Ese proceso de investigación y desarrollo tomó cerca de dos años, durante los cuales realizaron pruebas tanto en el predio de Martín como en otros cinco establecimientos de productores amigos.
Tras este período de validación y ajustes, se lanzó al mercado el producto final bajo el nombre de Bozales KI, ofreciendo una solución innovadora para el manejo sostenible en sistemas frutícolas.
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Martín Guarini y Diego Fraga.
Claves: Universidad Católica del Uruguay y ANII
Martín y Diego fundaron Ki Soluciones Agrosostenibles (kiagrosoluciones.com), emprendimiento incubado en el Centro Ithaka de la Universidad Católica del Uruguay (UCU) y apoyado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).
Según explicaron a El Observador, en un principio validaron el uso de los bozales en cultivos como limones, peras, manzanas, viñas, naranjas y duraznos, gracias a la colaboración de productores que ayudaron a probar el producto en sus predios.
Hoy los bozales se utilizan en una amplia gama de cultivos, que incluyen no solo los mencionados, también olivos, almendros, avellanos, nogales, palta (aguacate), higos, guayabos, maracuyá, cerezos, café, cacao, pitahaya y kiwi.
De Uruguay al resto del mundo
Como se adelantó, su uso se ha expandido a más de una docena de mercados: Argentina, Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, México, Estados Unidos, España, Portugal, Francia, Azerbaiyán, Costa Rica y República Dominicana, entre otros.
Dependiendo del mercado, en algunos casos hay ventas directas desde Uruguay, mientras que en otros la comercialización se gestiona a través de distribuidores y representantes locales.
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Monte regenerado, tras el uso de esta tecnología.
Compromiso:sistem sustentabilidad ambiental
El perfil inicial de los usuarios, recordaron, estaba más enfocado en productores con un fuerte compromiso con la sustentabilidad ambiental, quienes buscaban prácticas agrícolas que armonizaran con el entorno, sin embargo hoy los perfiles de demandantes de los bozales se han diversificado considerablemente: hay productores que buscan aumentar sus ingresos incorporando la ganadería ovina a sus predios, otros que buscan añadir valor a sus cultivos al evitar el uso de herbicidas y algunos que desean mejorar la imagen ambiental de sus empresas adoptando prácticas más sostenibles.
El perfil, además, varía según el mercado, el país y la empresa, lo que refleja una amplia diversidad de motivaciones y enfoques entre quienes utilizan los bozales.
Los ovinos y los frutales
La incorporación de ovinos en montes frutales ofrece una amplia gama de beneficios. En primer lugar, permite cerrar el ciclo de la agroecología al combinar la producción frutícola con la ganadería, logrando un uso más eficiente de los recursos disponibles.
Desde el punto de vista de la producción frutícola, los principales beneficios son la reducción del uso de herbicidas y fertilizantes sintéticos: las deposiciones de los ovinos fertilizan el suelo y las plantas de forma natural, mientras que el pastoreo controlado permite mantener el pasto bajo control sin recurrir a productos químicos. Además, al evitar estos insumos, se promueve la regeneración del suelo, mejorando su salud y biodiversidad.
Por otro lado, la producción ganadera también se ve favorecida. Los árboles en los montes frutales proporcionan sombra y abrigo a los animales, lo que les permite ahorrar energía y estar protegidos tanto del sol como de las inclemencias del tiempo.
Además, muchos montes frutales cuentan con sistemas de riego instalados, lo que asegura una pastura abundante y de alta calidad durante todo el año, incluso en épocas de sequía. Esto no solo beneficia a los animales, sino que también optimiza el uso del agua en los cultivos, ya que los ovinos consumen el pasto que también demanda agua.
Si bien los sistemas silvopastoriles han existido en la agricultura desde siempre, su uso solía estar limitado a ciertas épocas del año, cuando los cultivos no tenían follaje. Sin embargo, con el uso del sistema de los bozales los productores pueden mantener a los animales en sus cultivos durante todo el año, sin necesidad de trasladarlos a otros lugares, maximizando así la eficiencia de su sistema productivo.
También son utilizados por caprinos
Los bozales son recomendados para la mayoría de los cultivos leñosos, aunque es importante considerar ciertos factores clave para su correcta implementación.
Uno de estos factores es la altura de los cultivos. Los árboles o plantas deben ser más altos que la cabeza de los animales a los que se les colocarán los bozales, ya que estos están diseñados para impedir que los animales coman hacia arriba, pero no hacia abajo. Esto permite que los ovinos o caprinos puedan pastar sin dañar el follaje superior de los cultivos. Si el bozal también impidiera comer hacia abajo, no podrían comer el pasto, lo cual es fundamental para el control del mismo.
El segundo factor a considerar es la edad de los cultivos. Si el cultivo aún no ha alcanzado su plena formación o no está bien entutorado, los animales podrían intentar bajar las ramas para ramonearlas, ya que en su comportamiento natural buscan alimentarse de los árboles. Este aspecto es especialmente relevante si hablamos de caprinos, que tienen una tendencia aún mayor a ramonear.
En cuanto a su uso, los bozales KI han sido diseñados para ser utilizados tanto con ovinos como con caprinos. Han sido probados con éxito en una amplia variedad de razas, tanto de pelo como de lana, y en diversas condiciones climáticas y geográficas, demostrando su adaptabilidad a diferentes sistemas productivos, detallaron.
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Bozales para ovinos, innovación tecnológica creada en Uruguay.
100% made in Uruguay
Los bozales son fabricados 100% en Uruguay. Las máscaras están elaboradas en termoplástico inyectado, al que se le incorporan aditivos para la protección contra rayos UV, lo que incrementa su resistencia y durabilidad. Este componente se produce en colaboración con ATMA, empresa que, destacaron, les ofrece confianza y seguridad gracias a su vasta experiencia en el trabajo con materiales reciclados de alta calidad.
Por otro lado, los arneses están confeccionados con correaje especialmente diseñado para uso animal, compuesto por un entramado de fibras sintéticas que les otorgan la resistencia necesaria para un uso intensivo. Además, incluyen avíos y ganchos metálicos tratados con un recubrimiento anticorrosión. La fabricación de este componente se realiza en el taller de costura liderado por Leticia, ubicado en 18 de Mayo, Canelones.
Martín y Diego consideran que el crecimiento que han experimentado desde el lanzamiento comercial se lo deben, sin duda, al apoyo invaluable de diversas organizaciones e instituciones, muchas de ellas no solo vinculadas a la producción agropecuaria.
Mencionaron especialmente el respaldo de la ANII y del Centro Ithaka, a los productores que tuvieron el coraje y la visión de adoptar el sistema y fueron cruciales en la etapa de desarrollo, a la Sociedad Uruguaya de Silvopastoreo (Susilvo), al Instituto Plan Agropecuario y a la Dirección Nacional de la Granja, quienes han sido socios estratégicos en la implementación del proyecto.
También señalaron que en la gestión exportadora la Unión de Exportadores del Uruguay ha jugado un papel clave para la expansión internacional, facilitando el acceso a nuevos mercados.
Ejemplos de usos en el exterior
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Cultivo de aguacate en la localidad de Perucho en Ecuador.
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Olivar, en Sevilla, España.
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Los Ángeles, octava región en Chile.
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Región antioqueña, en Colombia.
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Bodega Malma, en Neuquen, Argentina.