Dentro de los últimos casos, Slimovich también mencionó otros establecimientos que dejaron de funcionar en los últimos meses, como Hostel del Río y Posada Lo de Fatsia.
Y, según adelantó, hay otros establecimientos en jaque que estarían evaluando cerrar.
“No es un tema aislado de Colonia, sino que es un tema candente en la hotelería y en varios rubros”, sostuvo Slimovich.
En el caso del turismo, el empresario explicó que mientras antes con un 35% de ocupación estaba cubierta la línea de flotación y los gastos; hoy se necesita, al menos, un 55%.
Y los motivos detrás de esto, entienden desde el sector, son varios.
Qué hay detrás de la baja rentabilidad
Para Slimovich, el deterioro de la rentabilidad es consecuencia de una sumatoria de factores: un dólar que bajó de precio, una inflación acumulada importante y una estructura de gastos mayormente en pesos, mientras las tarifas hoteleras están dolarizadas. Esa diferencia, sostuvo, está siendo absorbida por los hoteles y se traduce en una pérdida de rentabilidad.
“Esa menor rentabilidad no solo compromete el resultado económico, sino también la capacidad de reinvertir, mantener y mejorar los establecimientos”, sostuvo el referente de la gremial empresarial.
El problema está en que trasladar esos mayores costos a las tarifas, ya que para el sector esto implicaría perder todavía más competitividad. En este sentido, señaló que actualmente la tarifa hotelera funciona casi como un commodity, ya que los viajeros tienen referencias de precios internacionales
“Si subimos las tarifas, perdemos más competitividad todavía y quedamos fuera de mercado”, analizó.
Esta presión sobre la rentabilidad se da en simultáneo con el aumento de la oferta de alojamientos irregulares a través de plataformas digitales que también les perjudica.
Slimovich aclaró que el sector no plantea que esa oferta deba desaparecer, porque entiende que cumple un rol importante dentro del turismo, pero cuestionó las condiciones en las que compite con la hotelería formal. Al no afrontar los mismos impuestos, regulaciones y habilitaciones, señaló, opera como una competencia desleal.
Otro factor que mencionó es la particularidad de Colonia como destino de todo el año. A diferencia de otros puntos del país, donde la zafralidad permite concentrar la actividad en determinados períodos, los hoteles de Colonia deben mantenerse operativos durante todo el año, aun cuando la demanda no siempre alcanza los niveles necesarios para cubrir los gastos.
En ese contexto, la Cámara Hotelera advierte sobre un riesgo que trasciende a los propios establecimientos: la pérdida de capacidad hotelera. “Hay una amenaza que es la pérdida de la capacidad hotelera, que es la columna vertebral del turismo en el mundo. Uno no va a visitar un lugar donde no hay hoteles”, sostuvo su presidente.
A esto se suma la dificultad de qué hacer con los inmuebles una vez que un hotel cierra, ya que los desafíos que implica reconvertir esos inmuebles tampoco hace sencillo venderlos o alquilarlos.
Las medidas que piden desde el sector
En este escenario de baja rentabilidad, para los empresarios hoteleros es necesario trabajar simultáneamente sobre dos aspectos para hacer frente a la situación. Estos son generar más demanda y mejorar las condiciones de competitividad de las empresas turísticas.
Dentro de esto mencionan la necesidad de avanzar en la reglamentación efectiva de la Ley de Vivienda Turística, de modo que quienes comercializan un alojamiento lo hagan bajo condiciones regulatorias, tributarias y de seguridad comparables.
A esto se suma analizar una reducción significativa de la contribución inmobiliaria para los establecimientos turísticos formales y promover la extensión durante todo el año del régimen de IVA tasa cero para turistas nacionales y extranjeros.
Otra de las medidas que plantean desde el sector es desarrollar una agenda de eventos y actividades orientada especialmente a los períodos de menor ocupación; así como fortalecer las acciones de promoción orientadas a incrementar la cantidad de visitantes, la estadía promedio y el nivel de ocupación del destino.
Las claves para alcanzar el equilibrio
A pesar del contexto general, no todos los establecimientos enfrentan la misma realidad. Y alguna de las claves, tanto para empresarios del sector como para la cámara, parecen estar en la segmentación, la desestacionalización y la captación de nuevos mercados.
Uno de los casos es el de Carmelo Resort, un exclusivo complejo hotelero ubicado en el departamento, que según su gerenta general Mariana Planes, en este año registró aumentos en los ingresos y en las ventas, tanto en alojamiento como en los distintos servicios que ofrece el hotel.
Detrás de esto, una de las estrategias que el hotel viene trabajando tiene que ver con la desestacionalización, una cuestión que la ejecutiva identifica como fundamental para la rentabilidad. De esta manera durante los fines de semana el establecimiento recibe principalmente parejas, familias y personas que llegan por celebraciones, cumpleaños o casamientos, provenientes de sus principales mercados: Argentina, Uruguay y Brasil. Entre semana, en tanto, apuesta a grupos corporativos e incentivos para turistas de Argentina y Uruguay para sostener la actividad durante todo el año.
Además, meses como mayo, junio y agosto, que históricamente eran de temporada baja para el establecimiento, tuvieron este año fines de semana con una ocupación superior al 90%.
“Eso es lo que nos permite tener un hotel más rentable durante todo el año”, sostuvo Planes.
Otra de las claves tiene que ver con que el perfil de cliente de Carmelo Resort es de clase media alta o alta , una segmentación que también marca una diferencia respecto a otros destinos del departamento.
“Son huéspedes que además de consumir servicios en el hotel visitan bodegas, realizan actividades náuticas, consumen muchos servicios. Entonces en ese sentido aportan a todo el departamento”, sostuvo.
En su opinión, Colonia puede ver más afectada su rentabilidad por una menor llegada del consumidor argentino de clase media, dado que ese es un público al que el destino ha apuntado históricamente en mayor medida.
A su vez, otra de las estrategias, contó la ejecutiva, es la captación de nuevos mercados.
“Hace años que empezamos a abrir nuevos mercados, porque uno no se puede quedar con un solo mercado, hay que tratar de abrir más el juego. Hay cambios de gobierno, situaciones políticas, guerras, que a veces son cíclicas, pero que hay que pasarlas”, explicó Planes.
Entre los mercados que más aumentaron en demanda, detalló, se encuentra Brasil, seguido por Uruguay, que mantiene un crecimiento sostenido año tras año.