“¡Estás a tiempo Guillote! ¡Estás a tiempo!”, gritó desde la barra un asesor del Partido Nacional justo antes que arrancara, posiblemente, la sesión más importante del periodo en la Junta Departamental. “¿Vos decís?”, le respondió desde abajo y con una sonrisa el edil frenteamplista Mayo González, mientras le cebaba un mate a unos de los protagonistas de la jornada, Guillermo Kruse.
Minutos después, cuando Kruse levantó la mano por primera vez, el tono contra este edil -independiente, pero que en las elecciones integró la lista 1 de Martín Lema- cambió.
“Pah Guille, se nos cayó un ídolo. ¿Qué pasó ahí Guille?”, lamentó el edil Diego Rodríguez, mirando al hombre que estaba separado por dos bancas. Como Kruse no le devolvía la mirada, Rodríguez comenzó a mirar al blanco Rafael Seijas y completó: “Viste que en política los puñales están a la orden del día”.
¿Cuál fue el “puñal” de Kruse? Votó, este jueves en la tarde y noche, los cuatro préstamos extrapresupuestales que la Intendencia de Montevideo le solicitó a la Junta Departamental para atender las denominadas “Prioridades ciudadanas”: reparación de calles (US$ 40 millones), de veredas (US$ 40 millones), implementación del plan de limpieza (US$ 50 millones) y ampliación de la red de saneamiento (US$ 130 millones). El único que no se puso a consideración fue el de revitalización de Ciudad Vieja, porque no contaba con ningún voto opositor.
Un jerarca de la Intendencia de Montevideo resumió la importancia de estos US$ 250 millones con una metáfora futbolera: “Esto es la Copa Libertadores”.
Kruse no fue el único opositor que acompañó a los 17 frenteamplistas. También el colorado Federico Paganini y los blancos de la lista 22 Nicolás Hernández y Joaquín Campos apoyaron todos los proyectos, tal como se sospechaba que podía pasar desde el comienzo de la discusión, en abril.
Tiempos y risas
La primera batalla de la jornada fue por el tiempo y la ganó el Frente Amplio. Como la propuesta final sobre los cuatro préstamos llegó a los Whatsapp de los coordinadores de bancada este miércoles a las 20:30, el Partido Nacional pidió que se postergara una semana la votación, para “estudiar los cambios”. El FA se negó y le permitió una hora de cuarto intermedio. Los cuatro votos de la coalición que fueron contracorriente estuvieron guardados en dos oficinas y no hubo opción de hacerlos cambiar de parecer.
A las 17:30, finalmente, arrancó la sesión y los dardos comenzaron a volar. Abrió el debate el blanco Gonzalo Gómez. Citando una nota de El Observador, cuestionó que la comuna pidió US$ 250 millones cuando “tiene créditos a pagar hasta 2046 por US$ 321 millones”.
“Nos están sentando con US$ 600 millones que tienen que pagar los montevideanos”, lanzó. El exabrupto requirió la primera de muchas intervenciones para pedir respeto del presidente de la Junta, Gonzalo Sánchez, pero al menos fue el único momento en que los liceales que estaban de paseo curricular en las barras se rieron.
El Frente Amplio prefirió no fundamentar su posición previamente para votar cuanto antes el crédito más importante de la jornada: el de limpieza. “La madre de todas las batallas”, en términos de un edil oficialista.
La limpieza es la principal queja para los montevideanos y la aprobación del préstamo permitirá completar el plan que encabeza el director de Desarrollo Ambiental, Leonardo Herou, con la novedad de los contenedores intradomiciliarios e intraprediales.
Si bien en principio eran por US$ 60 millones, se quitó la compra de los 74 camiones a pedido del colorado Paganini, lo que redujo el montó en US$ 10 millones. Se aprobó con los 21 votos necesarios.
Luego, el de saneamiento fue el único que salió por unanimidad. Aunque volvió a haber quejas por los cambios de último momento -era de US$ 102 millones y pasó a US$ 130 millones este miércoles-, los blancos decidieron apoyar.
A pedido de la lista 22, la IM accedió a sumar unos US$ 22 millones para comenzar los trabajos en la zona de la calle La Paz, donde frecuentemente se inunda. A pedido de Kruse, se agregaron US$ 2 millones para rehabilitar el muro de la Rambla Sur."
Calles y veredas
Para la discusión del plan de veredas llegó uno de los momentos de mayor tensión en la sala. Rodríguez, que habitualmente es el más explosivo de los ediles opositores, apuntó al Frente Amplio y la IM: "No tienen vergüenza de endeudar nuevamente a Montevideo. Pagan siempre los contribuyentes y les meten la mano en el bolsillo. ¿Saben cómo se llama a quien te mete la mano en el bolsillo y no te da absolutamente nada? ¡Chorro! Son unos ladrones. Sé que les duele, pero son unos chorros". Una vez más Sánchez debió reclamar respeto, para poder pasar a votar.
En este préstamo también se tuvo en cuenta pedidos opositores, como el planteo de Kruse de sacar el plan rotatorio de US$ 5 millones, donde la IM pretendía arreglar veredas y en un breve plazo recuperar el dinero —que debía ser abonado por los vecinos— para hacer nuevas veredas.
Además, se incluyó -a pedido de Paganini- algo que no está vinculado a las veredas: US$ 1.5 millones para la iluminación de la franja costera. "¿Qué tiene que ver el alumbrado en la franja costera con las veredas? No tiene nada que ver. No es serio", criticó Gómez.
Para el cierre quedó el plan de reparación de calles. Ya pasaban las cuatro horas de sesión, las camisas estaban más arrugadas, los pelos más despeinados y el líder de la lista 22, Santiago Caramés, ya había salido una decena de veces a fumar para aliviar tensiones. Pero el cansancio no hizo mella en los ediles, que decidieron ponerse a discutir sobre asuntos curiosos, como de quién fue el mérito de construir la rambla sur hace 100 años. Tras un cruce entre Rodríguez y Paganini, el presidente de la Junta cumplió con su reiterada amenaza y mandó a desalojar las ruidosas barras.
Finalmente, sobre las 22:10 este préstamo también se aprobó con 21 votos. "Seguro que en 18 de Julio y Ejido están festejando con whisky y coquita. En el resto de los barrios no", dijo Rodríguez. Una vez más, el coordinador de la bancada frenteamplista, Gonzalo Zuvela, hizo gestos a sus correligionarios para disfrutar el triunfo en calma.