Fútbol > LO QUE PASÓ EN LA SUPERCOPA

El bailecito de Fernández, los gritos de los dirigentes y las protestas de los jugadores

En el Centenario no hubo música ni los clásicos jingles de los avisos publicitarios, pero el delantero argentino tiró sus pasos en una final que también se jugó en la platea

El festejo del 2-0

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02 de mayo de 2021 a las 22:24

Cuando llegó a Nacional, el argentino Leandro Fernández dijo que esperaba poder hacer su baile para festejar sus goles y en tres partidos disputados ya lo hizo dos veces, el miércoles pasado en el Gran Parque Central y este domingo en el Centenario, para abrir el 2-0 con el que los tricolores conquistaron la Supercopa Uruguaya al derrotar a Wanderers.

En otra final silenciosa por la falta de hinchas, el delantero santafesino le puso ritmo al Estadio con su celebración, su pico más alto en una noche donde volvió a demostrar que tiene el arco entre ceja y ceja, como también buena visión de juego para sus compañeros.

La jugada del 1-0 comenzó con un robo de balón de Joaquín Trasante que el técnico bohemio Daniel Carreño lamentó con un claro gesto. Luego, se la pasó a Fernández, quien abrió para Brian Ocampo y fue al área para esperar la devolución del floridense, quien lo hizo en gran forma, para que el argentino marcara de palomita. Luego, hizo el baile del momento en el fútbol uruguayo, acompañado por sus compañeros.

El argentino volvió a anotar

La final de este domingo estuvo coordinada por la Asociación Uruguaya de Fútbol para que tenga una presentación a nivel europeo, tanto en la salida de los equipos, como en la premiación.

Todo estuvo diagramado y cronometrado. A las 17:40 los jugadores fueron a los vestuarios tras el calentamiento, a las 17:54 los equipos se asomaron por el túnel, a las 17:55 salieron los dos conjuntos por el arco y así siguió la sincronización con el minuto de silencio y el inicio del partido.

Los teros, el drone, el grito de los cafeteros, los murmullos de los presentes marcaron el sonido ambiente del Estadio, a lo que se sumaron los gritos cuando la pelota comenzó a rodar.

En este elegante formato para las finales, la salida de los equipos no tiene música. Además, por los parlantes del Centenario ya no suenan aquellas pegadizas canciones de los avisos publicitarios que se sabían de memoria, como la del queso rallado o la de la grasa vacuna, que algunos hasta se animaban a entonarlas. Y que se extrañan.

Daniel Carreño, DT de Wanderers

Lo que sí se escuchó, y en varias ocasiones, fue el llamado a usar tapabocas en todo momento, como las medidas sanitarias para los presentes.

El partido comenzó con el juez Leodán González dando indicaciones a los jugadores. “Ey, ey, ey”, gritó para parar una acción entreverada. “Tenés que dejar jugar”, le dijo luego a Leandro Fernández, como explicándole cómo se juega en el fútbol uruguayo. Luego, lanzó un “ey, ey, vení, vení”, para sacarla amarilla a Trasante que intentaba escaparse de la tarjeta, sin lograrlo.

Esa situación fue antes de que el volante robara la pelota que derivó en la jugada del gol del argentino.

Leodán, el VAR y los guardias de seguridad

“¡Bien Lea, bien!”, gritaron desde el sector de los allegados de Nacional tras el 1-0. “¿Viste el baile qué pegó?”, comentó un joven ubicado en el sector de los bohemios, sorprendido por el festejo del argentino.

Luego, llamó la atención que la voz del estadio anunció que iban 17 minutos de juego, cuando suele hacerlo cada 15 minutos.

Entre los dirigentes iba subiendo la temperatura. “¡Tarjeta!”, pidieron los bohemios por una falta de Guzmán Corujo. “Cobrás al grito”, le recriminaron desde el otro sector.

El momento de máxima tensión se dio cuando intervino el VAR por primera vez. La situación se dio luego de dos jugadas seguidas. En la primera los bohemios reclamaron un supuesto penal y en la recarga los tricolores pidieron roja a Ignacio De Arruabarrena por una mano fuera del área. Iban 35 minutos de juego.

Humberto Mello, el asistente de Cappuccio

Cuando González fue al monitor, desde el sector albo, entre otras cosas, gritaron: "Pelota, se nota clarito", en referencia a que no había sido penal en una jugada en la que en realidad los bohemios pidieron una mano de Christian Almeida.  

El penal de Bergessio

En el segundo tiempo el que anduvo a los gritos fue Andrés D’Alessandro, para ordenar a Brian Ocampo. El 10 argentino volvió a ser titular y tuvo otra correcta actuación. Estuvo cerca de marcar el segundo gol en una jugada individual en la que eludió al arquero y su tiro fue trabado.

El festejo del 2-0

Luego, se fue reemplazado, con aplausos, y cuando llegó al área técnica le dijo algo a Humberto Mello, el asistente de Alejandro Cappuccio, quien no estuvo en el Estadio por estar suspendido. Fue una indicación de "dale", como explicándole lo que le había pedido a Ocampo.

Wanderers iba por el empate, llegaba al área, pero fallaba en la culminación. “¿Por qué no le pegamos al arco?”, se lamentaban sus dirigentes, frustrados.

Él línea de la América, Carlos Barreiro, también quedó en la mira, luego de que le reclamaran que no le comunicaba las faltas a González: “Línea, ¿te animas a levantar la bandera?”, le gritaron los tricolores, luego de una entrada a Ocampo. De Arruabarrena también le gritó desde el arco, reclamando algo igual pero para su equipos. “A un metro estás”, le dijo.

Ocampo volvió a demostrar su gran momento con la pelota y recibió varias faltas. “¿Hasta cuándo le van a pegar?”, se preguntó en voz alta uno de los zagueros tricolores.

Nacional llegó al 2-0 con un gol de Bergessio luego de un penal marcado por el VAR, chequeado en la pantalla a nivel de campo de juego, la que es custodiada por dos efectivos de seguridad. Nuevamente, los presentes, no tenían ni idea qué era lo que se estaba observando.

El festejo tricolor

El argentino ejecutó la falta y marcó un golazo con un fuerte remate al ángulo. A partir de ahí, con 12 minutos por jugar, la historia empezó a cerrarse.

En la platea comenzaron los movimientos para armar el escenario y hacer la entrega de premios, lo que debe ser una sensación amarga para los hinchas del equipo que va perdiendo y ven cómo le preparan la ceremonia a su rival.

“¡Nacional nomá!”, fue el grito tras el pitido final. Los albos conquistaron un nuevo título y arrancaron la temporada levantando la Supercopa Uruguaya, la segunda en cuatro ediciones de esta definición, siendo el club que más la ganó, frente a una de Peñarol y la pasada de Liverpool.

Además, fue el primer festejo para el cuerpo técnico de Alejandro Cappuccio y para los nuevos jugadores que llegaron al club para este 2021. Un título para mantener la costumbre en un año que tiene como objetivo el tricampeonato.

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