El presidente de infraestructura de Peñarol, Diego Fernández, reveló que el club deberá pagar unos US$ 20 mil para reparar los daños que barras aurinegros provocaron en el Campeón del Siglo al final del clásico ante Nacional, contó cómo fue su declaración ante la Comisión Disciplinaria de la AUF y cuestionó las acusaciones del consejero Evaristo González sobre la pared derribada en el estadio.
El pasado lunes, en audiencia ante la Comisión, declararon como testigos de Peñarol el presidente Ignacio Ruglio, el encargado de Seguridad Carlos Correa, y el presidente de infraestructura, Diego Fernández. El encargado de la defensa aurinegra fue el delegado Augusto Formento.
El Campeón del Siglo tiene como intendente a Gustavo Amor, quien no estuvo entre los testigos de Peñarol.
"Amor es quien conoce o debería conocer, de punta a punta el estadio, más que cualquiera en el club y por supuesto fue citado por el abogado para declarar en la audiencia en la AUF. La respuesta de él fue que no se iba a presentar ya que no tenía nada para aportar desde su lugar, por tal razón y por el cargo que tengo en la institución concurrí yo a declarar", contó Fernández a Referí.
"Mi sensación al llegar es que ya estábamos cocinados porque los miembros de la Comisión no fueron incisivos sino que me hicieron preguntas básicas sobre cuántos años llevaba en el cargo y para qué se usaba la pieza cuya existencia fue denunciada en el clásico. Fue algo muy light, como si tuvieran que cumplir un actividad meramente protocolar", expresó.
Fue el jefe del operativo del clásico y Jefe de Policía de Montevideo, Alfredo Clavijo, quien declaró tras el clásico que además de la "hostilidad" que sufrió la Policía por parte de los hinchas de Peñarol, se encontró una pieza con una pared falsa en la cual barras guardaron banderas, pirotecnia y otros elementos prohibidos.
Fernández reiteró la explicación que dio ante la Comisión: "Es una pieza más del estadio que se usa como depósito y desde que se construyó está de la misma manera porque nunca se hicieron obras. Lo que hicieron sobre una pared fue romper unos bloques y generar una puerta falsa para esconder banderas. Desde el inicio se dejó en claro que eso que hicieron data de mucho tiempo, pero nadie puede precisar cuándo se hizo".
"El jueves previo al clásico y el mismo domingo, la Policía tuvo a disposición el estadio. Hicieron inspecciones. Metieron los perros, pero no detectaron que haya escondida pirotecnia. Clavijo entró y no vio nada. El estadio estuvo custodiado desde el jueves por la Policía. Lo que sacaron de la pieza, que se ve en videos, fueron banderas con cañas de plástico empaquetadas", expresó.
Según la defensa de Formento y de Peñarol, ante la denuncia de los veedores de seguridad por la presencia de banderas que no están autorizadas a entrarse a los estadios de acuerdo a los protocolos de seguridad vigentes, Peñarol logró una autorización verbal de parte de la Policía para que no fueran retiradas de las tribunas, lo cual consta en el fallo.
La existencia de la pieza no tuvo un peso específico en el fallo como sí lo tuvo el ingreso de un ataúd con los colores de Nacional y el nombre de un barra asesinado en 2022, lo cual fue considerado "denigrante" por la Comisión, la sumatoria de otros elementos menores, en comparación a eso, como los cánticos agraviantes, el lanzamiento de proyectiles durante el partido, el uso de pirotecnia y, fundamentalmente, todo el enfrentamiento posterior al partido entre barras y policías.
La defensa de Peñarol se basó en caracterizar a los hechos ocurridos en las tribunas durante el partido como individuales y en que la reyerta del final se dio fuera del estadio y fuera del ámbito de la jurisdicción de la Comisión. También se afirmó de que el clásico se desarrolló con normalidad y se pudo completar sin inconvenientes.
Esta, en cambio, entendió que los hechos fueron colectivos y que la agresión de los hinchas de Peñarol comenzó dentro del estadio desde las tribunas y generando daños en las instalaciones de la tribuna Cataldi para usar como proyectiles contra la Policía.
La denuncia de Evaristo González sobre la pared derribada en el Campeón del Siglo
El miércoles posterior al clásico, el consejero Evaristo González criticó a Ruglio diciendo que el lunes había mandado tirar la pared donde los hinchas construyeron la pieza falsa en el Campeón del Siglo y que por error se había tirado abajo una pared original de la construcción del estadio.
También dijo que los daños generados por los hinchas superaban los US$ 50 mil y denunció que Ruglio le da entradas de favor a los barras.
Según Fernández, lo dichos de Evaristo fueron "políticos" y también "faltos a la verdad".
"La orden que me dio Ruglio fue la de arreglar todos los daños generados. Contraté a una empresa tercerizada y hablé con el dueño de la misma para la ejecución de las obras. Mandé tirar abajo la pared falsa, reparar los baños, los tejidos dañados, las instalaciones de bomberos porque rompieron mangueras y todas las tapas de hormigón. Por error, el operario que trabajó, tiró abajo una pared de un baño para personas con discapacidad física. Pero Evaristo politizó eso, lo cual no me gustó porque dejó entrever que había algo más atrás de un simple trabajo, exponiéndome a mí y al presidente a sospechas que no tenían ningún fundamento", afirmó.
Según Fernández los daños en el Campeón del Siglo ascienden a US$ 20 mil.
"Se rompieron muchas piletas y waters, todas las tapas de hormigón que serían como 15 y una parte de la tribuna. Fue ahí de donde sacaron proyectiles para tirarle a la Policía. Arrancaron puertas y las usaron como escudos, de las que pude recuperar alguna. Los portones que tiraron son vallas que no sufrieron daños", manifestó.
"Las declaraciones de Evaristo se sumaron al expediente y más allá de que el fallo dice que no las tomó en consideración, estoy convencido de que fueron negativas para Peñarol", agregó Fernández.
En la semana posterior al clásico, el canal de YouTube La Locura de Bielsa, utilizó el mapa con los planos del Campeón del Siglo para explicar dónde estaba la pieza utilizada por los hinchas para guardar banderas y dónde estaba la que se derrumbó por error.
"Lo vi y me sorprendió de que tuviera los planos del estadio. En octubre de 2025 se los pedí al vicepresidente (Eduardo Zaidensztat) y la empresa nunca los entregó. Es muy raro cómo llegó a Europa y Peñarol no cuenta con esa información", dijo Fernández.
"En Peñarol, puertas adentro, se está haciendo una profunda autocrítica por todo lo ocurrido. Que tus propios hinchas te generen todos esos destrozos en tu propio estadio creo que es algo muy grave y que no puede pasar", manifestó el presidente de infraestructura del club.
El consejo directivo de Peñarol votó el martes 1° de noviembre contratar un investigador externo para analizar en profundidad todo lo ocurrido. Según manifestó Ruglio, la investigación apuntará contra el Ministerio del Interior y la Guardia Republicana. Según se contó a Referí desde la interna del club, se votó investigar también a los dirigentes apuntando justamente a Ruglio.
El investigador aún no fue designado, pero ya se aportaron algunos candidatos. Correa, el encargado de seguridad, quedó en elevar un paquete de medidas para mitigar el daño que la barra de Peñarol le generó al club.