La exhortación de las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social y de la Intendencia Municipal de Montevideo de no ayudar con donaciones de alimentos y abrigo a personas en situación de calle que generó un inmediato rechazo político es vista como una medida de “sentido común” por trabajadores sociales que trabajan con personas de bajos recursos.
La coordinadora de la región Centro - Cordón de la organización no gubernamental, Gurises Unidos, que trabaja con jóvenes de bajos recursos entiende que la medida del Mides es atinada en el contexto actual de fríos extremos.
“Para vivir en la calle se necesitan redes. Si una persona logra obtenerlas, por ejemplo consigue que el almacenero le de la ropa, el carnicero la comida y otro más el agua, entenderá que tiene sus necesidades básicas resueltas y no querrá acercarse un refugio y quizás no logre prever las situación de fríos extremos que se aproximan”, reflexionó.
En este sentido, la medida propuesta por el ministerio le resultó atinada para evitar que el frío pueda tomarlos por sorpresa. “No hay que olvidarse que trabajar que situación de calle es un fenómeno complejo y lo que pueden parecer medidas extremas pueden tener una cuota de sentido común”, agregó.
La coordinadora del merendero de la Parroquia de Fátima en el Cerro, Cristina Arló si bien no se opuso a la medida considera que tiene algunos puntos débiles. En sus más de dos décadas de trabajo con personas de bajos recursos de la zona del Cerro, le ha tocado atender a personas que momentáneamente se encontraban sin hogar.
“Acá hay un tema importante y es que no hay refugios del Mides cercanos y si bien en ese momento no hay gente durmiendo en la calle otras veces, ante la sugerencia de asistir a ellos, la respuesta que recibió fue que no tenían plata para asistir hasta ellos”, dijo la coordinadora del merendero, Cristina Arló.