Con el argentino, el fútbol de Nacional prometía un nuevo rumbo, y en la presentación del 27 de diciembre en el Gran Parque Central, Alonso habló de dos aspectos claves: 1) Apostar a las juveniles; 2) “Plantear un modelo de juego y aggiornarse a ese modelo con mucha participación de nuestro principal activo que son nuestras categorías juveniles”, dijo el mannager del club.
Poco más de dos meses después, y tras respaldarlo públicamente la semana previa, el 17 de marzo Decurnex sepultó el proyecto. Estaba primero en su grupo de la Copa, pero había ganado tres puntos en 15 en el Apertura. Cinco partidos en el fútbol local habían colmado la paciencia del presidente.
Afuera Domínguez. Primer fracaso de Decurnex.
Como salida de emergencia y sin recurrir a los nombres que en diciembre habían estado en la mesa para seguir un hilo conductor para el proyecto deportivo, cambiaron el rumbo y fueron por Álvaro Gutiérrez.
El exfutbolista resolvió los problemas. Le dio espacio a los juveniles, gestionó el plantel principal con sabiduría, con un estilo de juego efectivo: fue el más goleador, el segundo menos goleado (cargó con el lastre de Domínguez), terminó invicto en clásicos (ganó tres y empató dos), fue el que más puntos ganó en el año incluso brindando cinco fechas de hándicap, descontó diferencias que parecían inalcanzables en la Anual y en diciembre fue campeón del Uruguayo.
Diego Battiste
Había reunido todas las condiciones que exigía el plan que quería Nacional para su entrenador del plantel principal. Sin embargo, le abrieron la puerta para que se fuera. No lo cuidaron.
Este año Guti explicó a Referí: “No estaba capacitado para estar rápidamente otra vez con una responsabilidad tan grande como es dirigir a Nacional”. Tampoco la directiva lo quería.
Segundo fracaso: Munúa
Diciembre 2019. Decurnex piensa en Munúa. Alonso, que le sigue hablando al oído al presidente y asesora en aspectos deportivos, lo acompaña. El presidente llama al exentrenador albo a España (dirigía a Cartagena en Tercera división) y le promete un proyecto a dos años. Munúa se convence porque el presidente le da confianza. Deja todo en Europa. Sabe que será la ocasión de plasmar en la cancha lo que tenía en su cabeza. Así arranca, y así avanza.
“Con la cantera que tiene Nacional y con fichajes puntuales, se presenta un proyecto muy ilusionante. Tenemos un proyecto que ilusiona. En ese trabajo, potenciar a jóvenes es una responsabilidad muy linda y eso fue lo que más me llamó la atención. Y después de todo este tiempo transcurrido solo puedo decir que el club está muy comprometido y vi un proyecto muy serio a nivel institucional”, dijo Munúa a Referí en julio.
Tres meses después se acabó el proyecto, el compromiso y la apuesta. Afuera Munúa.
Diego Battiste
“Nacional siempre tiene que salir campeón. Es una obligación en el ámbito local. Haber ganado el Uruguayo 2019 nos da la tranquilidad para poder encarar y profundizar un proyecto con el que todos estamos convencidos, incluido él (Munúa), que es la solución deportiva y económica para Nacional. Pero la obligación está. El objetivo es ganar el Uruguayo”, dijo Decurnex en enero. Luego de 17 partidos (Supercopa, 15 de Apertura y la final de ese torneo, en un año de no menos de 37 juegos por el Uruguayo), el presidente le bajó el pulgar.
¿Proyecto? Munúa estaba primero en la Tabla Anual, primero en el grupo de la Libertadores, hizo debutar a tres juveniles (Orihuela, Cartagena, Trasante y Trezza), pero perdió la final ante Rentistas y truncaron su contrato.
¿Cuál fue el pecado de Munúa?
