La semana pasada, encontraron muerta a una mujer uruguaya de 41 años en un edificio abandonado en Asunción, Paraguay. La Policía local imputó a un hombre de 24 años, quien inicialmente fue la persona que reportó el hallazgo del cadáver.
La víctima, identificada como Karina Arismendi, de 41 años, fue encontrada degollada, con aparentes signos de defensa. Su última aparición pública fue el jueves, cuando ingresó al lugar donde posteriormente se encontraría el cadáver, informó ABC.
El acusado, un hombre indígena del grupo Mby´a Guaraní, en principio había sido presentado por la Policía como un probable testigo, ya que fue quien dio aviso del hallazgo del cadáver.
Sin embargo, y tras el avanzar de la investigación, los oficiales notaron inconsistencias en el relato del joven y alertaron la situación de la fiscal del caso, Daysi Sánchez.
Tras esto y con el avanzar del caso, la fiscal revisó las imágenes de seguridad instaladas en la zona y comprobó las inconsistencias en las declaraciones del hoy imputado, quien sostuvo que la uruguaya pudo ser asesinada por una de sus exparejas.
Según el consignado medio, las imágenes analizadas dieron cuenta de que el indígena fue el único que entró al edificio donde la mujer fue asesinada el jueves 21 de agosto.
Con esta nueva evidencia, las autoridades comenzaron a enfocar su atención en el hombre, quien ahora enfrenta cargos por homicidio doloso. Además de ser acusado de quitarle la vida a Arismendi, la Fiscalía sostiene que después de asesinarla, el imputado le robó sus pertenencias.