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Julio César Dely Valdés en la actualidad; sigue siendo un referente para el hincha de Nacional

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El reponedor de supermercado que jugó al béisbol y es ídolo de Nacional: la vida de Dely Valdés

A fuerza de goles, el panameño se ganó el cariño de los tricolores, es el máximo goleador de Málaga, ganó la Recopa de Europa con PSG y venera al Maestro Tabárez

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24 de julio de 2022 a las 05:03

Bibiano se llamaba su papá. Sin quererlo, ya era un acercamiento a Nacional. ¿Cuántos “Bibianos” se conocen? No muchos. Y Bibiano Zapirain había sido una de las glorias de los tricolores, que supo ser parte del quinquenio y de ganar seis veces el Campeonato Uruguayo. ¿Cómo no iba a jugar en Nacional?

Julio César Dely Valdés recuerda, en charla con Referí, que Colón, su ciudad natal en Panamá, “era espectacular. La visitaban todos. Muy colonial, muy pintoresca y muy turística. Éramos ocho hermanos, cinco varones y tres mujeres de una familia humilde, pero muy feliz y unos padres que nos educaron muchísimo para sacarnos adelante. Mi papá trabajaba en el canal de Panamá y mi mamá Delia era funcionaria de gobierno”.

Dely Valdés escuchando al técnico de Nacional de entonces, Roberto Fleitas

Y agrega: “Con el correr de los años, me preguntaba cómo vivíamos tantos en una casa tan reducida, pero éramos felices, no le dábamos bola a las comodidades. Vivíamos llenos de amor y siempre me gustó cómo inculcaban los valores nuestros padres. Fueron unos fenómenos”.

Hizo la escuela y el liceo y un año antes de irse con su hermano Armando a Argentina, “trabajaba, en la zona franca en una especie de supermercado y era reponedor y ponía precios”, cuenta.

Dice que en Panamá, en el curso escolar, a los alumnos los hacen practicar varios deportes. Entrenó béisbol, básquetbol y atletismo. “Me gustaba hacer deporte y me destacaba en baloncesto porque era alto para mi categoría, pero no era el deporte que más me gustaba. Corría 100 metros y andaba bien, me destacaba a mi edad. Al fútbol jugaba como delantero en canchitas de tierra o de cemento. Era costoso conseguir una pelota en condiciones. Empecé a jugar en Atlético Colón”.

Uno de los equipos de Nacional que integró Julio César Dely Valdés, entre los que aparecen Hugo De León, Antonio Vidal González y Álvaro Gutiérrez, entre otros

Entonces, veía la liga italiana que era la más importante. “Mi ídolo fue mi hermano Armando, porque destacó tres años en juveniles antes de salir de Panamá y yo aún practicaba otros deportes. Eso hizo que desde la embajada panameña en Argentina le llegara una beca para estudiar allá y se enroló en Argentinos Juniors. Fue un referente, una persona que me inspiró y era un espejo en el cual mirarme. Era el panameño que mejor desempeño tenía”.

Cuando él se fue, Julio se dedicó más al fútbol. “En esa época me gustaba mucho Marco Van Basten. Yo lo admiraba por su fútbol y por cómo se desempeñaba. Pero cuando me preguntan, siempre digo Michael Jordan fue el mejor delantero porque lo admiro (se ríe)”.

El golazo de Julio César Dely Valdés para Nacional en el clásico ante Peñarol en diciembre de 1992 ante la marca de William Castro

Armando, fallecido en 2004, fue a prueba a River argentino y de allí el técnico lo recomendó a Argentinos, con el cual ganó la liga y la Copa Libertadores de América en 1985. Años después, jugaría en Peñarol.

“En 1987 me llevó a Argentina. Fui a Argentinos con 19 años, mi último año de juvenil. Mi entrenador era José Pekerman. El libro de pases estaba cerrado y no podía firmar. Faltando dos meses para terminar el torneo, AFA abrió el mercado y me fichó Argentinos para las últimas seis fechas y jugué y marqué un gol en Cuarta. Al final del torneo Pekerman pidió que me fichasen, que me tuvieran un año en Tercera, que me dieran un sueldo mínimo porque le había mostrado condiciones y los dirigentes no lo hicieron”, recuerda.

Un encuentro con Gustavo Munúa y el Loco Abreu

Había un hincha de Argentinos que se sentaba cerca de él en los partidos y era entrenador de una categoría juvenil de Deportivo Paraguayo que estaba en la Divisional D. “‘¿Qué va a hacer el negrito? ¿Por qué no se viene a Deportivo?’, le dijo a un allegado. Lo conversé con mi hermano y me dijo que para que no estuviera parado jugara allí. Hasta ese momento me bancaba Armando porque yo no ganaba un peso”.

