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Un colombiano desaparecido y el nuevo modo de prestar plata "gota a gota"

Prestamos "gota a gota" llegaron a Uruguay de la mano de extranjeros. En la región se investiga los vínculos de esta modalidad con grupos criminales de Colombia

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02 de octubre de 2018 a las 05:00

Gustavo García, un ciudadano colombiano de 27 años que llegó a Uruguay hace apenas tres meses, desapareció sin dejar rastro el pasado 28 de agosto en la zona de Sayago. Días después, su moto y su celular aparecieron abandonados en el Monte de la Francesa, en el barrio Colón.

Camila Beltrán, su esposa, esperó durante días a que alguien llamara para pedir un rescate a cambio de la libertad de su marido, pero tras un mes de ausencia, nadie se comunicó.  No cree que lo hayan matado porque, según dice, su cuerpo ya hubiera aparecido, tampoco que haya sido víctima de un robo, porque de lo contrario se hubieran llevado la moto y el celular. “Yo creo en Dios y le pido que me muestre donde está, y siempre me lo imagino perdido en la calle”, dijo la joven a El Observador.

Sin embargo, la fiscalía que lleva el caso, a cargo del fiscal Pablo Rivas, no descarta ninguna hipótesis. Pero aunque son pocas las pistas para dar con el paradero del joven, un detalle resulta clave para la policía: García se dedicaba a ofrecer los llamados “prestamos gota a gota”, una modalidad nacida en Colombia, y que en los últimos años se expandió en toda la región.

Se trata de préstamos por fuera del sistema financiero, en los que personas con un mal historial crediticio acceden a efectivo pagando en cuotas diarias de escaso valor, pero con un alto interés. Según dijo a El Observador una fuente policial, a nivel regional esta modalidad ha aparecido vinculada a grupos criminales, y a casos de extorsión cuando los deudores no pueden pagar.

La policía está al tanto de que estos prestamistas, que suelen ser extranjeros, y mayoritariamente colombianos, y están ofreciendo sus servicios en Uruguay a través de las redes sociales, pero hasta ahora nadie denunció ni la usura que muchos de ellos practican, ni haber sido amenazados. Sin embargo, la desaparición de García llevó a la fiscalía a adentrarse en esta red de prestamistas, al citar a varios ciudadanos colombianos que llegaron al país en los últimos años para ganarse la vida con este negocio.

El joven desaparecido había viajado a Uruguay hacía apenas tres meses, convencido por su socio, otro joven colombiano. Según contó Beltrán, eligieron este país porque un conocido les había dicho que encontrarían clientes más cumplidores, y que era más seguro que Brasil –el otro destino que tenían en mente-.

Dos días antes de que el joven desapareciera llegó su tío, quien también viajó con el objetivo de dedicarse a ser “prestadiario”, como suele decirse a quienes ofrecen este método de financiación.  Según contó Beltrán, conoce a otros colombianos, brasileros y argentinos, dedicados a este negocio.

¿Qué pasa cuando alguien no paga?

Los casos de extorsión por parte de “prestadiarios” son frecuentes en la región. El Ministerio del Interior de Perú hizo una campaña en 2016 alertando sobre los riesgos de caer en los llamados préstamos gota a gota con el mensaje “no prestes tu vida”, y una línea telefónica para denunciar amenazas. "Las investigaciones policiales señalan que algunos de estos falsos prestamistas andan fuertemente armados y tendrían nexos con bandas criminales colombianas”, informó el ministerio peruano y consignó la BBC.

Sin embargo, antes de recurrir a las amenazas, este grupo de prestamistas puede optar por ofrecer una refinanciación de la deuda. Una persona que haya pagado hasta la mitad de una deuda puede optar por abonar la otra mitad en más cuotas, aunque el precio de cada una de ellas puede llegar a duplicarse.  

El día de la desaparición

García salió en su moto el 28 de agosto para hacer el recorrido diario por los distintos comercios de La Teja, Toledo y Sayago que le debían dinero. Este joven de 27 años tenía al menos diez clientes a los que les había prestado entre $5.000 y $10.000.

Su mujer, que solía acompañarlo en los recorridos, aquel día se quedó en la casa. Al ver que las horas pasaban y su marido no llegaba, decidió llamarlo, pero quien atendió fue un policía. El efectivo le comentó a la joven que el teléfono había aparecido tirado, junto a la moto con la que García visitaba a sus clientes.

Beltrán dijo no creer que su marido haya tenido algún problema con los comerciantes que le debían dinero, ya que todos hasta el momento habían pagado en fecha y tenía con ellos una “muy buena relación”, afirmó. También negó que el joven pudiera haber tenido algún problema con otros prestamistas, ya que hasta el momento no había tenido que recurrir a ellos.

Según explicó la joven, el dinero que gestionaba lo había obtenido de la venta de su cartera de clientes en Colombia, donde también se dedicaba a ser prestamista. Asimismo, su socio hipotecó su casa en aquel país para reunir los fondos para iniciarse en el negocio en Uruguay.

 Mientras la investigación avanza, Beltrán dijo tener la esperanza de que el joven aparezca sano y salvo. Según contó, la clienta de otro prestamista colombiano le comentó que había visto al joven a poco más de un metro y medio con la mirada perdida, como si estuviera desorientado.

“Muchos dicen que lo vieron, pero le pides una foto o alguna prueba y no tienen nada”, se lamentó la joven.

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