacerla. Enterada de nuestra llegada a Coruña se presentó en la tarde en el hotel y después de hacer conocer su afligente situación, que acreditó el cónsul, nos pidió apoyo para poder regresar al país. Inmediatamente se hizo una colecta entre todos los miembros de la delegación y con la contribución de la AUF del Cónsul, se proporcionaron los pasajes para trasladarse a nuestra capital y una pequeña para atender otros gastos”.

Este gesto humano, y una carta del capitán del vapor que trasladó a la delegación de Montevideo a Vigo, reflejan el espíritu de aquel grupo.

Esto escribió el capitán del Desirade, que guió a la delegación uruguaya en los primeros días de mayo, que así resume la experiencia en una carta al delegado de Uruguay: “Hace ya 38 años que navego, casi sin interrupciones. ¿No cree usted que en ese espacio de tiempo he tenido oportunidad de cruzar muchas veces los mares y en muchas direcciones? Bien: nunca ha sido para mí más grato un viaje que el que realicé con los jugadores uruguayos. Sentí por los bravos muchachos un cariño paternal, sus diabluras y ocurrencias que jamás excedieron el límite de la estricta corrección, me encantaban y encantaban conmigo, a todos los pasajeros y tripulantes del Desirade. Son sanos de cuerpo y sanos de espíritu; sanos en la más alta acepción del vocablo; su alegría es contagiosa y no hubo jamás en sus actitudes o en sus expresiones nada que no sea nobleza y espontaneidad. Cuando el Desirade largó amarras en Montevideo, ya eran mis amigos; cuando zarpamos de Río de Janeiro, ya eran los dueños del barco con general beneplácito de todos. Hacían y deshacían, organizaban festejos y bailes cuando parecía que languidecía la alegría, canciones populares y manifestaciones encabezadas siempre por ‘ese diablo de Mazali’, para poner la nota de animación en mi nave. Fue, puedo asegurarlo, un viaje inolvidable”.

La campaña para ganar en Colombes 1924

Finalmente, completada la gira previa, el 15 de mayo a la hora 22 partió en tren desde Madrid la selección uruguaya rumbo a París.

Dos días después, el día 17 a la hora 8, llegaron a la capital francesa que se preparaba para recibir los JJOO.

Así quedó escrito en el informe oficial de la AUF cómo fue la llegada a la Villa: “Atravesamos París, pasamos junto a los Campos Eliseos y al Arco de Triunfo, y dejamos la gran urbe a la espalda para ir en busca del reparador descanso que nuestros footballers necesitaban y que imaginábamos íbamos a encontrar en aquellas villas de las cuales los prospectos referían prodigios. Estaban situadas a varios cientos de metros del Gran Stadium de Colombes, y la impresión que recibimos al llegar a ellas no pudo ser más decepcionante. Ahorraremos al Consejo una descripción que ya otros han hecho con lujo de detalles, y nos limitaremos a decir que eran malas, muy malas, y que en ellas resultaba imposible permanecer mucho tiempo sin gran riesgo para el estado físico y moral de nuestros jugadores. La alimentación, sobre todo, era en extremo deficiente, verdaderamente paupérrima”.

Juegos Olímpicos París 1924 selección uruguaya en la Villa Olímpica en la que solo permaneció seis días.jpeg
Juegos Olímpicos París 1924 selección uruguaya en la Villa Olímpica en la que solo permaneció seis días

Juegos Olímpicos París 1924 selección uruguaya en la Villa Olímpica en la que solo permaneció seis días

Aquella situación obligó a la AUF a buscar una alternativa para encontrar un mejor alojamiento para sus futbolistas, fuera de la Villa.

En aquellos días fue clave Leonidas Chiappara, a quien se reconoce como campeón del mundo aunque no jugó.

¿Quién fue Chiappara? Un arquitecto, quien había sido futbolista en Uruguay, y que “acababa de llegar a París, y desde el primer momento se constituyó voluntaria y desinteresadamente en inteligente y eficaz auxiliar de la delegación”, se detalló en el informe oficial.

Chiappara fue clave para encontrar un “chateau”, en Argentuil, en donde finalmente se concentró Uruguay durante el resto de los Juegos.

Selección uruguaya Juegos Olímpicos 1924 en Argentuil preparando un refrigerio.jpeg
Selección uruguaya Juegos Olímpicos 1924 en Argentuil preparando un refrigerio.jpeg

Selección uruguaya Juegos Olímpicos 1924 en Argentuil preparando un refrigerio.jpeg

Por otra parte, quien no llegó a París fue Pascual Somma, quien retornó a Montevideo en plena gira.

Los JJOO se disputaron en París, pero el fútbol se desarrolló en Colombes, localidad francesa próxima a la capital.

Uruguay debutó el 26 de mayo en Colombes. El público no creía en la capacidad de los uruguayos. Las tribunas, que estuvieron llenas y bulliciosas el día anterior para España-Italia, estaban casi vacías para el estreno de los celestes.

Muy pocos conocían la capacidad de Uruguay, y menos eran los que imaginaban lo que sería capaz de realizar aquel seleccionado uruguayo.