Jugó los tres últimos partidos (Boston River, Deportivo Maldonado y Rentistas) sin su figura y quien ordenó el funcionamiento defensivo, Agustín Oliveros, citado a la selección. Gonzalo Bergessio se apagó en las etapas decisivas: de aquella racha pospandemia, con la que llegó a 12 goles, acabó en cero. Por primera vez en su carrera, Chory Castro, otro de los puntos altos del equipo, fue expulsado (contra Boston River), y se perdió el último encuentro. Peor no podía ligar en el cierre del primer torneo del año.
“Objetivamente no había razones para cesarlo”, explicaron desde el club a Referí. Había promovido juveniles (9 de los 15 que jugaron el miércoles son de la cantera). Estaba primero en la Anual y en carrera por el título del Uruguayo.
Sin embargo, hubo dos pecados que lo condenaron, según el análisis que realizaron en la interna del club el jueves a la hora de tomar la decisión: la inseguridad que mostró el entrenador en los momentos claves de la final con Rentistas (demoró los cambios, no hizo salir a Suárez para evitar la expulsión y no tuvo resulsivos en sus variantes) y la falta de carácter del equipo. No tuvo carácter adentro y no lo contagió el técnico desde afuera, explicaron.
¿Es posible que un equipo con tantos jóvenes tenga carácter? Para los dirigentes fue una de las razones para su condena.
Además de los dos pecados, hubo una razón externa: los cuestionamientos de los hinchas y socios en redes sociales al DT; y una de funcionamiento: Nacional necesita recaudar y las derrotas y frustraciones de los hinchas frenan venta de palcos y nuevos socios.
Munúa no podía perder la final. Así se lo hicieron saber. Sino, su suerte estaba echada, a pesar de las promesas de diciembre.
Finalmente, este jueves Decurnex decidió como todos los dirigentes uruguayos: con el resultado de cada fin semana.
En los gritos de los dirigentes en la final, en la crónica del partido con Rentistas, quedó expresado el sentir de la directiva.
“¡Por favor Gustavo! ¿Vas a morir con los ojos abiertos?”, le gritó el directivo Pablo Durán durante el partido, y luego expresó: “No transmite nada, no empuja como en el partido anterior”.
“Meté un cambio, por favor”, le suplicó Antonio Palma.
Y, Decurnex lo sentenció en plena final: “No entendió nada, no entendió nada”.
Así se acabó la paciencia del presidente, quien otra vez fracasó en su proyecto deportivo que había planeado hasta el final de su mandato en diciembre 2021.
Este viernes, asumió interinamente Jorge Giordano (secretario deportivo) con dos históricos: Juan Carlos Blanco y el preparador físico Esteban Gesto.
De Carreño a Almada
La directiva se tomará el Torneo Intermedio (finaliza el 22 de noviembre) para elegir al nuevo DT, explicaron a Referí.
Buscan nombres con experiencia. La primera opción era Daniel Carreño, que el lunes comenzó a trabajar en Wanderers. La segunda, sorpresivamente, fue Álvaro Gutiérrez, a quien no convencieron en 2019 después de ser campeón. Con Guti, también entraron: Martín Lasarte, Eduardo Acevedo y Alejandro Cappuccio (el entrenador de Rentistas). Están en la lista uruguayos que actúan en el exterior: Pablo Repetto y Guillermo Almada. O argentinos con los que ya hablaron. De la última ronda que hicieron no tienen a Russo (en Boca) ni a Gustavo Alfaro (selección de Ecuador).
Tras su segundo fracaso en la apuesta deportiva (aunque luego pueda emparcharlo como en 2019 con Guti), de lo que no tiene dudas Decurnex es que podrá ser un gran administrador, equilibrar los números, mejorar la gestión, ordenar la institución y ponerla en un lugar diferente en Uruguay, pero, después de dos intentos en 20 meses de gestión, futbolísticamente sigue en la senda de todos los dirigentes, matando proyectos por los resultados del fin de semana y no al final de un ciclo.