Fundado en 1703 durante el Imperio Habsburgo, el diario austríaco Wiener Zeitung ostentaba raros récords: había sobrevivido a 10 emperadores, 12 presidentes, 2 repúblicas y las dos guerras mundiales.
También había anunciado los primeros conciertos en la ciudad del niño prodigio de Salzburgo, Wolfgang Amadeus Mozart, y publicado, en 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Pero esa larga historia volcada sin interrupciones al papel durante 320 años llegó a su fin. El pasado 30 de junio el tradicional rotativo, considerado por la Asociación Mundial de la Prensa el más antiguo del mundo aun existente, dejó de imprimirse y, de ahora en adelante, sólo saldrá en su edición digital.
Propiedad del Estado austríaco desde hace más de un siglo, el diario contenía el boletín oficial y una norma legal obligaba a las autoridades y a las empresas a volcar sus novedades en la publicación, que de esa manera obtenía una fuente de financiación.
Al ser derogada la norma por el Parlamento de Austria, el tradicional diario vienés sólo mantendrá su portal de noticias de Internet.
El primer número del Wiener Zeitung –Diario Vienés, en español– apareció el 8 de agosto de 1703, y había anunciado desde su comienzo una cobertura “sobria” de las noticias, primero de la ciudad, luego del país y finalmente del mundo.
Y de ese modo se mantuvo durante los “116.840 días, 3.839 meses, 320 años, 12 presidentes, 10 emperadores, 2 repúblicas”, según anunció en tapa su último número impreso, a modo de resumen de su historia.
Su nombre original era Wiennerisches Diarium y fue rebautizado en 1780 como Wiener Zeitung. El emperador Francisco José I lo pasó a manos del Estado en el siglo XIX y actualmente es propiedad de la República de Austria.
Aunque aún conserva una parte independiente a nivel editorial, también funcionaba como diario oficial y publicaba informaciones sobre empresas austríacas.
El diario dependía de estos fondos, pero las informaciones oficiales a partir de ahora serán publicadas en la plataforma digital, tras una ley que generó polémica y prevé diversos despidos de la mayoría de los trabajadores que estaban en la redacción.
Se anunció que el rotativo mantendrá su portal en Internet, con la posibilidad de realizar publicaciones en papel para ocasiones y fechas puntuales “en función de los fondos disponibles” acordados por el poder legislativo austríaco.
La cámara baja de Austria aprobó el jueves pasado una nueva legislación sobre los medios que estipula que a partir del 1° de julio este diario estatal debía dejar de venderse en los quioscos.
Al momento de su cese, la tirada diaria era de 20 mil ejemplares, que se duplicaba los fines de semana. Su redacción denunció un proyecto “destructor” que priva al rotativo de los fondos suficientes para imprimir la versión en papel.
“Nadie sabe cuál será el futuro del diario y si desde ahora se hará un periodismo riguroso”, lamentó Mathias Ziegler, jefe adjunto de redacción del medio.
Asociaciones de editores, público y la oposición socialdemócrata criticaron con dureza la decisión, calificándola de “acto vandálico de bárbaros incultos”.
Por ello, dijo que el último número en papel, que trajo un reportaje al astro del cine norteamericano de origen austríaco Arnold Schwartzenegger, sería una “edición para coleccionistas”.
Casi la mitad de sus 200 empleados, entre los que se encuentran cuarenta periodistas, podrían ser despedidos debido al final de la edición en papel, según informaron los sindicatos de prensa locales.
El objetivo es que el diario comience a funcionar como un medio enfocado en el uso de datos, un centro de formación para periodistas y una agencia de contenidos financiada con dinero de la administración pública.
(Con información de agencias y del portal DW)