Pero no nos engañemos: es probable que ninguna de nuestras favoritas termine alzando la estatuilla. ¿Y nos vamos a poner tristes por eso? Para nada. Ya sufrimos cuando Roma perdió el premio a manos de Green Book el año pasado. Peor no nos va a ir. Además, si nos ponemos exquisitos, pensemos que a Kubrick solo le dieron un premio por efectos especiales y a Hitchcock jamás lo reconocieron –el premio a la trayectoria no cuenta–. Así que está claro que sin Oscar también se puede vivir. Vivir y ser un grande entre los grandes, además.
Mejor fotografía
La favorita: 1917
Roger Deakins, el director de fotografía de 1917, es un artista que merece ser premiado por, quizá, el 95% de su carrera. Es uno de los maestros de la profesión y en su palmarés están Fargo, Sueños de libertad, Sin lugar para los débiles y Sicario, entre otras. Y lo que hace en la película de Mendes, filmada en una toma continua y plagada de imágenes bellísimas que hablan por sí solas, es de una maestría inapelable. Se va a llevar el trofeo con justicia.
La que debería ganar: El faro
Pero la justicia, que llegará e irá para Deakins, no nos impide soñar y desear que Jarin Blaschke, el director de fotografía de El faro, termine por levantar el Oscar. Sería un merecido reconocimiento a una película pequeña y macabra sobre el descenso a las profundidades de la locura y que está entre lo mejor que se va a ver este año en salas. En El faro, la fotografía es una de las grandes responsable de generar el clima de pesadilla en la que el espectador se sumerge.
Mejor película animada
La favorita: Klaus
Esta pequeña producción de Netflix se ha ido colando de a poco entre las favoritas y ha hecho emocionar a España con la posibilidad de un nuevo Oscar para ese país. Aun frente al tanque de Toy Story 4, Klaus se ha impuesto en los Bafta y en los Annie Awards, uno de los premios más importantes del rubro, que, además, funcionan como adelanto de lo que podría pasar. Enfrente tiene a Sr Link, que se llevó el Globo de Oro. La categoría todavía está abierta.
La que debería ganar: Perdí mi cuerpo
Otra producción de Netflix, esta vez destinada al público adulto, es la que elige este espacio para darle el premio. Dirigida por Jéremy Clapin, Perdí mi cuerpo es un melancólico y oscuro drama sobre la pérdida, el amor, la necesidad de llenar determinados vacíos en la vida y la revancha frente a las desgracias que aparecen sin avisar. Impresa en un París menos romántico que lo habitual y con una animación particularmente atractiva, esta película francesa resulta tan emotiva como desoladora.
Mejor guion adaptado
La favorita: Jojo Rabbit
Esta es más difícil de predecir. Y ponemos Jojo Rabbit porque fue lo que sucedió en los últimos Bafta, pero el premio bien se lo podría llevar Mujercitas. Sería un consuelo para cualquiera de los directores –Taika Waititi y Greta Gerwig, respectivamente– que quedaron fuera del rubro dirección y cuyas películas están nominadas al premio mayor pero están lejos de, incluso, competir por el podio.
La que debería ganar: El irlandés
Hay que decir que estos premios van a ser injustos con El irlandés. Sobre todo porque en algunos años, quizá no demasiados, vamos a recordar y ver esta película como uno de los grandes mojones cinematográficos de la primera mitad del siglo XXI. Por eso, y porque creemos que se merece mucho más amor del que le van a dar, es que este premio tiene que ir para el guion de Steven Zaillian, basado en el libro I heard you paint houses de Charles Brandt.
Mejor guion original
La favorita: Parásitos
De nuevo los antecedentes mandan. Parásitos se llevó el premio al Mejor guion en la ceremonia organizada por el sindicato de guionistas, y como eso siempre pesa, es probable que las votaciones se decanten para ese lado. Y si sucede, atención: en general, la que gana a mejor guion tiene amplias chances de llegar con fuerza a la definición. Si Parásitos se llevara este premio, 1917 bien podría empezar a ponerse nerviosa.
La que debería ganar: Parásitos
Pocos guiones en esta edición logran unir géneros e insertar un poderoso mensaje en la mente de los espectadores como este. La grandeza de Parásitos es el resultado de varios rubros, pero está claro que todo parte de los papeles en los que nació.
Mejor película internacional
La favorita: Parásitos
Está claro que la película de Bong no pierde esta categoría bajo ningún concepto. No hubo otra película extranjera de la que se hablara más en Estados Unidos, ni tan taquillera. Parásitos ha sido un verdadero bombazo que tomó desprevenido a quien desconociera la existencia del cine de Corea del Sur, y provocó que el nombre de sus responsables se elevara entre el resto. Puede que los votantes no hayan visto el resto de las películas de la categoría, pero sin dudas vieron Parásitos. Y eso siempre hay que tomarlo en cuenta.
Quien debería ganar: Dolor y gloria
Que no se malentienda: el premio a la película de Bong está muy bien. Pero si en nuestros anhelos la coreana aparece como la ganadora a Mejor película, bien podríamos darle este galardón a la enorme Dolor y gloria, por lejos una de las mejores propuestas que pasaron por los cines en 2019. Conmovedora, dolorosa, estéticamente bella, está bien arriba en la filmografía del director manchego y tendría que haber estado nominada a Mejor película. Aunque eso ya es pedir demasiado.
