Mundo > Entrevista

"Colombia deberá evitar escaladas con Venezuela"

El politólogo e internacionalista colombiano Ronal Rodríguez explica los difíciles momentos de la realidad venezolano-colombiana

Tiempo de lectura: -'

10 de junio de 2018 a las 15:00

Por Fabiana Culshaw
Especial para El Observador

Ronal Rodríguez se dedica a estudiar el caso venezolano desde hace más de 14 años (a partir de las primeras etapas del proceso revolucionario). Con su equipo desarrolló investigaciones sobre la política del chavismo, las "misiones sociales", las relaciones bilaterales y temas de frontera.

Desde 2014 la Universidad del Rosario no le permite al cuerpo académico del Observatorio Venezuela viajar al país vecino, por razones de seguridad. No obstante, continúan sus investigaciones a distancia.

Venezuela llegó a ser una de las democracias más emblemáticas de la región, ¿en qué está quedando todo eso?

Sí, lo fue. Ahora atraviesa un retroceso democrático alarmante, y también económico.

En América Latina hubo dictaduras que manejaron el tema económico de una forma expedita y muchos creyeron que ese tipo de regímenes era la única forma de desarrollo. Por ejemplo, Pinochet en Chile, a pesar del cierre democrático de su país, logró resultados económicos llamativos. Corea del Sur tampoco fue un modelo de democracia en la segunda mitad del siglo pasado, pero parte de su desarrollo económico se desprende de esa época.

Procesos como esos hicieron creer en el espejismo de la dictadura como buena administración económica. Pero el caso venezolano es una muestra de que la premisa no es verdad.

Sin embargo, existen algunos sectores en Venezuela que piensan que la reconstrucción económica requeriría una "dictadura desarrollista". ¿Es así?

Eso es una verdadera pena, porque América Latina lleva más de 30 años de consolidación democrática y permitir o creer que es a través de la salida autoritaria que se recupera el sistema económico y social, significa un retroceso para Venezuela y la región.

Aun ante la crisis humanitaria, el gobierno de Maduro no rectifica su política económica. ¿Seguirá confiando en su modelo económico, o le conviene que la población pase necesidades como forma de control social?

Hay una mezcla de las dos cosas. En un principio hubo un fuerte componente ideológico que capturó a ciertos sectores de izquierda latinoamericana y europea.

Chávez era admirado, pero luego varias herramientas de instrumentación de su política convirtieron a sus subalternos en corruptos. Esa situación continúa con Maduro. Actualmente se ve con mayor claridad que el gobierno llega a unos niveles de dominación importantes con la crisis.

¿Podría poner algún ejemplo?

La obtención del "carné de la Patria", que se necesita para comer, depende de la obediencia política. También hay casos reportados de venezolanos que han ido a renovar sus pasaportes, pero sus trámites quedan trancados cuando en sus redes sociales aparecen pronunciamientos en contra del proceso oficial.

La ideología inspiradora inicial del movimiento revolucionario ha ido sufriendo deterioro democrático y se ha instalado una dictadura de nuevo cuño.

¿Cuál es el estatus del impacto de la diáspora de venezolanos en Colombia?

Colombia no ha terminado de salir del proceso de paz y se le suma un fenómeno migratorio como nunca en su historia. Hay más de 1,5 millones de venezolanos en este país, según cifras extraoficiales. Esto ha generado profundas preocupaciones entre los colombianos y el tema ha sido parte de la campaña electoral de los candidatos en las elecciones presidenciales de este país. En la Universidad del Rosario organizamos un foro de candidatos presidenciales y todos destacaron el asunto venezolano en sus programas de gobierno.
El presidente Juan Manuel Santos ha sido muy fuerte en sus declaraciones en contra de Maduro.

El gobierno de Santos pasó de un silencio casi permisivo sobre lo que estaba pasando en Venezuela, a una línea de confrontación que tampoco es deseable. Fue un cambio demasiado drástico, sobre todo considerando que el gobierno colombiano va a tener que mantener algún punto de diálogo, porque somos países de frontera.

Además, no es la primera vez que mantenemos relaciones con dictaduras. Hay que decirlo con letras claras. Colombia tiene una relación fluida con Cuba y ese gobierno nos ayudó con el proceso de paz. Nos ocurrió con Noriega en Panamá, que era un gobierno prácticamente de delincuentes. Y ahora la lógica es que, por la cantidad de venezolanos en territorio colombiano, también deberíamos mantener una relación con ese país.

Lo que pasa también es que Santos es un presidente que ya tiene "el sol en la espalda", está dejando la presidencia, y como Nobel de la Paz debe jugar otro rol en el futuro. Pero esa posición hostil, posiblemente el nuevo presidente de Colombia la cambiará, porque se deberán evitar escaladas.

¿Qué piensa de la izquierda latinoamericana a la luz de lo que sucede en Venezuela?

Hay una izquierda que está tomando distancia del proceso venezolano, a pesar de haber sido beneficiada por ese gobierno. Es cierto que la izquierda tuvo un momento de brillo en la década pasada, pero también hubo sectores de izquierda que siempre hicieron una lectura de Chávez cercano a las lógicas fascistas.

Lo que veo actualmente es una izquierda democrática en la región, no guerrillera, que quiere pasar esa página de la historia, y por eso no desea verse asociada al régimen de Maduro, mucho más represivo que el de Chávez.

¿Qué opina de dinámica de remesas de venezolanos en Colombia para ayudar a sus familias en Venezuela?

Por ahora esa dinámica no tiene ningún control estatal, pero hace que el Estado venezolano se sostenga. Cada envío de dinero significa recursos para el país, aunque ingresen de forma subterránea e ilegal.

Hay que reconocer que también Colombia se ha salvado de varias crisis económicas por el dinero ilegal, en este caso proveniente del narcotráfico. Eso no lo podemos negar. En momentos muy crudos de América Latina, no sufrimos de la misma forma que otros países porque, para bien o mal, nos entraban esos dineros. Ahora muchos negocios en Venezuela también dependen de la ilegalidad.

Comentarios