Dice que en Deportivo Paraguayo se sentía “un profesional, porque me entrenaba diferente a mis compañeros, ya que ellos trabajaban y yo no. Hablé con el preparador físico y le dije que quería estar mejor, y eso a la larga me ayudó muchísimo. Estaba en la D, era un club amateur y me daban algo de dinero para mis gastos. Tenía que tomar dos o tres colectivos -como dicen en Argentina- para ir a practicar. Me ayudó mucho que me dedicase exclusivamente al fútbol y me mentalicé y marqué 28 goles en 33 partidos”.

Allí su historia cambió para siempre. Dejó de ser un futbolista más para comenzar a transformarse en leyenda del fútbol.

Julio César Dely Valdés celebrando uno de sus tantos goles para Nacional

Se trata de un suceso increíble que giró su vida 180 grados. “(Roberto) Recalt, quien aún no era presidente de Nacional, me estaba siguiendo a través de la revista Solo Fútbol y cuando ganó la presidencia, dijo en directiva que me fueran a buscar a Argentina. ‘¿Estás loco?’ ¿Qué querés, que nos maten?’, le dijeron algunos directivos en aquel momento (se ríe)”.

Ángel Venturiello y Enrique D’Ágata viajaron días después a Buenos Aires, pero Julio pensaba que le estaban haciendo una broma. “Me dio risa porque el campeonato se había parado y había una fiesta en el club. Justo era el 28 de diciembre (Día de los Inocentes) cuando me dijeron que Nacional preguntó por mí. ¡Nacional venía de ser campeón del mundo en Tokio! ¿Cómo me iban a buscar a mí que estaba en la D de Argentina? Llegaron a un acuerdo para que fuera 15 días a prueba a Uruguay. Ahí llegaba Héctor Núñez como técnico. Uno también tiene que tener suerte porque Núñez hizo un cambio y empezó a contratar a muchos jugadores jóvenes”.

Una visita de Dely Valdés a Los Céspedes en los últimos tiempos

La primera semana entrenó con la Tercera y luego una práctica con el primero y en la prueba el Pichón Núñez dio el visto bueno para que lo contrataran. Vivía en el Parque Central y entrenaba allí junto a futbolistas del interior como Wilson Núñez, Milton Gómez, Sergio Maristán, el Colorado Beninca y otros.

“Me ayudaba mucho mi físico, mi velocidad, mi juego aéreo, rematar con ambas piernas. Tuve la suerte de encontrar a un entrenador que quería jugadores jóvenes. La suerte no la puedes entrenar, pero sí puedes hacer que esté de tu lado. Yo la ayudé”, explica.

A todos los cracks que había, le sumaron a Daniel Fonseca cuando él llegó. Jugaba con él, y arriba también lo hacían Pepe García y Wilson Núñez.

Cuenta que “el Chango Pintos Saldaña era el que más hablaba. Me sorprendió el recibimiento que me dieron todos, siendo un equipo campeón de América y del mundo. Tu percibes esa actitud. Me hicieron sentir bien con esa recepción desde el primer momento. Ostolaza, Revelez, el Chango, Saravia, Lemos, Tony Gómez, Seré, Carlos Soca, todos me recibieron de manera impresionante”.

Dely Valdés cuando dirigió a Panamá ante Uruguay en 2019, y un abrazo muy especial con Luis Suárez

Debutó contra Independiente en Mar del Plata en un amistoso y anduvo “fatal. La prensa escrita me mató, no tuve buenas críticas”.

Al mes de llegar, se coronó campeón de la Copa Interamericana, ya que, si bien no jugó, estuvo en la lista de buena fe.

Se ríe mucho cuando recuerda al Chango porque “era la alegría del vestuario, siempre animaba, incluso cuando las cosas no iban bien. Él contaba sus anécdotas. Aparecía en mi apartamento de Monte Caseros con un auto que tenía una bocina muy particular. ‘Pana, cualquier cosa salí contigo y se iba por ahí’”. 

El 14 de junio de 1992, en un clásico para el olvido ante Peñarol (0-0), ocurrió un hecho que terminó al otro día en un juzgado.

