Una visión que también comparte Stefano Drago, jefe de estrategia de inversión de Puente Uruguay, quien señaló que ven en aumento el apetito por incorporar compañías tecnológicas de calidad y alto crecimiento. En ese escenario sostuvo que para los clientes con un perfil de riesgo más elevado y dispuestos a asumir mayor volatilidad, existe espacio para posiciones más temáticas y puntuales hacia el sector tecnológico, siempre como un complemento satelital.
El perfil de estos inversores dispuestos a elegir empresas de alto crecimiento, detallaron los especialistas, está por debajo de los cincuenta años y se caracteriza por una fuerte exposición internacional.
En este escenario, crece también el stock picking, una estrategia de inversión que consiste en analizar y seleccionar acciones puntuales de empresas específicas en lugar de invertir en fondos.
“El stock picking no es para todos los inversores. Requiere tolerancia a la volatilidad, capacidad de mantener una posición cuando el mercado te pone a prueba y un nivel de seguimiento que no todos los perfiles tienen ni deberían tener. Pero cuando se hace bien, cuando hay fundamentos reales detrás de cada decisión, una selección activa de acciones muchas veces tiene más sustento y más potencial que una cartera diversificada de largo plazo que simplemente promedia el mercado”, señalaron desde Gletir.
A la inversión concreta en acciones del sector tecnológico se suman también otras formas indirectas con una presencia importante en las carteras uruguayas.
“Quien invierte en un ETF del S&P 500 (el índice bursátil que agrupa a las 500 empresas de mayor capitalización) ya tiene una exposición enorme a tecnología sin haberlo elegido explícitamente. Eso es algo que siempre explico a los clientes: la tecnología ya está en tu cartera, lo que hay que decidir es cuánto más querés agregar conscientemente”, sostuvo Beker.
En esta línea, desde Puente, sostuvieron que la presencia de la tecnología en las carteras uruguayas viene mayormente de la mano de los fondos mutuos diversificados.
El interés que despiertan las nuevas salidas a bolsa entre los uruguayos
En los últimos días, los mercados financieros estuvieron pendientes de un acontecimiento histórico: la salida a bolsa de SpaceX. La compañía fundada por el magnate Elon Musk protagonizó la mayor oferta pública inicial (IPO) de la historia, recaudando más de US$ 75.000 millones. El entusiasmo de los inversores impulsó rápidamente el precio de la acción y llevó a la empresa a superar los US$ 2,8 billones de valor de mercado en sus primeras jornadas de cotización, ubicándose entre las compañías más valiosas del mundo.
Además, el mercado sigue de cerca otras potenciales ofertas públicas iniciales de compañías vinculadas al boom de la inteligencia artificial, como OpenAI y Anthropic, que ya presentaron el formulario S-1, el documento de registro inicial en la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos.
Todos estos movimientos han generado repercusiones a nivel mundial y los inversores uruguayos no fueron la excepción.
Según el financial advisor de Gletir, la IPO de SpaceX, o las posibles salidas a bolsa de las grandes empresas de IA como Anthropic y OpenAI, generan actualmente entre los uruguayos un nivel de conversación que no habían visto antes con este tipo de activos.
“Los clientes llegan con el tema leído, con preguntas concretas, con ganas de participar. Y eso me parece muy sano, porque detrás de esa curiosidad hay una comprensión cada vez mayor de que el mundo productivo se está reorganizando alrededor de la tecnología y la inteligencia artificial. El que entiende eso a tiempo, tiene ventaja”, sostuvo.
Sin embargo, según los especialistas consultados, aunque este tipo de eventos genera interés, ruido y consultas entre los inversores, esto no siempre se traduce en inversión efectiva y la participación en este tipo de operaciones sigue siendo baja entre el público local.
Estimaciones del sector indican que las IPO representan una porción reducida de las carteras de los inversores y, de acuerdo con datos de Balanz, en general no superan el 5% de las inversiones.
Esto, explicaron, responde tanto a cuestiones de acceso como a una característica histórica del perfil inversor uruguayo. Según los especialistas, el mercado local ha incorporado cierta cautela frente a los fenómenos de alta exposición mediática. La experiencia de distintos ciclos llevó a muchos inversores a evitar decisiones impulsadas por la euforia inicial, conscientes de que las fuertes subas de los primeros días de cotización no siempre se sostienen en el largo plazo.
“Las grandes salidas a bolsas tecnológicas de los últimos 15 años muestran un patrón consistente. Prácticamente la totalidad de los casos analizados sufrió, en algún momento de su primer año de cotización, una caída de doble dígito respecto al precio de cierre de su primer día de cotización”, sostuvieron desde Puente.
Eso confirma, agregaron, que ir por un nombre específico, por atractivo que sea su relato, conlleva un riesgo de concentración que no compensa el potencial retorno. Por eso la recomendación del sector va hacia instrumentos diversificados de calidad, donde el riesgo individual de cada compañía queda diluido dentro de una estructura sólida.
