Esta nueva escuela, con muchos menos alumnos, está haciendo que siga el crecimiento de grupos en que conviven estudiantes de distintas edades (como es típico en las escuelas rurales). El promedio de estudiantes por clase se achica y, aunque se intenta trabajar en duplas, apoyos, más maestras que cumplan otras funciones, también se reducen las chances de los docentes recibidos de conseguir trabajo.
Un ejemplo: esta última semana se ofrecieron 70 cargos para completar que todos los alumnos de educación inicial tengan su maestro asignado. Se postularon unos 400 docentes. Todos estos profesionales están titulados y activos. Hasta hace unos pocos años todavía había que llamar a la lista de jubilados que se querían reincorporar o a quienes estaban a punto de recibirse. Ahora pareciera que “sobran”.
En el comienzo del año lectivo pasado, por una mezcla de responsabilidades entre el área de Inspección Técnica y la tecnológica que llevó a que se pusiera el tope en 35 alumnos en las inscripciones digitales, hubo unos 900 grupos con más de 30 estudiantes.
La mayoría se concentran en las escuelas de tiempo ampliado, y en Canelones, que es donde hay más demanda.
La actual administración logró reducir la cifra a unos 300 grupos con más de 30 estudiantes. Y son estos los que tienen la prioridad para que haya dupla de maestros. Esa innovación (que no es tan nueva) es parte de esta nueva escuela con menos niños.
Lo mismo corre para la lógica de rotar maestras según su experticia, salir de las cuatro paredes en busca de más proyectos, y poner el foco en la particularidad de cada niño.
2. La universalización de tres años
Hubo un momento en que la educación inicial era la guardería. Luego fue la que preparaba para la escuela. Desde hace unas dos décadas hay evidencia científica sobre la relevancia de la escolarización a edades tempranas y que la enseñanza a esa edad vale por sí misma. Tanto que eso hace la diferencia en las trayectorias futuras de los estudiantes.
El gobierno se propuso universalizar la matriculación de tres años. Y el senador colorado Robert Silva, quien coincide con el concepto, envió un proyecto para que incluso se vuelva obligatoria esa inscripción (hoy la obligatoriedad rige desde los cuatro años).
En este sentido, y pese a que nacen menos niños, el año lectivo comienza con más grupos que antes en nivel 3: 968. En ellos hay inscriptos 10.518 alumnos. Son datos preliminares a los que accedió El Observador en base al sistema informático que usa Primaria.
En la universalización no cuenta solo la ANEP, sino también quienes asisten a una propuesta educativa como CAIF. Pero como se les pidió a escuelas que abran nivel 3 y algunas no tuvieron inscriptos, los técnicos de Primaria se han reunido con los CAIF de esas zonas para ofrecerles la escuela.
La decisión no es sencilla. El organismo rector de la educación es la ANEP (de hecho muchos sostienen que los CAIF deberían pasar a su órbita y salirse de INAU). Pero a la vez algunos CAIF logran congeniar psicólogos, psicopedagogos, talleristas y trabajadores sociales en niveles que no logran todos los jardines o escuelas. La psiquiatra Gabriela Garrido le llamó “el nuevo puente roto en la educación”. Y más allá de instituciones, están las familias: a los padres muchas veces les sirve que sus hijos (hermanos entre ellos) vayan al mismo centro educativo.
ANEP apuesta a que el 2026 cierre con el 92% de alumnos de tres años inscriptos en la educación. Eso les daría resto del quinquenio para atender al núcleo más duro y difícil de convencer, de manera tal que en 2029 se llegue al 98% (que ya se considera universalización).
3. Más tiempo
El año lectivo comienza con al menos 17 escuelas que amplían su horario (y que se detallan en la tabla que sigue).
Esta ampliación de la oferta, más el incremento de la matrícula en otras escuelas que ya eran de tiempo extendido o completo, hace que la vuelta a clases sea con un 20% más de alumnos inscriptos en este tipo de instituciones.
El incremento es significativo, pero la meta quinquenal puede que sea modesta si se considera que mucho de la “nueva escuela” va en el sentido de ampliar el tiempo: “Que del total de escuelas públicas, el 50% vaya a propuestas de extensión del tiempo pedagógico”.
Las restricciones presupuestales pueden explicar parte de la austeridad de la meta. Y eso incluye la necesidad de distribuir a más docentes, talleristas u otras profesiones, muchas de los cuales ahora están sin grupos.
