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El triunfo de Nacional, entre las manos de Mejía y el carácter de Suárez

El tricolor consiguió frente a Alianza Lima su primer triunfo del año, mostrando varios puntos altos y otros que debe corregir para seguir en ascenso

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06 de marzo de 2020 a las 12:03

Nacional consiguió el jueves frente a Alianza Lima el primer triunfo del segundo ciclo de Gustavo Munúa como entrenador, después de perder la final de la Supercopa contra Liverpool (4-2) y arrancar el Apertura con una derrota ante Rentistas (2-0) y un empate frente a Cerro Largo (2-2). Pero además de romper esa racha negativa y empezar con el pie derecho en la Copa Libertadores tras el 1-0 convertido a los 12 segundos por Santiago Rodríguez, el equipo tricolor mejoró en aspectos futbolísticos, recuperó jugadores y mostró puntos altos que le brindan una señal de esperanza para la temporada que recién comienza.

Alto nivel de Luis Mejía

El golero panameño Luis Mejía fue un baluarte para que Nacional lograra la victoria en Lima. Especialmente en el segundo tiempo, cuando tuvo atajadas fundamentales en momentos en que Alianza Lima se fue con todo en busca del empate. En la primera parte solo tuvo que desviar un remate de Luis Aguiar desde afuera del área, pero en la segunda tapó uno de Adrián Balboa, luego un mano a mano ante el mismo delantero, un tiro de Gómez y otro de Mora durante el mismo minuto. Además de las pelotas aéreas que cortó con seguridad y el orden que intentó ponerle a sus compañeros con fuertes gritos.

Recuperó a Gabriel Neves

La ausencia por lesión del argentino Claudio Yacob fue propicia para la vuelta de Gabriel Neves, un volante que apareció con buen suceso en el ciclo de Alexander Medina, pero que se consolidó el año pasado con Eduardo Domínguez y luego Álvaro Gutiérrez. Al final de la temporada sufrió una lesión en la planta del pie que no le permitió jugar al tope de sus posibilidades y perdió el lugar en el equipo titular. En el clásico final del Campeonato Uruguayo el 15 de diciembre último, actuó infiltrado y después fue operado. Regresó este jueves en Lima, casi tres meses después, formando el doble 5 con Felipe Carballo. Mostró su versatilidad para cubrir espacios y salir con pelota bien jugada, una de sus principales características. Sin duda, otra muy buena noticia para Gustavo Munúa.

Buena alternativa de Bergessio

El goleador de las últimas dos temporadas, Gonzalo Bergessio, no viajó a Perú por una lesión. Su lugar fue ocupado por el juvenil Thiago Vecino. Con características diferentes, el centrodelantero de la cantera demostró que tiene condiciones para ser titular en Nacional. Fue otro de los buenos jugadores que tuvo el tricolor en la victoria contra Alianza. Participó sin tocar la pelota en la terminación del gol (saltó junto al zaguero que cabeceó hacia atrás), presionó constantemente a los defensores y realizó un despliegue impresionante para ocupar espacios defensivos, restando balones en su propia área. Puede jugar junto a Bergessio, como lo ha hecho en algunos partidos, y también como delantero único con mayor movilidad que el argentino.

Concentración y presión

Nacional mostró en el primer tiempo en el estadio Alejandro Villanueva algo de lo que pretende Munúa y de lo que el equipo tricolor realizó en el primer ciclo del entrenador: la presión, la dinámica para recuperar y salir jugando, la velocidad para llegar en ataque y la concentración. Así fue que logró el gol apenas empezó el partido: los delanteros presionaron a los defensores tras el pelotazo de Mathías Suárez, ocasionando dos errores defensivos y el tanto de Santiago Rodríguez. Esto, que el tricolor no pudo desplegar en los tres partidos que disputó en la actividad local, fue lo que lo distinguió en 2015/2016 cuando Munúa tuvo su primera oportunidad al frente del plantel.

La cantera siempre rinde

Otro de los valores agregados de Nacional es su cantera. De los 14 jugadores que actuaron el jueves, nueve surgieron en sus formativas: Corujo, Laborda, Neves, Carballo, Ocampo, Rodríguez, Méndez, Martínez y Vecino. También lo hizo Castro, pero ya está de vuelta tras un largo recorrido europeo. Contra Alianza jugó su segundo partido oficial Emiliano Martínez, ingresando los últimos 20 minutos en lugar de Fernández, en un momento en que el equipo se recostó en su cancha para defender el 1-0. El juvenil volante había actuado 11 minutos el año pasado contra Liverpool en el Clausura. Nacional tiene presente y futuro en su plantel.

Pero Nacional también tuvo aspectos negativos, algunos repetidos en los cuatro partidos oficiales que jugó este año, pero que se pueden mejorar.

El carácter de Mathías Suárez

El lateral derecho Mathías Suárez, que llegó a préstamo desde Montpellier, siempre fue un hombre de pocas pulgas. El jueves lo volvió a demostrar, pero si no se calma, va a mirar más de un partido desde afuera. Estuvo en todas las discusiones del partido. Empezó a los siete minutos increpando al delantero Da Silva por una simulación dentro del área; luego chocó con Ascués; después anduvo a los empujones con Gómez. En este partido ni siquiera fue amonestado porque el árbitro brasileño Bruno Arleu estuvo permisivo, pero si logra tranquilizarse será un jugador importante para darle solidez a la línea de cuatro.

Mal balanceado

En el segundo tiempo, cuando aún no habían ingresado Armando Méndez por Ocampo y Martínez por Fernández, Alianza Lima generó un contragolpe después de un tiro de esquina favorable a Nacional. Llegaron cinco jugadores del cuadro peruano contra dos del uruguayo, pero tocaron tanto el balón antes de definir que desperdiciaron la ocasión. No es la primera vez en este ciclo que a Nacional lo toman mal parado en una contra. Con los cambios el técnico trató de tapar esos espacios: Méndez jugó de volante delante de Suárez y Martínez fue una rueda de auxilio para Neves y Carballo. Un detalle a corregir.

La actitud del  segundo tiempo

Seguramente el modo ofensivo con que empezó el partido Nacional sorprendió al equipo de Pablo Bengoechea y además del gol, dominó gran parte de la primera parte. Pero en el segundo se metió muy atrás y lo padeció en su arco. Es verdad que las variantes del local, más la necesidad de no perder, llevaron al equipo al ataque, pero también el tricolor se recostó mucho contra su área. Esta vez pudo aguantar el chaparrón, pero tal vez frente a un equipo con mayor potencial ofensivo (como puede serlo Racing de Avellaneda) el final no sea el mismo.

Ocampo perdió desborde

Ocampo es un futbolista de gran proyección. Tiene velocidad y picardía para jugar por la banda. También sacrificio para retroceder y ayudar en la recuperación de la pelota. Lo que le falta es gol, apenas suma tres en Primera división. Pero en los últimos partidos ha perdido desborde, o porque lo escalonan bien o porque se entrevera con el balón por hacer una jugada de más. Esto genera el derroche de buenas oportunidades ofensivas o una contra del equipo rival. Es loable su actitud de marcar, pero es delantero y su principal tarea (tal vez el técnico le pide otra cosa) es llegar al fondo y generar ocasiones de gol para su equipo. Quizá un enganche menos, propicie un gol más.

   

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