“Las acciones individuales son inversiones que requieren análisis más exhaustivo sobre la compañía y el sector, en general el inversor prefiere invertir en sectores y para ello usa ETF temáticos o índices accionarios. Preferimos ser prudentes y no invertir durante las primeras semanas de salida a bolsa de una acción, es importante evita el efecto "flipper" ese que se da cuando el mercado se muestra muy optimista las primeras sesiones para luego corregir a la baja en el corto plazo tomando ganancias”, sostuvo Rodriguez.
En lo que refiere al acceso de una IPO de esta magnitud desde Uruguay, explicaron desde Gletir, existen distintos niveles, y no todos están disponibles para cualquier inversor. Por ejemplo, el mercado previo a la salida a bolsa está reservado históricamente a inversores institucionales o a individuos con patrimonios muy altos y con restricciones adicionales, lo que deja afuera a la gran mayoría.
“Lo que sí está al alcance del inversor uruguayo hoy es comprar la acción una vez que cotiza en el Nasdaq. Ahí los requisitos son los habituales de cualquier cuenta de inversión: apertura de cuenta, acreditación de identidad, fondos disponibles. Sin mínimos extraordinarios”, sostuvieron desde la empresa. Esto quiere decir que una vez que la compañía efectivamente comienza a cotizar, como ocurrió con SpaceX, el acceso para el inversor uruguayo es posible a través de empresas como las consultadas.
En tanto, desde Balanz señalaron que lograron ofrecer acceso a la salida a bolsa de SpaceX gracias a sus acuerdos de corresponsalía con algunos de los principales brokers de Estados Unidos y Europa. Sin embargo, advirtieron que en este tipo de operaciones la demanda suele superar ampliamente la oferta. "Por lo general las órdenes son grandes y la asignación es chica. En ofertas iniciales de este tipo, la asignación suele rondar el 10% de lo solicitado. Es decir, si un cliente presenta una orden por US$ 100.000, termina recibiendo acciones por alrededor de US$ 10.000", explicaron.
Además también existe la vía indirecta, ya que hay fondos que incluían a SpaceX como posición relevante antes de la IPO, abiertos a inversores, aunque con comisiones de gestión altas y liquidez limitada.
En este sentido, según mencionaron desde Puente, incluso antes de que una compañía como SpaceX salga a bolsa existen vehículos que permiten participar de su crecimiento. Entre ellos se encuentran fondos de gestión activa con foco tecnológico que incorporan posiciones en empresas que todavía no cotizan y fondos alternativos de private equity diseñados para dar acceso a compañías en etapas previas a una eventual IPO.
Más allá de las acciones: mercados emergentes y un portfolio diversificado
Si bien Estados Unidos mantiene un rol dominante entre los inversores uruguayos por la profundidad, liquidez y diversidad de su mercado, los especialistas observan un interés creciente por América Latina, Europa e incluso algunos mercados asiáticos.
Según las fuentes del sector, el inversor uruguayo ha madurado mucho en los últimos años y cada vez más clientes llegan con una visión global de los mercados y con interés por entender tendencias internacionales.
“Hoy los mercados son globales y las cuentas tienen exposición global a sectores como la tecnología, la infraestructura, servicios financieros, la industria farmacéutica, la energía, el consumo, mencionó el socio director de Bengochea Inversiones Corredor de Bolsa
En esa línea, agregaron que, aunque los mercados emergentes todavía representan una porción menor de las carteras, existe una creciente disposición a explorar oportunidades fuera de los destinos tradicionales.
Además, según los distintos operadores consultados, las carteras de los uruguayos son cada vez más diversificadas y multiactivo.
Los fondos mutuos de gestión activa, detallaron desde Puente, continúan siendo uno de los vehículos más utilizados para acceder a mercados internacionales, ya que permiten delegar la selección de activos en equipos profesionales y obtener exposición a múltiples sectores y regiones. Pero a ellos se suman los bonos soberanos y corporativos, que siguen ocupando un lugar relevante entre los inversores que priorizan la generación de ingresos y la preservación del capital.
Además, comenzaron a ganar terreno los mercados privados de deuda y capital, que históricamente estaban reservados para grandes instituciones y que ahora son accesibles para algunos clientes de banca privada a través de vehículos especializados.
En cuanto al perfil general de los inversores, señalaron que el núcleo sigue siendo conservador, con una relación con el riesgo que está marcada a fuego por la historia regional y local. Sin embargo, ese perfil comienza a convivir también con nuevas generaciones que siguen de cerca a compañías como SpaceX, OpenAI o Anthropic y que están dispuestas a asumir mayores niveles de riesgo a cambio de potencial de crecimiento. Los especialistas coinciden en que ambos mundos no compiten entre sí, sino que cada vez se complementan más dentro de una misma cartera.
En este escenario, la prudencia sigue siendo una característica distintiva del inversor local, pero las conversaciones ya no son las mismas que hace una década y todo indica que el apetito por la tecnología y los activos de crecimiento continuará ganando espacio en Uruguay.