“Salté con el Tío Sánchez y perdí una cadenita de oro. Son anécdotas que quedan. Era una cadena idéntica a una que tenía mi hermano Jorge, tenía un significado importante para mí. En el momento la busqué, pero después no. Cerca de la zona donde pensé que se me había caído, me fijaba a ver si la encontraba cuando el juego se paraba. Pensé que se había caído al suelo, pero él se la había quedado. El Chango -quien había sido expulsado a los 15 minutos- vio todo y fue quien entró a la cancha a buscarla y se armó un lío bárbaro. Yo no me había enterado porque me estaba duchando ya que me habían expulsado sobre el final. De repente, vi que todo el mundo entraba al vestuario con las pulsaciones a mil y yo no entendía nada. Al día siguiente tuvimos que ir a declarar al juzgado. Yo no estaba ni en la pelea, pero tuve que ir porque era el dueño y ahí me la dieron”, recuerda.

Julio César Dely Valdés festejando un gol con la camiseta de Oviedo de España

Para Julio César Dely Valdés, el gol más importante de su carrera fue el del título uruguayo de 1992 porque fue contra Peñarol y porque hacía nueve años que Nacional no era campeón.

“Fue el más importante y a pesar de haber conseguido muchos más goles, sigue siendo el más importante. Hubo un antes y un después de ese gol, porque me catapultó. Hacer un gol de esas características, ante ese rival, y a eso sumarle que hacía nueve años que no éramos campeones, y por cómo se dio la jugada, para el hincha es como decir ‘eso es lo que estábamos esperando’. A partir de ahí fui ídolo de Nacional. En esa jugada (Carlos) Sánchez me pegó una patada en la rodilla que era penal, pero yo la seguí. También me marcó el Pato Castro que había sido compañero mío cuando llegué. Fue inolvidable”.

Aquí se puede ver el golazo de Dely Valdés en el clásico con el relato de Carlos Muñoz y el baile de salsa prometido con Wanchope en el festejo:

El panameño más famoso del fútbol anotó 105 goles en Nacional y ocupa el puesto 18 entre los mejores goleadores de la historia del club. Así lo define: “Estar en la historia de Nacional ya es importante. Es el club más trascendente en el que he jugado. Porque ahí empecé y me quise retirar, y lo hice. Yo no me retiré en Panamá, porque siempre consideré que el panameño no es un fútbol profesional. La única vez que prometí marcar un gol ante Peñarol, fue aquella vez que ganamos el título y también prometí retirarme en Nacional. A Javier Vicente Wanchope le dije: ‘Voy a marcar y vamos a bailar salsa’. Y nunca me olvido que ya se sabía que me iba a Italia y dije que iba a volver para retirarme y con los años, lo hice”.

Julio César Dely Valdés cuando defendía la camiseta de Cagliari de Italia

En 1991 jugó un año en los tricolores con su hermano gemelo, Jorge. Es una historia similar, ya que también lo fueron a buscar a Deportivo Paraguayo. “Yo tenía todo hecho para irme a Atalanta de Italia y mi pase se frustró porque Nacional rompió el convenio con el empresario argentino (Gustavo) Mascardi. Por eso lo habían ido a buscar a Jorge. Como al final me quedé, jugamos juntos algunos partidos y fue lindo porque es mi hermano, mi amigo”.

Cuando jugaba en Oviedo de España, lograron salvarse del descenso y el técnico de entonces, Fernando Vázquez, quien poco después sería sustituido por el mítico Luis Aragonés, lo dejó venir a jugar el partido de los 100 años de Nacional ante PSV Eindhoven en el Centenario: “Fue muy lindo porque era volver al club que marcó mi carrera. Juntarme con algunos que habían sido compañeros y otros como Ruben Sosa, el Chino (Recoba), fue una experiencia única que no se iba a repetir”.

Habla maravillas del Maestro Tabárez, quien lo dirigió en Cagliari y en Oviedo.

Julio César Dely Valdés cuando vino a dirigir a Panamá ante Uruguay en el Centenario en 2019, junto a Óscar Tabárez, cuando aun dirigía a la celeste

“Cuando me retiré hice un partido homenaje y lo invité para que viniera a Panamá. Lo tuve dos veces y siempre me gustó su forma de trabajar y su forma de ser como persona. Cuando hablo del Maestro, para mí es un señor en todos los sentidos. Me gustaba su manera de planificar, organizar los entrenamientos y trabajar. Vino a Panamá en 2004 a mi despedida y dirigió el equipo de extranjeros. A ese partido vinieron a jugar, entre otros, Enzo (Francescoli) y Jorge Villazán”.

Fue elegido el mejor jugador panameño del siglo XX y es el máximo goleador de Málaga en Primera división, en el que hizo una enorme dupla con Darío Silva.

