El 11 de setiembre de 2001 marcó un antes y un después. No solo fue una humillación, una masacre y un tiro por la espalda a los estadounidenses; fue también un acicate que despertó su instinto defensivo hasta niveles insospechados. Después de las casi 3.000 muertes por los atentados terroristas, los militares de Estados Unidos se lanzaron a una guerra en busca de armas de destrucción masiva, los oficiales amplificaron todo tipo de controles en los aeropuertos y los civiles, representados por sus legisladores que votaron a toda máquina, entregaron al Estado todas las llaves de su casa cuando aprobaron la ley Patriota.
El sistema de espionaje que rige en Estados Unidos
Es legal y le permite controlar todos nuestros pasos