Apenas 2.000 espectadores observaron la goleada 7-0 frente a Yugoslavia, con goles dos goles de Scarone y de Cea, y uno de Petrone, Vidal y Romano.

Uruguay formó con Mazali, Nasazzi y Tomassina; Andrade, Vidal y Ghierra; Urdinarán, Scarone, Petrone, Cea y Romano.

Ese día el mundo descubrió el fútbol de Uruguay se empezó a deslumbrar con la capacidad de los celestes, al punto que después del partido la AUF recibió invitaciones para jugar ante Suiza, Bélgica, Italia, Austria y Países Centrales.

Las repercusiones del triunfo de Uruguay empezaron a trascender a nivel mundial. Los reporteros franceses y de todo el mundo llegaban hasta el castillo de Uruguay para conocer explicaciones sobre el fenómeno de la celeste.

Tres días después, el 29 de mayo, en el estadio de Berjes, Uruguay venció 3-0 a EEUU.

Formó con Mazali, Nassazi y Arispe; Andrade, Vidal y Tomassina; Naya, Scarone, Petrone, Cea y Romano, y ganó con dos goles de Petrone y uno de Scarone.

Uruguay fue despedido con una gran ovación y desde aquel día se transformó en el gran favorito y el público le tributó los más reconocidos homenajes.

Tanta admiración había despertado Uruguay que al día siguiente del partido, el presidente y secretario de la delegación de EEUU llegaron hasta la concentración de Uruguay, en el castillo de Argentuill para felicitar “por el triunfo, la corrección y caballerosidad de los jugadores”, según el informe oficial.

Selección de Francia que perdió 5-1 con Uruguay en los Juegos Olímpicos de 1924.jpeg
Selección de Francia que perdió 5-1 con Uruguay en los Juegos Olímpicos de 1924

Selección de Francia que perdió 5-1 con Uruguay en los Juegos Olímpicos de 1924

El 1° de junio, en cuartos de final, venció 5-1 al local, Francia, con dos goles de Scarone y de Petrone, y uno de Romano.

Ese día jugó con Mazali; Nasazzi y Arispe; Andrade, Zibechi y Ghierra; Naya, Scarone, Petrone, Cea y Romano.

La semifinal fue el 6 de junio, con Holanda. Uruguay recibió el primer gol, de Pijil a los 32, pero ganó 2-1 con tantos de Cea a los 62 y Scarone a los 81 y avanzó a la final. La formación celeste en ese partido: Mazali, Nasazzi y Arsipe; Andrade, Vidal y Ghierra; Urdinarán, Scarone, Petrone, Cea y Romano.

Selección de Suiza que perdió 3-0 con Uruguay en los Juegos Olímpicos de 1924.jpeg
Selección de Suiza que perdió 3-0 con Uruguay en los Juegos Olímpicos de 1924

Selección de Suiza que perdió 3-0 con Uruguay en los Juegos Olímpicos de 1924

La final se disputó el 9 de junio. Venció 3-0 a Suiza, con goles de Petrone, Cea y Romano y se consagró campeón olímpico y mundial de FIFA y recibió la primera medalla de oro. Jugaron Mazali, Nasazzi y Arsipe; Andrade, Vidal, Ghierra; Urindarán, Scarone, Petrone, Cea y Romano.

Hubo 20.000 personas en las tribunas, entradas agotadas y una ansiedad por ver a Uruguay.

Aquella indiferencia del debut se había transformado en la fiebre por ver a los celestes.

La primera vuelta olímpica: una creación de Uruguay

Esto dice el informe oficial de la AUF sobre lo que ocurrió aquel 9 de junio: “Tras la formidable y prolongada ovación que siguió a la pitada del árbitro anunciando la terminación del match, la delegación en masa fue a colocarse frente al mástil. Sonaron las notas del Himno Nacional y lentamente fue ascendiendo hasta lo alto en la plena solemnidad, en un momento único, que hacía temblar nuestros corazones y humedecerse nuestras pupilas de una alegría que jamás habíamos conocido igual, la bendita enseña de la patria, más brillante que nunca su sol de oro, cual si irradiara bendiciones sobre las frentes gallardamente erguidas de los jóvenes atletas. Luego, cuando todo el paño de la inmensa bandera flotó en los aires y callaron las notas de nuestro himno, la delegación uruguaya seguida de la suiza, desfiló alrededor de la pista y frente a las tribunas. A su paso la concurrencia, puesta de pie y agitando banderas, pañuelo y sombreros, prorrumpió en la más estruendosa, espontánea y cálida manifestación de simpatía que pueda imaginarse”.

Europa estaba rendida a los pies de Uruguay, que con su juego despertó admiración y se transformó en un modelo de inspiración para el fútbol de hace un siglo.

Al mismo tiempo, la devoción de aquellos espectadores, patentó un símbolo de los campeones: la vuelta olímpica, que, como fue explicado, se trató de una vuelta alrededor del campo para saludar a todos los presentes y se transformó en un símbolo para los ganadores.

De esta forma, hace un siglo, el fútbol uruguayo conquistó con un grupo de jóvenes deportistas (promediaban 25 años) su primer título mundial y estableció un antes y un después en la historia de FIFA.

Temas:

AUF FIFA Juegos Olímpicos de 1924 selección de Uruguay

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