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23 de junio de 2026 19:06 hs

A escasas horas de cerrar la fase de grupos del Mundial 2026 ante Escocia, la selección de Brasil se convirtió en el foco de una polémica que excede lo estrictamente deportivo. La FIFA aprobó una modificación de último momento en la indumentaria de los guardametas del Scratch: finalmente dejarán de lado el uniforme rojo originalmente previsto por el organismo y saltarán a la cancha vestidos de verde.

Un cambio que en cualquier otra federación habría pasado desapercibido, pero que en el gigante sudamericano desató un fuerte debate de tintes políticos y culturales.

La decisión no respondió a una cuestión de contraste visual, sino a una orden directa del presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Samir Xaud. El mandatamás norteño solicitó formalmente el cambio argumentando razones estrictamente patrióticas y de identidad nacional, señalando que el color rojo no forma parte de la bandera de su país. De este modo, los arqueros dirigidos por Carlo Ancelotti lucirán el color verde, priorizando la paleta tradicional de la nación.

El fantasma de la polarización política

A pesar de que Xaud remarcó ante las cadenas de televisión que se trata de un asunto meramente cultural y pidió no politizar el fútbol, es imposible ignorar el trasfondo social de la indumentaria.

En Brasil, los colores de la indumentaria deportiva han estado fuertemente ligados a la grieta política de los últimos años. Mientras que la clásica casaca auriverde fue adoptada activamente por sectores conservadores afines al expresidente Jair Bolsonaro, el color rojo es el símbolo histórico de la izquierda que representa al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.

De hecho, la polémica con el rojo no es nueva para la actual gestión de la CBF, que ya en el pasado había frenado la producción de equipaciones alternativas en esa tonalidad junto a su patrocinador.

Pero la gran polémica es que hace prácticamente un mes que la FIFA había determinado con qué camiseta jugarían ambas selecciones este encuentro, y cómo se vestirían los arqueros.

Sin embargo, con la aprobación de la FIFA, que no puso objeciones debido a que el verde no interfiere con el uniforme de Escocia, el plantel de Carlo Ancelotti busca aislarse del ruido externo. Brasil saldrá a sellar su pasaje a la próxima ronda enfocado en el juego, aunque las repercusiones sobre qué colores deben defender los guardianes del arco sigan encendiendo las redes sociales.

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