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Así se vive el fútbol en Brasil: una noche en el corazón de Olodum

Los hinchas brasileños celebraron su clasificación a las semifinales ante Paraguay y el enviado de Referí lo cuenta desde adentro

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28 de junio de 2019 a las 12:58

Desde Salvador de Bahía

La idea de ver cómo los brasileños viven un partido de su selección en un bar del Pelourinho, el centro histórico de Salvador de Bahía, tuvo un cambio de planes sobre la marcha ante la posibilidad de seguir el encuentro frente a la Casa do Olodum, el mundialmente reconocido colectivo cultural que tiene su base en el corazón del pintoresco barrio de calles de piedra y repechos empinados.

Para el juego entre Brasil y Paraguay, la red Globo montó un móvil en vivo en la calle de Olodum y más de cien torcedores se hicieron presentes para seguir el partido y también escuchar los tambores de Olodum, que sonaron a todo ritmo antes de que comenzara el encuentro.

En la calle se mezclaron “torcedores” con la camiseta amarilla y también con casacas de los clubes bahianos. Además, hubo muchos turistas que aprovecharon para ver el espectáculo y seguir el partido.

A través de una pantalla de TV un tanto pequeña para tantos espectadores, comenzó la trasmisión con el momento del himno, el cual no fue entonado por los hinchas.

Ya con el desarrollo del juego, los hinchas empezaron a alentar en las primeras jugadas. “Pra frente”, gritó una morena muy fanatizada con su selección que no tenía paciencia cuando el equipo de Tite tocaba en el fondo.

También hubo aliento para Dani Alves, el veterano capitán. “¡Vai Daniel!”, gritaron en una jugada en la que comenzó a proyectarse pero fue cortado con falta.

Entre el público hubo de todo. Madres con sus niños pequeños con la camiseta de Neymar, quien, en el Arena do Gremio, siguió el partido desde la tribuna. También turistas, notoriamente identificados por los vendedores de turno, quienes, por ejemplo, ofrecieron las tradicionales pulseras de colores, diciendo que eran un regalo pero luego pidiendo 5 reales para comprar comida; o los que vendían cerveza fría, poniendo cara de sorpresa cuando alguien le decía que no quería.

También hubo barras de adolescentes que gritaron “uh, uh, uh” cuando Paraguay iba al ataque y Brasil pasaba nervios. Entre ellas, una joven con la camiseta amarilla, quien, consultada por Referí, dijo que la selección femenina era más entretenida que la masculina y que Marta era mejor que los futbolistas de la masculina.

Es que el equipo de mujeres que jugó el Mundial de Francia ha eclipsado al conjunto de hombres que disputa la Copa América. En los diarios y los canales de TV se le da mucha difusión al torneo femenino, lo que ha llevado a que en los reportes sobre el combinado de Tite se especifique que el informe es sobre la “selecao masculina”.

Además, sin Neymar, el equipo de Brasil no tiene una estrella que sobresalga. En los puestos callejeros de ventas de camisetas los nombres que más aparecen son los de Pelé, Ronaldo, Ronaldinho y el delantero de PSG. Ninguno del actual plantel. E incluso se vieron algunas con el dorsal de Marta.

Con el correr de los minutos y al ver que no había goles, comenzaron los nervios. La hincha que pedía que Brasil atacara pidió a los uruguayos que se fueran, un tanto en broma y un tanto en serio, porque estaban “secando” a su equipo.

De chancletas y bermudas, los hombres miraban el encuentro con cerveza en la mano y comentaban las situaciones. “¡Porra!”, fue el insulto que más sonó antes las chances desperdiciadas.

Las mujeres, con looks más producidos, también seguían el juego con atención.

El pueblo futbolero de Salvador estaba representado en el lugar, con vendedores que ofrecían pasteles a un real y también con personas que juntaban los envases y las latas para luego cambiarlos.

La zona estuvo custodiada por un grupo policial de unos 10 efectivos con dos camionetas quienes advirtieron a los turistas que no se descuidaran y bajaran a calles poco iluminadas.También en la tradicional plaza de Pelourinho hubo agentes en patrulleros, así como en otras esquinas del barrio. Y a metros de ellos, vendedores ofrecían “maconha” y otras sustancias.

Mientras tanto, los integrantes de Olodum miraban el encuentro con los tambores en el piso y de vez en cuando el director del grupo hacía sonar un redoblante cuando Brasil fallaba alguna jugada.

Antes de que terminara el primer tiempo, los músicos probaron los tambores y en el entretiempo fue el móvil en vivo para la TV. En ese momento la música sonó fuerte y se produjo un gran agite para las cámaras que contagió a todos. Fue imposible quedarse quieto, aunque con las manos en los bolsillos, por precaución.

El segundo tiempo comenzó y volvieron los nervios porque la pelota no entraba. Hubo una jugada de VAR que parecía penal. Los hinchas festejaron cuando el juez vio las imágenes e iba a la cancha, pero  finalmente fue una falta fuera del área.

La tensión iba en aumento con el correr de los minutos. El último tramo del partido, con varias situaciones desperdiciadas y un tiro en el palo de Willian fue un martirio, y mucho más cuando el juez marcó el final del juego y la ida a los penales.

Hubo preocupación pero los vivieron a su estilo. “Uh, vai perder”, cantaron cuando iba un paraguayo a patear, mientras que cuando ejecutaba un brasileño el canto era “”uh, vai fazer”.

La tanda se fue dando favorable para los brasileños, que lamentaron cuando Firmino falló su tiro, pero luego se recuperaron ante la ejecución desperdiciada por los guaraníes que les devolvió la vida.

Gabriel Jesús metió el último penal para la victoria de Brasil y Olodum estalló con los tambores sonando más fuerte que nunca y con el público bailando y cantando.

En una Copa en la que los hinchas locales recién se van enganchando con su equipo, en las calles del Pelourinho respiraron tras los penales y festejaron a lo grande el paso a las semifinales. 

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