La ratificación del acuerdo Mercosur- Unión Europea nunca fue un gol fácil de gritar: tuvo hasta la última hora la oposición decidida de países como Francia y Polonia, logró llenar de tractores algunas de las principales ciudades del continente y hasta motivó una votación en el Parlamento Europeo para interponer un recurso ante el Tribunal de Justicia del bloque, lo que obligó a una aplicación provisional a partir del 1° de mayo.
El acuerdo ya está en marcha con algunas beneficios arancelarios inmediatos, aunque los socios del Mercosur aún no se han puesto de acuerdo para repartirse las cuotas asignadas por productos.
Sin embargo, los representantes de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay se alinearon en el seno del bloque para expresar su “gran preocupación” ante dos medidas de corte proteccionista por parte de la Unión Europea en paralelo a la implementación del acuerdo comercial.
Los embajadores de los cuatro países, que se reunieron el pasado 20 de mayo en Asunción en el marco del Grupo Mercado Común, señalaron su preocupación por la evolución normativa del concepto “Cambio Indirecto del Uso del Suelo” introducido en las últimas semanas por la Unión Europea, según consta en el acta a la que accedió El Observador.
El bloque apuntó contra “las implicancias económicas, comerciales y sistémicas que podría generar en la reclasificación de la soja como producto de elevado riesgo” del Cambio Indirecto del Uso de Suelo, una situación que puede afectar directamente las exportaciones de Argentina hacia el continente.
El Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales de ese país ha planteado en esta línea que la propuesta regulatoria de los europeos “tiene profundas inconsistencias que, de no ser debidamente atendidas antes de su entrada en vigor, afectarán seriamente la producción y comercialización de soja y sus subproductos a nivel mundial”. La organización ha remarcado incluso que el flamante acuerdo comercial debe “servir de marco para evitar el uso de barreras paraarancelarias que desvirtúen el objetivo central del mismo”.
La propia vicecanciller uruguaya Valeria Csukasi había declarado al semanario Búsqueda que la medida “no tiene razón alguna” o “base científica”, y definió a la Unión Europea como “un socio proteccionista”. “Acompañamos a Argentina en su reclamo (...). Que coincida con la puesta en marcha del acuerdo lo podés tomar como puramente coincidencia o como una señal. A mí me parece que estas cosas juntas, ahora (...) son señales de alarma (...)”, alertó la jerarca hace dos semanas.
Foto de familia Mercosur y Unión Europea
Por otro lado, los países del Mercosur manifestaron “su gran preocupación ante la intención de la Unión Europea de abordar la situación de su industria siderúrgica nacional mediante la adopción de una medida que, a partir del 1 de julio de 2026, prevé el acceso a través de contingentes arancelarios y establece aranceles fuera de contingente de hasta el 50%”.
Los socios del bloque sostuvieron que estos aranceles “no solo tendrían un efecto adverso en los flujos comerciales entre el Mercosur y la Unión Europea, sino que también podrían constituir un incumplimiento directo de los compromisos” europeos en virtud del acuerdo comercial “tan solo dos meses después” de haber implementado su aplicación provisional.
La problemática surge ante una votación por amplia mayoría en la Eurocámara semanas atrás para sustituir las salvaguardas comerciales en torno a la industria siderúrgica del bloque europeo, que están vigentes desde 2018 y que expirarán el 30 de junio de 2026. La medida implica reducir de forma considerable –a unas 18,3 millones de toneladas anuales– el volumen de importaciones de acero a Europa que pueden entrar libre de aranceles, al tiempo que las cantidades que excedan el límite deberán pagar un gravamen del 50% frente al 25% vigente.
En la entrevista con Búsqueda, la vicecanciller había definido como “muy valiente” la decisión de la Comisión Europea de avanzar hacia la aplicación provisional del acuerdo, pero planteó que “siguen habiendo acciones a todos los niveles para que este acuerdo dé marcha atrás”.
Buena noticia para Uruguay
Por otro lado, Uruguay pudo festejar una buena noticia este jueves tras la confirmación del Comité Ejecutivo de Gestión (Gecex) de Brasil de que no aplicará medidas antidumping a las importaciones de leche en polvo provenientes de este país y de Argentina por presuntas –y no comprobadas– medidas anticompetitivas.
La resolución laudó un reclamo proteccionista de la industria brasileña que mantenía en vilo al sector lechero uruguayo. El presidente Yamandú Orsi celebró en la tarde que “dieron sus frutos” las gestiones de Cancillería y “la receptividad del propio Lula ”.