Las asambleas técnico docente de junio de 2025 fueron críticas a parte de la ampliación del tiempo. Porque “es una iniciativa impulsada por organismos internacionales”; porque “el concepto central tras la extensión (es) garantizar más tiempo de trabajo a los adultos para ser más productivos". Y, por decantación, “la escuela cambia de eje: deja la educación de niños/as para resolver problemas del sistema capitalista”.
Más allá de lo ideológico, las ATD cuestionan otros tres aspectos más organizativos y de derechos: ¿cómo hacer que más tiempo sea tiempo de calidad? ¿Cómo no sobrecargar más a los docentes que ya vienen de por sí cansados? ¿Cómo garantizar el derecho del niño al tiempo libre y el ocio?
4. Mejorar la asistencia
Casi dos tercios de los escolares tienen “ausentismo crónico”. Faltan más del 10% de los días lectivos, aunque muchas de esas inasistencias se vayan contabilizando por goteo: estirar las vacaciones, dormir un día hasta más tarde, una pelea, un hermanito enfermo, la lluvia que no invita a salir…
Ya lo habían dicho las autoridades de las últimas cinco administraciones: es el talón de Aquiles de Primaria. Porque no solo faltan unos pocos niños con menos recursos (si bien son los que más se ausentan por problemas de inequidad), sino que es generalizado.
Tan generalizado que incluso en colegios privados muchos padres reconocen que a veces no les parece tan importante que su hijo falte un día a clase. Y a las tres semanas otro día. Y otro.
Los datos todavía no están cerrados, pero, en base los informes preliminares que fueron comentados a El Observador, “se registró una mejora de primero a sexto de escuela” muy cercana a la meta de llegar a que el 76% de los escolares asista a al menos el 80% de días de clase. Pero esa “leve” mejora no conforma a las autoridades de Primaria (a las políticas y a las técnicas).
Reconocen que el año pasado todas las escuelas (y enfatizan “todas”) han puesto el tema sobre la mesa. Pero que las razones detrás del ausentismo (que en buena medida responden a las prioridades de los padres, cambios de comportamiento, qué lugar ocupa la escuela) son difíciles de mover.
5. La confianza y la pacificación
El Observador había titulado una nota a mitad del año pasado: “El quiebre de la confianza escolar: acusaciones cruzadas, directoras citadas a la comisaría y hasta juntada de firmas para expulsar a un niño con autismo”.
En ella, el inspector de Primaria Mario Ibarra, uno de los hombres con más experiencia técnica, relataba: "Cada vez es más común que se recurran a actores periféricos para solucionar los asuntos que antes se resolvían de manera más pedagógica y casera”.
La posición de prestigio que supo alguna vez tener la escuela, en la que ausentarse era casi una señal de vergüenza, se fue diluyendo. Hay fricciones, grupos de padres que se pelan entre ellos por “cosas de niños”, docentes que hasta pensaron en denunciar escolares, cartas que se saltean todas las jerarquías y van directo a las máximas autoridades.
A raíz de los resultados de las distintas pruebas Aristas, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa viene insistiendo en conceptos del estilo: “Un clima barrial de apoyo y cooperación y una mayor percepción de seguridad de los estudiantes en el centro educativo inciden positivamente en los desempeño”.
Pero lo que viene sucediendo, dicen las pruebas, es que en muchos casos aumenta la inseguridad, cae el sentido de pertenencia al centro educativo, existe una baja en la empatía respecto a los otros estudiantes y menor capacidad para autorregularse en cómo se actúa ante las diferencias.
¿Qué lleva a una madre a entrar a prepo en una escuela, acompañada de adolescentes, y golpearle a todo aquello que se le cruce? Fue una pregunta clave para entender cómo el respeto se fue perdiendo. Y esa reflexión va más allá de que a la maestra se la respeta, sino también que el cuerpo docente tiene que respetar al padre, a sus tiempos, a entender qué está detrás.
La exinspectora de Escuelas Disfrutables, la psicóloga Ana Sosa, lo había mencionado en El Observador casi dos meses antes de la agresión a la escuela de Jardines del Hipódromo, de los paros y sabiendo que sus dicho podían causar algún disgusto entre los docentes: “En la mayoría de agresiones de padres a maestros, el problema empezó bastante antes y dentro de la propia escuela”.
"¿Alguna vez se pusieron a pensar por qué hay escuelas en contextos muy violentos que son vandalizadas a diario y otras, en contextos similares, a los que no les rompen ni una ventana?". Y se autorresponde: “La escuela coeduca con los padres, con el barrio y si logra establecer la debida confianza, minimiza los riesgos”.
La cuenta regresiva para estas metas ya empezó a correr.