Tengo la sensación de que después de tanto caminar son mis pies los que toman las decisiones sobre mis perspectivas de observación”. Así justifica el artista chileno Rodrigo Zamora el nombre que tiene la muestra que inaugurará hoy a la hora 19 en el centro de exposiciones municipal Subte: La sangre en los pies.
En la última década el artista se dedicó a recorrer distintas ciudades, haciendo foco en la calle y los espacios públicos y fundamentalmente en aquellos lugares en los que reina un fuerte sentido de pertenencia por parte de sus habitantes. Y es precisamente una síntesis de este proceso lo que se aprecia en la muestra.
¿Cómo caracterizaría la muestra que puede verse a partir de hoy en el Subte?
Es una muestra diversa. Podría decir que el 80% de las piezas son pinturas, algunas de corte más gráfico y otras más pictóricas, y el resto son fotografías. Pero todas tienen como denominador común el espacio público como lugar de trabajo primario.
¿Qué ciudades inspiraron las piezas que la componen?
Hacen referencia a diversas ciudades como Londres, México, Buenos Aires, Santiago de Chile, París, Estambul, Berlín y Montevideo.
Su metodología de trabajo es bastante particular. ¿En qué consiste?
Básicamente lo que hago es recorrer, tomar fotografías de registro y después analizar en el taller. Realizo las pinturas mediante un proceso de fragmentación de las fotografías, y también mediante el fraccionando del soporte en el que voy a trabajar. Tomo cada una en forma separada y luego las voy uniendo como en un rompecabezas. Hay un proceso de mimesis. Si bien las piezas pueden resultar abstractas a simple vista, son bastante realistas, o al menos tienen un trasfondo real.
¿Y cuál fue el disparador que lo incitó a trabajar así?
Cuando tomo decisiones técnicas, en las mayorías de los casos, se originan en casualidades. En este caso, mientras estaba residiendo en Londres en 2002, me encontraba trabajando en un espacio muy reducido, con una mesa de trabajo también muy pequeña y tenía trozos de papel que me habían sobrado de pinturas anteriores de 10 cm x 10 cm. Así empecé a cortar otros nuevos para poder idear una obra mayor. De modo que casi de casualidad llegué a una metodología que condicionó mis obras en los últimos años.
¿Qué importancia le da al método de trabajo?
Mucha. Desde mi punto de vista, los procedimientos de trabajo no solo son importantes en tanto forma de producción, sino porque determinan el resultado de la creación.
Le gusta apoderarse de espacios y objetos que generan un gran sentido de pertenencia en los habitantes pero no son los más evidentes. ¿En qué le gusta detenerse?
Cuando hago estos trabajos intento centrarme en los circuitos en los que me toca caer por casualidad. Así, la primera vez que llegué a Montevideo en noviembre pasado me quedé en un hotel céntrico y empecé a trabajar en su entorno. Me interesan ciertos circuitos turísticos, pero me detengo en detalles distintos a los propios atractivos, como puede ser un tacho de basura o las cajas eléctricas. Son imágenes que trabajan a nivel subjetivo o inconsciente.
¿Y en qué se detuvo concretamente en Uruguay?
Hay una serie de fotografías sobre una tapa de acantarilla y sobre botes de basura. Particularmente hay una sobre un bote quemado que me gustó mucho. Me interesó ese incidente porque después me encontré con varios otros en el mismo estado. Me interesa detenerme en esos detalles que también definen a una ciudad