6 de febrero de 2024 10:00 hs

En las últimas dos semanas le hicimos una radiografía al Parlamento. O, mejor dicho, a los parlamentarios.

Si seguís nuestro trabajo habrás visto que en las últimas dos semanas publicamos seis notas con respuestas de una encuesta. Acá te voy a contar cómo lo hicimos y con qué nos encontramos. 

A mediados del año pasado surgió la idea en la redacción de hacerle algunas preguntas, de distinta índole, a los legisladores. El desafío era llegar a todos, o al menos a la enorme mayoría, para conocer qué pensaban de distintos temas aquellos que se encargan de sancionar las leyes que rigen para los uruguayos. Muchas veces el peso de la disciplina partidaria oculta matices intrapartidarios y hace que se pierdan algunas opiniones.

Les preguntamos su opinión sobre temas políticos e indagamos en datos que construyen la personalidad de cada senador o diputado actuante. Fueron 21 preguntas de distinta índole. Con múltiple opción, preguntas cerradas.

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No fue sencillo. El 29 de agosto difundimos entre todos o casi todos los legisladores el formulario de Google con las preguntas. Directamente a ellos o a través de los secretarios de bancada intentamos el mayor alcance posible.

Fueron pocos los que respondieron a ese primer contacto.

Desde ese día, con mayor o menor intensidad, en los ratos libres entre que producíamos y redactábamos otras notas nos dedicamos a contactar a cada uno de los legisladores que no habían respondido.

Muchos no se animaron –o no pudieron– a responder a través del formulario y los tuvimos que encuestar telefónicamente. A varios los tuvimos que contactar seis o siete veces. Quizás más. Algunos nunca respondieron. Fueron siete de los 130 contactados y lo dejamos claro en el recuadro metodológico que adjuntamos a cada nota.

Costó, pero el 16 de enero decidimos cerrarla. Y los resultados los fuimos publicando en El Observador a lo largo de las últimas dos semanas.

Tuvimos algunos hitos. Pusimos en agenda un tema que, probablemente, vuelva a estar sobre la mesa en la campaña electoral y nos encontramos con un clima de opinión muy favorable dentro del Parlamento para avanzar en la regulación del mercado de todas las drogas. Obviamente que entre el dicho y el hecho hay un gran trecho, pero no es un dato menor que dos de cada tres legisladores estén a favor de avanzar en un sentido contrario al que indica la inercia histórica.

De hecho, tal como te contamos en esa nota, tres partidos tienen (o tendrán) en sus programas algunos lineamientos para dejar atrás el prohibicionismo. Veremos más adelante si en el fragor de la batalla electoral los candidatos acuden a la siempre bien ponderada (pero poco efectiva en los hechos, según la academia) guerra contra las drogas. Obviamente que avanzar en la regulación de algunos mercados no implica dejar de lado el trabajo policial.

También nos propusimos indagar sobre un tema que fue abordado más de una vez en el último tiempo y que tiene especial relevancia en año electoral. El director de Equipos, Ignacio Zuasnabar, dice que las internas voluntarias llevan a los candidatos a radicalizar los discursos y eso polariza a la sociedad. Por eso respalda que se vuelvan obligatorias, para que el foco esté en el elector de centro.

Pero, como en casi todo, están aquellos que aseguran que no tiene sentido obligar a los ciudadanos que no tienen ninguna simpatía partidaria a participar en la interna de alguna agrupación política.

Esas diferencias también quedan de manifiesto en el Parlamento, donde casi la mitad de los legisladores considera que las elecciones de junio deberían ser obligatorias. Sin embargo, es un tema en el que los dos bloques ideológicos (Frente Amplio y coalición) no se ven tan reflejados. Los colorados encabezan las opiniones favorables y en Cabildo Abierto están casi todos en contra de volverlas obligatorias.

Y ya metidos en terreno electoral, preguntamos por las elecciones nacionales. La pandemia puso en entredicho si los mayores tenían que estar obligados a poner su boleta en la urna y en un país con cada vez más adultos mayores se vuelve un tema trascendente. Pero la obligatoriedad del voto –ese punto que nos cuestionan los índices de democracia donde estamos tan bien ubicados– está totalmente arraigada entre los legisladores.

Hay otros temas que, cada tanto, sobrevuelan el debate político y decidimos relevar la opinión de los legisladores para ver qué posibilidad de avanzar tendría algún cambio en determinados temas. 

La reducción de la jornada laboral es un asunto que ya está en la agenda internacional  –también en la nacional– y el 60% de los legisladores está de acuerdo con la baja de la carga laboral a seis horas diarias sin perder salario. El PIT-CNT ha tomado este tema como bandera y el MPP presentó un proyecto que busca avanzar en este sentido.

Sin embargo, los matices cambian la discusión. Mucho de los legisladores consultados dicen que están dispuestos a bajar a seis horas si y solo si se mantiene la productividad. Otros entienden que no puede ser al barrer y que el análisis debería ser por rubros.

Las preguntas fueron genéricas y sirven para tener indicios de lo que piensan los legisladores pero el diablo está en los detalles y probablemente sea difícil alinear detrás de un proyecto a todos aquellos que votaron que están de acuerdo con reducir la jornada.

El lenguaje inclusivo y la libre portación de armas también fueron parte del cuestionario. 

También indagamos sobre algunas cuestiones más personales pero vinculadas al trabajo parlamentario y les preguntamos si utilizaban servicios públicos o privados en salud, educación, bancos y AFAP. En algunos temas, como en la educación, pesa la matriz partidaria. Los frenteamplistas tienen hijos o nietos en la educación pública mientras que en los otros partidos la mayoría se inclina por los privados. Pero después, el uruguayo estatista es transversal a todos los partidos.

Nos tomamos el tiempo para hacer preguntas más livianas pero que también dejan información. Les preguntamos por sus ídolos y nos encontramos con algunas curiosidades, muchos referentes políticos y varios del rubro deportivo. También recolectamos información que finalmente no utilizamos, como por ejemplo que hay solo diez legisladores que tienen tatuajes.

Este trabajo fue un intento de salir de los temas cotidianos para discutir y pensar temas que en cualquier momento se pueden colar en la agenda informativa. 

El equipo que trabajó en este proyecto estuvo integrado por Tomer Urwicz, Martín Prato, Ramiro Pisabarro y, quien escribe estas líneas, Diego Cayota.

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