Aquí se pueden ver algunos goles de Dely Valdés en Oviedo y en Málaga:

“Hice 49 goles con Málaga en Primera, tampoco es para tanto. Si no juega mucho tiempo en Primera, es difícil que lo superen (se ríe). Tiene un significado especial para mí. Algún día lo van a superar”, dice. Y agrega: “Darío Silva fue muy especial porque lo que hicimos en Málaga fue increíble. Para la liga española fue sorprendente, marcamos una época importante. Hicimos una dupla espectacular. Cuando empezamos, era como si hubiésemos jugado toda la vida juntos. Había un feeling especial”.

Una dupla fenomenal de Málaga: Darío Silva y Julio César Dely Valdés

Fue campeón de la Recopa de Europa en 1996 con Paris Saint-Germain, un club que no tenía nada que ver con la potencia económica del que es hoy: “Le ganamos la final a Rapid de Viena. Los extranjeros éramos Raí, Leonardo y yo, y jugaba Youri Djorkaeff, quien sería campeón del mundo con Francia en 1998”.

Saliendo de lo que fue Nacional, su gran amor como club, cuando se retiró se puso a pensar contra cuántos fenómenos del fútbol jugó. Realmente es una lista tremenda.

El título internacional logrado en Europa al ganar la Recopa con Paris Saint-Germain; Julio César Dely Valdés aparece muy cerca de la copa

“Cuando dejé de jugar pensé para mí: ‘¡Mirá a quiénes me enfrenté!’. En Italia, jugué contra Costacurta, Maldini, Baresi, Gullit, Van Basten y Rijkaard, en Milan. Antonio Conte, Baggio, Ravanelli y Vialli, en Juventus. En Inter enfrenté a Vierchowod, Ruben Sosa, Bergkamp, Winter, Brehme, Matthäus. En ese entonces, la italiana era la liga de las estrellas. En España, en Real Madrid enfrenté a Zidane, Roberto Carlos, Casillas, Hierro, Beckham, Figo, Raúl, Redondo. Barcelona tenía a los jóvenes Xavi, Iniesta y Puyol, quienes luego serían campeones del mundo en Sudáfrica 2010, Luis Enrique, Rivaldo, Kluivert, Saviola, Edgar Davids y los hermanos De Boer”.

Como es idéntico a su hermano Jorge, jugaron algunas bromas en el fútbol. Una de ellas fue al médico de Unión Española y otra al de Cagliari, cuando estaba el Maestro Tabárez como entrenador.

Julio César Dely Valdés como técnico de la selección de Panamá, junto a su hermano gemelo, Jorge Dely Valdés, integrante del cuerpo técnico

Así lo cuenta: “En 1992 fui a Chile a ver a Jorge que jugaba en Unión Española y le hicimos una broma al médico. Se asustó. Me senté en la camilla simulando ser mi hermano y me revisó la rodilla. No me encontraba nada -porque en realidad, no tenía ningún problema, solo fingí- y de repente, apareció mi hermano gemelo y le dijo: ‘Si no tengo nada, entonces puedo jugar’. Los ojos del doctor casi se le salen de las órbitas (se ríe). Años después, en Cagliari le hicimos lo mismo al médico de ese club, pero al revés. Estaba el Maestro como entrenador, y lo tomó de buena forma, no se enojó”.

La tapa de la prestigiosa revistra deportiva francesa Onze, con Julio César Dely Valdés y el brasileño Raí, cuando defendían a Paris Saint-Germain

Luego de su retiro como jugador, se dedicó a la dirección técnica y dirigió incluso a la selección de Panamá.

“Dos veces dirigí contra Uruguay: una, contra la preolímpica que se iba a Londres y otra ante la mayor. Dirigir a mi país fue lo máximo. Hicimos un buen trabajo porque se consiguieron muchos objetivos que estaban dentro del proyecto, estuvimos muy cerca de clasificar al Mundial de Brasil 2014. Pusimos a Panamá en la élite de Concacaf”, dice.

Tiene tres hijos: Jordan de 26 años, vive en Málaga, estudió análisis de video de rivales. “Estaba conmigo en la selección, y me hace algunos trabajos con mi equipo actual, Árabe Unido, desde allá”.

La despedida como jugador de Julio César Dely Valdés, junto a Enzo Francescoli y su hermano gemelo, Jorge Dely Valdés

Juliette, de 25, se dedicó al canto y a la actuación “y está hace cinco años en Londres”. El tercero tiene 16 años y se llama Yair.

“Se extrañan mucho. Ninguno de los dos grandes me quiere hacer abuelo. (se ríe). Capaz que en un tiempo lo hace Yair (y vuelve a reírse)”.

Jamás en su infancia en Panamá pensó que sería una leyenda del fútbol. En Nacional lo veneran y el sentimiento es mutuo. Julio César Dely Valdés dejó su nombre grabado a fuego en los hinchas tricolores y en las redes ajenas.

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