21 de diciembre de 2011 8:10 hs

China afronta una desaceleración económica a partir de 2012, junto con un aumento de los conflictos laborales y sociales que ponen en peligro la estabilidad de la segunda economía mundial, en cuyas reservas confía Occidente para superar la crisis.

Según la organización China Labour Bulletin, que estudia los conflictos laborales en el país asiático, el centro manufacturero de China, situado en el delta del Río Perla (provincia de Cantón, sur), registra unas 10.000 disputas laborales al año.

La mayoría de ellas se deben a impago de salarios, despidos y otros motivos que de momento sólo se han aireado en la prensa china en factorías de capital extranjero, como las registradas contra Toyota, Honda y Foxxcom en 2010, señala su director, Han Dongfang.

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La mayoría de estos problemas se resolvieron con un aumento salarial, una de las razones que Pekín aduce para la desaceleración económica prevista para 2012, cuando por primera vez en una década la locomotora china empezará a crecer a menos de dos dígitos.

Geoffey Crothall, director de comunicaciones de la ONG China Labour Bulletin, con sede en Hong Kong, señaló a Efe que Pekín no ofrece estadísticas oficiales ni creíbles sobre el número de huelgas que ha registrado China e los últimos meses.

"Sin embargo, las evidencias anecdóticas claramente sugieren un incremento de ambas, tanto de huelgas como de protestas relacionadas con los retrasos en el pago de salarios", explica Crothall.

La novedad de las protestas que se registran en los últimos años es que han sido organizadas por los propios trabajadores, y no por los sindicatos "oficiales"; además, tienen lugar en un mayor número de empresas, tanto de capital nacional como foráneo.

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