Mejor actriz de reparto
La favorita: Laura Dern
Laura Dern está viviendo en la cresta de la ola. La serie de HBO Big Little Lies la impulsó después de varios años y los éxitos solo se han sucedido: entre otros títulos, Dern destacó en la segunda parte de esa serie, en la película The Tale, y en las nominadas Mujercitas e Historia de un matrimonio. La actriz ganará el premio por la última y será la confirmación de que vive el mejor momento de su carrera.
La que debería ganar: Scarlett Johansson
Aunque Dern está muy bien como la inescrupulosa abogada de Historia de un matrimonio, para nosotros debería ser su compañera de elenco la que debería llevarse el premio. Solo que por otra película: Jojo Rabbit. En la sátira sobre el nazismo, Johansson conquista al espectador con un personaje enigmático y encantador. Es, sin dudas, de lo mejor de la película de Taika Waititi y de la categoría que la incluye.
Mejor actor de reparto
El favorito: Brad Pitt
Todos los rubros actorales parecen estar cantados de antemano. En ese sentido, hay poca emoción en el aire. Brad Pitt, en uno de los mejores años de su carrera, clavó el personaje de Cliff Booth en la excepcional Había una vez en… Hollywood y se metió al público y a la crítica en el bolsillo. Si no pasa nada raro, se irá el domingo con su primer Oscar como actor –tiene uno por ser productor de la ganadora 12 años de esclavitud–. Le hacía falta.
El que debería ganar: Brad Pitt
No hay vuelta. Pitt ha sido extrañamente denostado y colocado en la categoría del carilindo durante años, pero su carrera evidencia que es un actor enorme capaz de meterse en personajes tan diferentes como demandantes. Sería un buen reconocimiento para un actor que, en el mismo año, metió ese maravilloso tour de force espacial titulado Ad Astra, por el que bien podría haber estado, también, nominado en la categoría principal.
Mejor actriz
La favorita: Renée Zellweger
A la gente del cine le gusta que le hablen de la gente del cine. Y si es con una historia trágica que evidencie lo mal que trataron a una persona de su círculo en otra época y los haga retorcerse del arrepentimiento en el asiento, mejor. Eso hace Renée Zellweger en Judy, otra que también ha arrasado con cuanto premio se le ha puesto adelante. Y que seguro se lleva el del domingo.
La que debería ganar: Renée Zellweger
Puede ser el papel que, finalmente, saque a Zellweger de las penumbras en las que ha estado en los últimos años. Y puede que la Academia, con el premio, esté compensando póstumamente a la malograda y legendaria Judy Garland, así que en esta sección estamos más que de acuerdo con la que probablemente sea la selección final. Bien por Renée, bien por Judy.
Mejor actor
El favorito: Joaquín Phoenix
Sería interesante tomar todas las pencas del Oscar del mundo –sí, absolutamente todas– y revisar, una por una, las veces que el participante no pone a Phoenix como ganador en esta categoría. Debe ser, con seguridad, la categoría más cerrada de la ceremonia, y la culpa la tiene el actor de 45 años y su Guasón, que le han hecho ganar absolutamente todos los premios para los que ha competido. ¿Y saben qué? Está perfecto.
El que debería ganar: Antonio Banderas
Pero aunque el premio a Phoenix es adecuado, solo para ser contras y no tan obvios, queremos poner nuestras fichas al gran Antonio. Lo que hace en Dolor y gloria es descomunal, casi tanto como la película que lo engloba, o más. En la piel de Salvador Mallo, Banderas entrega la mejor interpretación de su carrera y catapulta la película al top de las mejores de Almodóvar. Un señor papel para un señor actor que se merece incluso más reconocimiento del que tuvo.
Mejor director
El favorito: Sam Mendes
AFP
Sucede lo mismo que con su película: los antecedentes apuntan a que su trabajo al frente de 1917 será reconocido como el mejor del año. Y está bien; Mendes reafirma en el filme que es un director efectivo, que sabe manejar los tiempos y que puede bucear en múltiples registros con acierto. Su carrera arrancó con un Oscar por Belleza americana y todo indica que, en pocos días, ese trofeo tendrá compañía en la estantería.
El que debería ganar: Bong Joon-Ho
AFP
Mendes lo hace más que bien, pero darle el Oscar a Bong sería reconocer su enorme trabajo a la hora de mantener aceitada la complicada maquinaria que Parásitos tiene de fondo. En esta orquesta que suena por todo lo alto, el director surcoreano mueve la batuta de manera excepcional y hace que todo funcione, que todo sea importante y fundamental. Sería bueno, además, para romper con el síndrome de occidentalismo que sufre esta ceremonia, entre otras tantas cosas de las que sufre.
Mejor película
La favorita: 1917
Los números están a la vista: en la previa, 1917 tiene todos los boletos comprados para llevarse el gran premio. La historia bélica filmada por Sam Mendes ya se ganó el Globo de Oro, el Bafta y un montón de premios más que, si bien no definen, avalan una candidatura que parece cada vez más fuerte a medida que pasan los días. Aunque sorprendió cuando su título apareció en los Globos de Oro hace poco más de un mes, definitivamente no causará el mismo estupor si en el sobre de los Oscar no hay otra cosa que los cuatro números que la identifican.
La que debería ganar: Parásitos
A diferencia de lo que viene sucediendo en los últimos dos años, 1917 no sería una ganadora inmerecida. Tiene el porte necesario y las credenciales para levantar la autoestima de un premio que viene de capa caída. Sin embargo, está claro que no es la mejor película entre las nominadas. Hay por lo menos tres títulos mejores, pero ninguna como Parásitos. Sí, seguro ya debe de estar harto de su mención, pero si vio la cinta coreana del momento sabe de qué hablamos. Lo merece.