18 de mayo 2024
Dólar
Compra 37,45 Venta 39,65
29 de noviembre 2022 - 16:09hs

Aracruz es un municipio costero del Estado de Espíritu Santo. Un lugar apacible y de una belleza singular. Sin embargo, el pasado viernes 25, ese clima atlántico y apacible se quebró cuando un joven de 16 años tomó armas que pertenecen a su padre, policía, se vistió con ropa de fajina color caqui y llevó un brazalete con una esvástica que se colocó antes de ingresar con toda frialdad a dos escuelas con el propósito de matar gente a mansalva.

El resultado fue de cuatro muertos y 11 heridos de distinta gravedad. Pasados varios días, el comisario André Jaretta trató de dar alguna explicación de semejante crimen en una rueda de prensa. El muchacho se sentía maltratado por sus compañeros y por los profesores. Habría disparado, según lo que él mismo narró una vez capturado, contra quienes “le hacían la vida imposible”.

Los detalles que contaron los policías en contacto con los periodistas dejan sin aliento a cualquiera. El primero es que había decidido en 2019 cobrar venganza de lo que él sentía como bullying escolar.

Más noticias

Lo segundo es que, tras cometer los crímenes en las dos escuelas que tenía planeado, regresó a su casa, dejó las armas de su padre en el mismo lugar donde estaban, se cambió de ropa y almorzó con sus padres. Estos estaban enterado de los crímenes pero no sospecharon que su hijo era el perpetrador. Según el propio relato de los padres a los investigadores, el muchacho se mostró indiferente. Luego, incluso, los acompañó a una casa que la familia tiene en la playa.

“A partir de 2020, empezó a prepararse y a planificarlo mejor, pero no se lo llegó a contar a nadie. Lo guardó para sí, alimentando ese sentimiento de odio dentro de él”, dijo el comisario. Hasta el momento los investigadores no tienen certeza de si actuó solo o si tuvo el apoyo de algún grupo neonazi, cada vez más abundantes en Brasil. Grupos que se expresaron de manera muy violenta en las primeras 72 horas de conocerse que Lula había ganado las elecciones.

Aunque la investigación continúa, la investigación tiene presente que este muchacho contó con muchas facilidades. Acceso a las armas de su padre, un teniente de la Policía Militar. Se valió de una pistola calibre 40 de uso oficial del padre y también de un revólver calibre 38 de uso particular también a nombre de su padre. Utilizó el auto de su padre y la única precaución que tomó fue tapar la chapa patente.

Reconstruido el hecho, los investigadores constataron el conocimiento y la habilidad de este chico para usar esas armas. Entre las pistas que los investigadores no descartan es si ese padre tuvo algo que ver, según contestó el comisario Jaretta ante una pregunta en la rueda de prensa. “No lo descartamos”, dijo el policía.

El motivo es muy fuerte: el padre, oficial de policía, en sus redes sociales, había publicado la tapa de Mi lucha, un famoso libro de Hitler. El padre reconoció que le había comprado el libro al hijo para intentar aproximarse a él, porque no tenía amigos y en la casa era retraído.

El ataque provocó una fuerte conmoción social (que movilizó hasta al jugador de la selección Richarlison, que desde el Mundial de Qatar, donde firmó los dos goles del estreno brasileño, expresó su solidaridad a las víctimas), y reabrió el debate sobre la flexibilización de la tenencia y uso de armas propiciada por el todavía presidente Jair Bolsonaro.

Temas:

ideas neonazis Masacre en Brasil tiroteo en brasil Mi lucha

Seguí leyendo

Te Puede Interesar